La dolorosa decisión que Audrey Hepburn tomó en 1975 y de la que terminaría lamentándose toda su vida

Durante décadas, Audrey Hepburn fue considerada un símbolo de elegancia, sensibilidad y glamour. Sin embargo, detrás de la imagen de estrella de Hollywood existieron episodios profundamente dolorosos que marcaron su intimidad. Uno de ellos permaneció prácticamente desconocido hasta ahora y acaba de salir a la luz gracias al testimonio de su hijo mayor, Sean Hepburn Ferrer, quien reveló cómo un violento ataque contra su padrastro llevó a la actriz a tomar una decisión de la que se arrepentiría toda su vida.El episodio ocurrió en 1975, cuando Hepburn vivía en Roma junto a su segundo esposo, el psiquiatra italiano Andrea Dotti, y su familia. En ese momento, una brutal agresión hizo creer a todos que Dotti había sido víctima de un intento de secuestro, un delito que por aquellos años se había convertido en una amenaza latente en Italia y en otros países europeos.Convencida de que toda su familia corría peligro, la actriz decidió alejar a su hijo de ella y enviarlo a un internado en Suiza. Lo más doloroso fue que, años después, descubriría que todo había sido consecuencia de una infidelidad de su marido.La historia forma parte de Intimate Audrey: An Authorized Biography, la biografía autorizada escrita por Sean Hepburn Ferrer junto a Wendy Holden, donde el hijo de la protagonista de Muñequita de lujo (Breakfast at Tiffany’s) reconstruye uno de los capítulos más traumáticos de su infancia.Sean tenía apenas 15 años cuando ocurrió el episodio que cambiaría el rumbo de su adolescencia. Según recuerda en el libro, estaba almorzando con su madre cuando Andrea Dotti irrumpió en la casa completamente alterado y con una profunda herida en la cabeza. El médico les contó que acababa de ser atacado por cuatro hombres encapuchados cuando salía de una sesión de entrenamiento físico.Según su relato, los agresores intentaron introducirlo por la fuerza en un Mercedes Benz que lo esperaba en las inmediaciones. Al resistirse, fue golpeado con la culata de una pistola, pero logró escapar arrastrándose debajo de un automóvil estacionado. Desde allí comenzó a pedir ayuda desesperadamente, provocando tal alboroto que varios guardias de seguridad acudieron en su auxilio y obligaron a los atacantes a huir.La escena dejó a Hepburn completamente devastada. Sean recuerda que su madre quedó “temblando de miedo” y exigió inmediatamente que Dotti fuera trasladado a un hospital para recibir atención médica.En aquellos años, el temor no era infundado. Durante la década de 1970, Italia atravesaba un período especialmente complejo en materia de seguridad. Los secuestros extorsivos de empresarios, figuras públicas e incluso familiares de personas adineradas se multiplicaban, generando una sensación permanente de inseguridad.Sean sostiene que aquel episodio dejó a su madre profundamente traumatizada. “No es exagerado decir que quedó marcada para siempre por lo ocurrido”, escribe en la biografía.Al día siguiente del ataque, Audrey tomó una decisión que cambiaría la vida de ambos. Sentó a su hijo frente a ella y le explicó que existían solo dos alternativas. La primera consistía en permanecer en Roma, viviendo permanentemente rodeados de guardaespaldas y con estrictas medidas de seguridad. La segunda implicaba enviarlo a un internado en Suiza, donde estaría lejos de cualquier peligro y podría disfrutar de una vida mucho más libre.Sean decidió preguntarle cuál de las dos opciones la haría sentir más tranquila. La respuesta fue inmediata: su madre prefería que viajara a Suiza.Aunque la decisión le rompía el corazón, el adolescente aceptó sin discutir. “Éramos inseparables y me destrozaba la idea de dejarla, pero tampoco soportaba verla vivir con ese miedo constante”, recuerda.Tres días después ya estaba haciendo las valijas. Tuvo que abandonar de golpe toda la vida que conocía. No pudo despedirse de sus compañeros de colegio, dejó atrás a sus amigos, renunció al fútbol y también a la despreocupada vida que llevaba en Roma. Con el correr de los meses, Hepburn comenzó a sufrir las consecuencias emocionales de aquella decisión. Aunque muchos hijos de celebridades estudiaban en internados —entre ellos los de Elizabeth Taylor o David Niven—, la actriz sentía que su hijo estaba demasiado solo.Según cuenta Sean, incluso llegó a ofrecerse a pagar la matrícula de uno de sus mejores amigos para que ambos pudieran estudiar juntos en Suiza. Sin embargo, la madre del niño rechazó la propuesta porque no estaba dispuesta a separarse de su hijo.La propia Hepburn reconocía públicamente el clima de temor que se vivía en Italia. En una entrevista concedida por aquellos años confesó que Roma había dejado de ser la ciudad que tanto amaba.“Es una época muy angustiante. Incluso secuestran turistas por cincuenta dólares, saquean departamentos y fuerzan autos. Antes una de las grandes alegrías de Roma era caminar por sus calles durante la noche. Eso ya no existe. El mundo entero ha cambiado”, lamentó.Durante mucho tiempo, Sean creyó que aquel supuesto intento de secuestro había sido real, pero años más tarde descubrió una verdad completamente distinta. Nadie había intentado secuestrar a Andrea Dotti. Según relata en el libro, todo había sido consecuencia de una aventura extramatrimonial del médico.El esposo de una de las mujeres con las que Dotti mantenía una relación descubrió la infidelidad y decidió contratar a varios hombres para que le dieran una paliza como represalia. No existía ninguna organización criminal detrás del ataque ni un plan para pedir rescate. Simplemente se trató de una venganza.Para Sean, descubrir esa verdad fue devastador. Comprendió que los cuatro años que pasó lejos de su madre habían sido consecuencia directa de las infidelidades de su padrastro.“Como resultado directo de la aventura de Andrea, me separaron de mi madre y perdí cuatro años de vida familiar. Eso fue algo que me resultó terriblemente difícil de perdonar”, escribe con una sinceridad conmovedora.

Fuente: La Nación