Una nueva ola de calor y fuertes vientos amenazan con hacer incontrolables los fuegos en Francia y España

BURDEOS.- A las puertas de una nueva ola de calor que amenaza con volver a derretir a Europa, los expertos esperaban que los incendios forestales que avanzan desde hace días sobre el sudoeste de Francia y el centro de España empeoraran en las próximas horas. En Francia, el fuego continúa su avance hacia Burdeos, la capital de la región vinícola de Gironda.El calor extremo y los fuertes vientos alimentaban nuevos focos incluso mientras se lograba contener otros. Los incendios, que se extendían velozmente cerca de Madrid y Burdeos, han arrasado campos, bosques y viviendas, obligando a más de 300.000 personas a evacuar o buscar refugio.Estos incendios, así como los de las regiones de Gironda y Las Landas, en el sudoeste de Francia, han calcinado una superficie tres veces mayor que la de París y destruido más de 240 viviendas mientras avanzan hacia Burdeos, situada en el corazón de una prestigiosa región vinícola.Aunque la ciudad no prevé por ahora una evacuación general, las autoridades reconocieron que las llamas llegaron a situarse a unos 15 kilómetros del área metropolitana y calificaron la situación como “muy desfavorable”.En España, el incendio declarado en Burgohondo (Ávila) ha quemado ya unas 50.000 hectáreas, una cifra que convierte este fuego en el mayor de la historia del país desde que se tienen registros, según ha confirmado Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Aagesen advirtió además que España atraviesa una campaña de fuegos “extraordinariamente complicada”. Según explicó, se han calcinado 153.000 hectáreas en lo que va de año, una superficie seis veces superior a la registrada en el mismo periodo de 2025, y se han contabilizado 32 grandes incendios forestales.El delegado del gobierno en Madrid, Francisco Martín, afirmó este domingo que la principal preocupación del operativo de extinción se sitúa en el entorno del pantano de San Juan, donde los equipos trabajan para evitar que las reactivaciones del incendio compliquen la evolución del fuego hacia el norte del embalse. El teniente coronel de la UME Alfonso Arribas aseguró que todos los frentes del incendio que afecta a la Comunidad de Madrid y Ávila están contenidos, aunque persisten varias cabezas activas.Desde hace cuatro días, las fuertes rachas de viento dificultan la extinción y los bomberos encadenan jornadas de trabajo extenuantes. Los esfuerzos del operativo están este domingo centrados de nuevo en proteger poblaciones, evacuar de forma preventiva y evitar que los dos focos activos terminen uniéndose. Aun así, la UME coordina ambos incendios como si fueran un único frente, y el Gobierno ha ampliado la emergencia nacional a Toledo. Entre las tres regiones, hay afectadas ya 77.000 hectáreas y alrededor de 90.000 evacuados o confinados, según los últimos datos de Interior, que rebajan ligeramente la cifra estimada el sábado por la noche por las autoridades madrileñas. La clave durante el día está siendo, otra vez, el viento, y las previsiones son más favorables. El optimismo, aunque mayor, es todavía contenido. “Quedan horas complejas, pero la noche ha sido muy positiva” en la “lucha” contra el incendio, resumió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, desde el puesto de mando de Castilla y León, ubicado en Navaluenga, donde también anunció que el Gobierno declarará este martes como gravemente dañadas por la emergencia las zonas afectadas por los incendios.Desde el municipio madrileño de Villamanta, los Reyes han destacado la “coordinación ejemplar” de autoridades y ciudadanos: “Unidos se puede afrontar cualquier riesgo”. En esa localidad siguen realojados decenas de vecinos evacuados de varias zonas del suroeste de la región. “Lo han pasado muy mal. Algunos llevan cuatro días fuera de sus casas, han perdido muchos bienes y hemos perdido un patrimonio natural incalculable”, lamentó el rey Felipe VI, acompañado de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.Tampoco entró en polémica el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que eludió el enfrentamiento político y agradeció ―como han hecho todas las autoridades― la colaboración de todas las administraciones. “No he venido a hacer ningún tipo de declaración de contenido político [...] Hay un enorme trabajo de coordinación y un enorme compromiso”, manifestó desde el puesto de mando de Navalcarnero. Pese al tono conciliador, no ha querido comprometerse con el pacto de Estado contra el cambio climático que ha propuesto varias veces Sánchez.Los vientos cambiantes, las ráfagas intensas y la vegetación convertida en combustible por las sucesivas olas de calor dificultan el trabajo de los equipos de emergencia. El ministro del Interior de Francia, Laurent Nunez, afirmó que los bomberos atravesaron “otra noche difícil” y advirtió que el incendio volvió a mostrarse “extremadamente virulento e impredecible”, hasta el punto de generar sus propios vientos y avanzar de forma errática hacia el área metropolitana de Burdeos. Más tarde señaló que la intensidad disminuyó hacia el final de la noche, aunque la amenaza persiste.La prefectura de Gironda informó que el incendio ya consumió unas 42.000 hectáreas, una superficie equivalente a cuatro veces el tamaño de París y siete veces la isla de Manhattan.La magnitud del operativo refleja la gravedad del escenario. Unos 2500 bomberos, apoyados por 18 aviones y helicópteros, incluidos medios enviados por otros países europeos, trabajan para contener las llamas. También participan soldados y un avión militar A400M adaptado para la lucha contra incendios, que descarga largas estelas de retardante sobre los sectores más comprometidos. Al mismo tiempo, agricultores de la región abastecen de agua a los equipos para evitar interrupciones en las tareas."Esto permite a los bomberos centrarse en el fuego“, explicó el viticultor Theo Hernandez, uno de los vecinos que colaboran con el operativo. “Es muy fuerte, muy virulento, se está extendiendo por todas partes. Esperamos que se detenga pronto”, agregó.El balance de daños también continúa en aumento. Según la prefectura, 240 viviendas quedaron destruidas y 75 bomberos recibieron atención médica por lesiones. Además, las autoridades señalaron que el incendio evolucionó en varias oportunidades hacia una tormenta de fuego autoalimentada, un fenómeno extremo capaz de generar incluso rayos, que pueden provocar nuevos focos. “Es como enfrentarse a un huracán”, resumió el jefe de bomberos de Gironda, Marc Vermeulen.Las previsiones meteorológicas tampoco ofrecen alivio. La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, advirtió que el aumento de las temperaturas previsto para los próximos días puede complicar todavía más las tareas de extinción. También confirmó que los evacuados no podrán regresar a sus localidades hasta que el incendio quede bajo control e instó a los turistas a evitar desplazamientos hacia esta región, conocida por sus playas sobre el Atlántico y algunos de los mayores bosques de Francia.En Burdeos, ciudad de unos 268.000 habitantes, el municipio habilitó un enorme centro de exposiciones como refugio de emergencia. Allí instaló camas de campaña y distribuyó alimentos para miles de evacuados, entre ellos numerosas personas mayores trasladadas desde residencias geriátricas. Además, las autoridades dispusieron el cierre parcial de una autopista clave que conecta la ciudad con las zonas afectadas.Mientras tanto, otros incendios mantienen bajo presión al país. En la región mediterránea de Var, casi 3000 personas debieron abandonar sus hogares. La crisis motivó además un mensaje del papa León XIV, quien al finalizar el rezo del Ángelus expresó su cercanía con las víctimas de los incendios en Francia y España. “Expreso mi solidaridad e invito a todos a rezar por los afectados y por el trabajo de los equipos de rescate”, afirmó el pontífice.Agencias ANSA, AP y diario El País

Fuente: La Nación