Hagan sus apuestas: La oficina del USDA en Canberra estima que la cosecha australiana de trigo no caerá de manera tan dramática

Mientras que el último informe oficial del USDA proyectó una cosecha australiana de trigo de 28,0 millones de toneladas para 2026/27 versus 35,9 millones en el ciclo previo, la oficina del organismo estadounidense en esa nación estima que la caída no será dramática y prevé una producción de 31,0 millones de toneladas.
En ese marco, la oficina del USDA en Canberra proyecta una oferta exportable de trigo australiano de 24,5 millones de toneladas en 2026/27 versus 23,0 millones en 2025/26, lo que se explica en gran medida a partir del aumento del stock remanente del cereal en la presente campaña.
Las fases ENSO “El Niño” –como la vigente en la actualidad– suelen estar asociadas a restricciones hídricas en las regiones cerealeras de Australia. El anterior fenómeno de “El Niño” se desarrolló durante la primavera de 2023 y persistió hasta principios de 2024, registrándose entre agosto y octubre de 2023 las condiciones más secas de la historia en muchas regiones agrícolas de esa nación.

“Las condiciones estacionales para la campaña agrícola 2026/27 presentan varias similitudes con la campaña 2023/24. La principal excepción se encuentra en el norte de Nueva Gales del Sur y el sur de Queensland, donde persistieron condiciones de sequía prolongadas hasta que las lluvias de mayo de 2026 pusieron fin a la sequía, seguidas de nuevas lluvias beneficiosas en junio, lo que permitió una siembra tardía y mejoró las perspectivas de establecimiento de los cultivos”, señala el informe de la oficina australiana de USDA.
“Las temperaturas más frescas a finales de junio y principios de julio han sido beneficiosas para moderar el desarrollo de los cultivos y reducir la demanda de humedad”, añade.
Por otra parte, las reservas de humedad del suelo a principios de julio de 2026 eran generalmente mayores que en la misma fecha de 2023. “Si se cumple el pronóstico de la Oficina de Meteorología de Australia de precipitaciones inferiores a la media desde julio hasta la cosecha y las condiciones estacionales evolucionan de forma similar a las de 2023, las reservas actuales de humedad del suelo podrían sustentar los cultivos hasta el llenado del grano y dar lugar a rendimientos ligeramente superiores a la media a largo plazo”, argumenta el documento.

El principal riesgo para la producción sigue siendo la posibilidad de una primavera seca prolongada combinada con periodos de temperaturas elevadas durante el período de llenado del grano.
“Sin embargo, dado que se estima que el desarrollo del cultivo se adelantará entre dos y cuatro semanas con respecto a lo habitual, es probable que el periodo de llenado del grano también sea anterior al normal, lo que mitigaría parcialmente el riesgo de estrés térmico durante dicho periodo”, proyectan los técnicos del USDA presentes en Canberra.
“En consecuencia, si bien los pronósticos estacionales actuales indican un riesgo elevado de disminución de la producción consideramos que las reservas de humedad del suelo existentes y el establecimiento favorable de los cultivos proporcionan una base razonable para que la producción supere el promedio a largo plazo bajo diversas condiciones de precipitación”, resume el documento.

Fuente: Bichos de Campo