El pasado 23 de julio, el representante comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, anunció la conclusión de una serie de investigaciones realizadas en el marco de la Ley de Comercio de 1974 sobre Prácticas Comerciales Desleales. Con ella llegó la imposición de nuevos aranceles de entre el 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales, que representan el 99,4% de las importaciones de ese país y entre los que se encuentra Argentina.
La imposición no debe sorprender ya que se trata de un instrumento legal que apunta a sostener la política arancelaria que el gobierno de Trump lanzó en abril del 2025, y que generó grandes repercusiones globales. En febrero de este año, luego de que la Corte Suprema decretara como inconstitucional a la medida, aquella administración empleó otro mecanismo para mantener las tasas aplicadas, alegando desequilibrios en la balanza de pagos. El mismo tenía un límite legal máximo de 150 días, que culminaron la semana pasada.
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Es en ese escenario donde entró esta nueva imposición, cuya justificación está en el combate de la importación de “bienes producidos mediante trabajo forzoso”. En el caso de Argentina, que recibió un arancel mínimo de 10%, su inclusión va en línea con el tratado recíproco de comercio e inversión que rubricó con Estados Unido en febrero pasado, y que incluía compromisos para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
Hay que aclara que eso no supone que Argentina aplica trabajo forzado. Por el contrario, apunta a que el país no tiene un régimen que frene las importaciones de productos que vienen de países que sí lo aplican.
En el grupo de quienes reciben un arancel del 10% quedaron incluidos Bangladesh, Camboya, Canadá, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Jordania, Malasia, México, Pakistán, Sri Lanka, Trinidad y Tobago y el Reino Unido.
Países como China, Australia, Brasil, Nueva Zelanda y Sudáfrica, entre otros, quedaron con aranceles del 12,5%.
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Respecto a los productos sobre los que recaen estos aranceles, un trabajo elaborado la fundación INAI mostró que únicamente quedarán exceptuados los que cumplan con los siguientes criterios:
materias primas que, si estuvieran sujetas a estos aranceles, podrían provocar la falta de disponibilidad de suministro nacional;
productos que podrían causar perturbaciones en toda la economía si estuvieran sujetos a estos aranceles;
productos que no se pueden cultivar o producir en cantidades suficientes o a precios razonables en los EEUU u obtener de otras fuentes;
ciertos productos de origen exclusivo de Argentina que alentarían a estas economías a cumplir con los compromisos relativos a las prohibiciones de importación de trabajo forzoso
productos que ya se encuentran sujetos a aranceles al amparo de la Sección 232 (como el acero, aluminio o cobre).
En el caso de Argentina, algunos de los productos exceptuados son: carne bovina y despojos (enfriada y congelada); papa semilla; tomates frescos; algunas hortalizas y tubérculos; algunos frutos secos (como castañas); algunas frutas frescas (como bananas, naranjas, ananás, paltas, naranjas, limas y kiwis); infusiones (té, mate y café); algunas especias (como la pimienta); algunas semillas de cereales, oleaginosas y legumbres para siembra; azúcar; conservas de carne; cacao; algunas frutas en conserva; algunos jugos de frutas, extractos y preparaciones de café, té y mate, entre otros.
Desde INAI se aclaró, además, que la carne bovina se mantendrían como hasta ahora las cuotas de 80.000 toneladas (negociada en el marco del ARTI) así como la cuota de 20.000 toneladas (negociada en la Ronda Uruguay del GATT).
“Podemos concluir que el Presidente de los EEUU ha tomado la decisión política de adoptar y mantener sobretasas arancelarias, a pesar de los cuestionamientos internos (Congreso y Corte Suprema) y externos (reclamos de casi todos los países). Estos aranceles están orientados al logro de múltiples objetivos, incluyendo reducir déficit, fomentar industrias estratégicas y propiciar alineamientos geopolíticos en un mundo que se fragmenta”, resumieron desde esa Fundación.
Estas nuevas sobretasas comienzan a aplicarse de forma automática e inmediata.
Agro & Campo
Un manual para entender el último lapsus proteccionista de Donald Trump: Con la excusa de combatir el “trabajo forzoso”, Estados Unidos impuso nuevos aranceles y algunos le pegan a la Argentina
Fuente: Bichos de Campo