Enrique Erize ve un inicio de campaña triguera con varios interrogantes y señales alcistas para el maíz: Cree que llegó el momento de mirar más a Chicago

La campaña fina arranca con más interrogantes que certezas. Para el analista de mercados agrícolas Enrique Erize, el escenario comercial del trigo aparece condicionado por costos elevados, dudas sobre el área de siembra y distorsiones en los precios internos, mientras que en maíz y soja observa señales distintas: firmeza estructural para el cereal y necesidad de sofisticar las coberturas en la oleaginosa.
Erize aseguró que el panorama triguero “todavía es muy confuso y complicado”, especialmente por el impacto del precio de los fertilizantes sobre los márgenes productivos.
“Los números dan muy ajustados con estos precios de la urea. Para llegar a un nivel razonable de paridad tiene que estar arriba de 4.000 y pico de kilos, lo cual es un horizonte complicado. Me parece que va a haber una caída del área respecto a lo que se pensaba”, afirmó, en coincidencia con las estimaciones de entidades como la Bolsa de Comercio de Rosario, que proyectó una caída de 500 mil hectáreas respecto a la campaña anterior.
Mientras que para Enrique Erize la exportación de trigo solo será posible “bajándose los pantalones”, el maíz muestra una creciente demanda interna y la soja mejoraría sus valores

Según explicó, en la zona norte triguera hay productores entusiasmados por los excelentes rindes obtenidos en la última campaña, pero en el sur bonaerense prevalece la cautela. “Hay mucha gente dudando porque ahora parece que hay novedades de que la guerra se puede terminar, entonces los fertilizantes pueden caer y todavía tienen tiempo para sembrar en julio”, indicó.
Erize consideró que los problemas de calidad registrados en la última cosecha fueron consecuencia directa de los rindes excepcionales. “Los grandes rindes vienen acompañados de baja calidad”, resumió, y cuestionó las críticas posteriores de la molinería. “En diciembre ya sabíamos que había 27 o 28 millones de toneladas de trigo y que eso iba a estar acompañado de mala calidad”, sostuvo.
El especialista recordó además que durante los primeros meses de comercialización Argentina vendió trigo “como pan caliente” por sus bajos precios relativos. “Hubo países que nunca compraron trigo argentino y millones compraron porque era más barato que el maíz como forraje”, señaló.
La primera estimación de la nueva cosecha argentina de trigo proyecta una caída de al menos 10 millones de toneladas luego del récord histórico de 2025/26

En ese contexto, explicó que actualmente queda un remanente reducido y que Brasil todavía debe abastecerse. “Brasil se quedó dormido y tiene que comprar cuatro millones y medio de toneladas. El 70% del trigo que falta vender es para Brasil y estamos en mayo”, advirtió.
Por eso, recomendó cautela a quienes todavía conservan mercadería. “El que tiene trigo disponible yo hoy esperaría porque me parece que los precios todavía pueden subir”, dijo. Y agregó: “Brasil pretende un poco más de calidad, pero tampoco es un país de paladar negro, así que yo creo que se lo van a tener que llevar”.
El analista además resaltó las distorsiones de precios entre los valores FOB oficiales y las paridades reales del mercado. “Los precios del trigo hoy no se corresponden con la paridad”, aseguró.
“La paradoja de la abundancia”: Molinos argentinos comenzaron a evaluar la posibilidad de importar trigo al no poder originar cereal en el mercado interno

“El FOB que publica la Secretaría no explica los precios que están pagando. Si el FOB está 15 dólares por debajo de la paridad, no corresponde. Son temas recurrentes”, remarcó Erize, quien recordó situaciones similares ocurridas años atrás con el esquema de derechos de exportación.
También observó oportunidades para el trigo nuevo a partir de problemas climáticos en otros países productores. “La Unión Europea está con seca tremenda, Australia viene mal y el trigo duro de invierno en Estados Unidos también”, enumeró.
Respecto del maíz, el analista destacó un fenómeno que considera más importante que las exportaciones declaradas: el crecimiento del consumo interno. “Los exportadores tienen comprados 10 millones de toneladas más de lo que tienen vendido al exterior”, explicó.
A pesar de tener márgenes proyectados decrecientes, los productores argentinos van camino a cosechar más de 21 millones de toneladas de trigo en 2026/27

Para Erize, eso responde a la fuerte demanda de las cadenas de agregado de valor. “Están comprando de más porque están vendiendo al mercado interno. Pollos, feedlots, tambos, chanchos, convertidos en carne o leche, sigue siendo un gran negocio”, señaló.
Además, indicó que la suba mundial de la carne vacuna refleja un cambio estructural. “El consumo supera a la producción y eso está pasando en todo el mundo”, afirmó.
Sobre la soja, en tanto, recomendó a los productores acostumbrarse a operar con coberturas ligadas al mercado de Chicago. “La soja local prácticamente no se movió, pero Chicago subió 40 o 50 dólares. El que hizo cobertura en Chicago la pegó”, explicó.
Para tener en cuenta: La campaña agrícola 2026/27 será el “ciclo de los cereales” con cosechas menguantes en un contexto de demanda global creciente

Según Erize, el productor argentino deberá aprender a combinar ventas físicas con herramientas financieras. “Hay que acostumbrarse a esta técnica de cobertura”, insistió.
De todos modos, advirtió que el mercado global de soja sigue condicionado por Brasil. “Entre Chicago y nosotros está Brasil. Estados Unidos tiene un problema de stock, pero Brasil tiene 180 millones de toneladas”, concluyó.
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