El mercado global de girasol comenzó a mostrar preocupación sobre la disponibilidad de aceite de girasol en 2026/27 ante el recrudecimiento de la guerra ruso-ucraniana.
El sábado pasado las fuerzas aéreas ucranianas atacaron buques de carga en el Mar Caspio, uno de los cuales resultó ser iraní, con el propósito de neutralizar esa vía de comunicación, que está siendo empleada con mayor ímpetu por Rusia ante las dificultades presentes para concretar embarques en el Mar Negro.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, advirtió que el ataque de drones ucranianos contra un carguero iraní en el mar Caspio “no quedará sin respuesta”, lo que introduce un nuevo factor de riesgo en el nodo logístico del Mar Negro.
Los ataques constantes de drones ucranianos contra barcos rusos están obstaculizando el uso de vías marítimas clave empleadas por compañías agroindustriales rusas, lo que compromete la capacidad exportadora de esa nación.
Como represalia, Rusia está empleando drones y misiles para atacar instalaciones portuarias y buques que transportan cargas ucranianas, como es el caso del Golden Leo, un buque granelero de propiedad turca, que fue atacado mientras transportaba una carga de cereales ucraniana. La embarcación tuvo daños tan graves que terminó hundiéndose.
La cuestión es que el USDA prevé que en 2026/27 Rusia y Ucrania deberían exportar 9,9 millones de toneladas de aceite de girasol (63% del total mundial), pero no existe certeza de que eso pueda concretarse.
A diferencia de otros productos, no existen muchos proveedores de aceite de girasol en el mundo y la Argentina, además de ser el actual tercer exportador mundial, es un país libre de riesgos bélicos y logísticos, razón por la cual la demanda ha comenzado a privilegiarlo al momento de planificar importaciones.
En ese marco, el valor FOB oficial “spot” del aceite de girasol crudo a granel publicado por la Secretaría de Agricultura se encuentra en 1346 u$s/tonelada versus 1309 y 1291 u$s/tonelada uno y dos meses atrás respectivamente.
Mientras que el valor FOB “spot” del aceite de soja argentino ha registrado en los últimos dos meses una elevada volatilidad –que se explica en gran parte por la dinámica de los mercados energéticos–, el valor del aceite de girasol muestra una recuperación progresiva y constante.
Como el aceite de soja se emplea como insumo base de la elaboración de biodiésel en muchas naciones, está expuesto –para bien o mal– al impacto de la evolución de los precios internacionales del petróleo. Diferente es el caso del aceite de girasol, que se emplea exclusivamente para alimentación humana.
Agro & Campo
Argentina es el único gran proveedor mundial de aceite de girasol libre de riesgos bélicos (y los precios lo saben)
Fuente: Bichos de Campo