La última semana de julio en la ciudad de Buenos Aires cerró con un domingo tumultuoso en el predio ferial de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en Palermo, donde la La Rural 2026 llegó a su fin.
Una conjugación de factores resultó en el día más convocado de todos: el día soleado —que por momentos dejó entrever algún rayo caluroso— y libre de actividades laborales para la mayoría, los desfiles y, claro, la presencia del presidente Javier Milei.
Y es que, la tercera visita consecutiva del Ejecutivo a la muestra porteña generó un despliegue de medidas de seguridad que convivieron, directamente, con la circulación de las personas. Entre vallas, el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín ingresó desde Sarmiento hasta la pista central y, distribuidos alrededor de ella, dispuso la antesala al ingreso del Ejecutivo.
“Soy fanático de Milei, esto es algo por el campo y para toda la gente”, expresó en las inmediaciones de la pista central Matias Barrios (29), peón de campo en Rojas que acompaña a su hermano con los caballos de polo.
Cerca de las 11, pasó por allí para su ingreso el mandatario, acompañado de su hermana Karina; el Ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo; y el nuevo Jefe de Gabinete, Diego Santilli.
LA RURAL, MÁS ALLÁ DE MILEI
Aunque la entrada de la máxima autoridad del país fue sólo la condición para el acto inaugural. Quizás, lo que volvió único al domingo, fueron los abuelos que entonaron el Himno, una niña que vio por primera vez una vaca o las familias que viajaron desde distintos puntos para encontrarse. ¡Hasta los turistas! Algunos de ellos, de países no limítrofes, y dándole la razón al lema elegido por la SRA para este año: “El campo nos une”
El saludo de Milei con el presidente de la SRA, Nicolás Pino
Vale aclarar que, después de cuatro años, esta exposición tuvo —en la práctica— un día menos, ya que el Mundial ocupó pantallas y agendas durante el primer domingo de muestra.
Ayer, ya sin Copa del Mundo que compitiera por la atención de la gente —y sumado a las pocas expectativas sobre un posible anuncio por parte de la Presidencia— los visitantes tenían el terreno para el “microturismo” más allanado.
A simple vista, la cantidad de gente pareció superar el acto inaugural del año pasado y entre los pasillos del predio se escucharon quejas por el amontonamiento, el exceso de gente en comparación con otras ediciones y la dificultad de transitar.
Sin embargo, para muchos el malestar quedó opacado por otra cosa. Julieta, que volvió a pisar el predio después de ocho años, compartió a este medio: “Escuchar a los Granaderos me enorgullece, me siento muy representada y orgullosa de ser argentina”.
Además de servir como vidriera de una parte del gran campo argentino, La Rural conectó a quienes pasaron por ella: boinas de colores, ponchos salteños, comidas típicas de cada provincia, asado, payadas e historia argentina. En la pista: los grandes campeones de las distintas razas, la maquinaria agrícola y las delegaciones rurales.
EL ORGULLO ARGENTINO EN LA RURAL
Las gradas guardaron el legado familiar. Pedro Lanzillotta (74) se autopercibe vitalicio de la Sociedad Rural (SRA) y llevó a Palermo una yegua de la raza criolla que salió primera en su categoría.
Para él, Palermo es como un combo que lo tiene todo en uno y por eso, como muchos, no se paró luego de terminado el discurso presidencial. Cerca suyo está Santiago, un joven de diez y ocho años acompañado de su familia: “vine a ver al presidente”, explicó.
Sin anuncios, Milei llevó un mensaje motivador a La Rural: “El campo va a volar como nunca antes en su historia”
“Vine a ver el desfile de los campeones, cómo se ha jurado en la ganadería actual y qué características se valoran en los campos argentinos”, detalló Gabriel Peluffo, cabañero de Punta Indio (Magdalena) que trabaja toros de la raza Angus.
Sentada sobre un escalón está María José, quien también espera el desfile. Viajó especialmente de Salta para acompañar a su pareja y ver a sus amigas. “En La Rural de Salta también se hace el acto inaugural, pero no en estas dimensiones”, comparó.
Los expositores estuvieron en el predio durante el fin de semana, pero el domingo no todos vieron el sol (o al menos, buena parte de él). Alejandro relató su debut un poco más cansado, sentado sobre un rollo y desde el Pabellón 9, donde guarda su caballo de polo.
“Linda experiencia esta primera vez, aprendimos un montón” resumió el cordobés, que se animó a llevar una cría de su campo en Olaeta.
A pesar de que ya conocía la Expo como civil, se sorprendió por la “movida”, la cantidad de gente y el ambiente que hay en los pabellones, como las guitarreadas, agregó. “No todas las anécdotas se pueden contar”, ríe.
Más cerca del pasillo que conecta la pista central y el Pabellón Verde, Belén Casas (40) profundiza en la actividad durante la muestra: “cansa, agota”. La cabañera cordobesa de Las Peñas destacó la organización y la mejora año a año. Pero también dejó un mensaje: “Estos son esfuerzos de más de seis meses de trabajo con los animales, y ellos muchas veces también se cansan porque no están acostumbrados a este hábitat”.
Si bien, para Belén, no es posible en 10 días mostrar cómo se trabaja, sí se pueden compartir los resultados: “Venimos a mostrarles con los caballos cómo trabaja el campo y dar lo mejor de nosotros”, dijo a Infocampo.
LA RURAL, FEDERAL
Los stands de las Provincias, clásicos de todos los años, también mantienen viva una parte de la cultura. Por la tarde y desde Juncal, ingresaron bailarines con tocados sobre sus hombros hacia el stand de la Provincia de Entre Ríos.
“El día acompaña, trajimos el verano y el carnaval a Palermo” dijo Valentina (26), oriunda de Gualeguaychú, contenta por llevar la Fiesta Nacional del Carnaval a Buenos Aires.
Por la tarde, la joven bailó junto a un grupo de unas 30 bailarinas y, además, una batucada. “Es una pequeña muestra del potencial que tiene el carnaval en nuestra provincia”, explicó una de las promotoras del espacio. Cada provincia tuvo lo suyo.
El equipo de Santa Fe, por ejemplo, realizó cocina en vivo y subió a su stand escenario a esta notera para regalar entre el público bolsas de papas cultivadas y cosechadas en campos santafesinos.
Las valoraciones “de pasillo” sobre las representaciones de las provincias no estuvieron mal. A Leoncio Burgos (68), miembro de Fortín Gaucho de Molinos —una agrupación tradicionalista— la gente le pidió fotos. Aunque es oriundo de Salta, no viajó por la provincia. “Me siento representado; la vestimenta del sureño es distinta a la vestimenta del gaucho del norte”, contó a Infocampo.
A diferencia de los nueve días anteriores, el Pabellón Azul culminó el último día de la muestra, relativamente, más accesible para circular. Ya con la gran mayoría de los concesionarios desocupados y los medios de comunicación en las inmediaciones de la arena, el azul quedó relegado al paseo, a las picadas y últimos cócteles entre los equipos de trabajo y a los juegos de los niños.
Quienes sí marcaron una presencia fuerte durante los días de muestra y durante el fin de semana, fueron los estudiantes, ateneístas y ruralistas jóvenes. “Le dan valor a participar en los remates”, reconoció Simón, que está próximo a recibirse de ingeniero agrónomo en la Universidad Católica. Y reflexionó sobre la gente que no tiene que ver necesariamente con el campo y se acerca a conocer: “antes los del campo eran los oligarcas, creo que ahora eso está cambiando”.
Mientras aquellas charlas de Rural transcurrían, la arena recibió por última vez a algunos gauchos con poncho al hombro y bombo en mano, que armaron un cuadro de danzas tradicionalistas, con las gradas todavía repletas. Una exhibición de polo cerró el programa central, con jinetes a toda velocidad bajo la luz de las canchas.
El último baile
Hacia la tarde, cuando el sol ya perdía fuerza, la Plazoleta del Bicentenario se llenó con el sonido de las bandas militares históricas, que día a día repitieron su carrusel frente a un público que se acomodaba entre mate y mate. Un poco más allá, la pista central tuvo su propia despedida con una exhibición de Arte Ecuestre Argentino.
Al grito de ¡Viva la Patria!, será hasta el próximo año.
Agro & Campo
El color de La Rural: entre bailes y desfiles, el campo y la ciudad unidos bajo el “orgullo de ser argentinos”
Fuente: InfoCampo