“Boom fabuloso”: crecerá en hasta 200.000 hectáreas un indicador que refleja el buen momento de las vacas

La elaboración de reservas forrajeras se encamina a registrar uno de los mayores crecimientos de los últimos años. Ante el buen momento que atraviesa la ganadería, con valores de la hacienda en niveles históricamente elevados y perspectivas favorables para la actividad, desde la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros (CACF) estiman que este año la superficie destinada a producirlas aumentará entre 150.000 y 200.000 hectáreas respecto de la campaña pasada. Subiría de 2 millones de hectáreas a 2,2 millones de hectáreas, un incremento cercano al 10%. Detrás de esa expansión también comenzó a acelerarse la inversión en tecnología: los contratistas volvieron a renovar picadoras y otros equipos de última generación tras varios años en los que las restricciones a las importaciones habían frenado la actualización del parque de maquinaria.“La producción ganadera está en pleno auge y nosotros somos un eslabón muy importante. La base forrajera es fundamental para este sistema de alta producción. Antes eso ya venía pasando un poco con la lechería, pero ahora la ganadería de carne tiene un boom fabuloso y nosotros tenemos que aprovecharlo porque vamos de la mano”, afirmó Luciano Toldo, presidente de la CACF.El gobierno cordobés defendió un instituto de la carne que está en la mira de SturzeneggerSegún explicó el dirigente, la mayor demanda de reservas responde a la necesidad de sostener sistemas ganaderos cada vez más intensivos y eficientes. El maíz continúa siendo el cultivo predominante para este fin, con una participación de entre el 65% y el 70% de la superficie destinada a reservas, seguido por el sorgo, que representa entre el 20% y el 25%. El resto se distribuye entre alfalfa y distintos cultivos de invierno, como avena, cebada, trigo o vicia, cuya participación varía según la región.Para Toldo, el crecimiento proyectado para esta campaña no solo responde a una mayor superficie sembrada, sino también a mejores perspectivas de rendimiento. “Estimamos que este año vamos a estar picando entre 150.000 y 200.000 hectáreas más. Además, por los rendimientos que esperamos, la cantidad de toneladas va a ser bastante mayor”, señaló.Ese escenario también comenzó a reflejarse en el mercado de maquinaria. Luego de varios años con dificultades para incorporar equipos, los contratistas volvieron a invertir en tecnología para acompañar el aumento de la demanda.“Nosotros siempre tuvimos la última tecnología mundial. El contratista la compra y la incorpora, pero hubo un momento en el que no había ingreso de maquinaria. Hoy todas las marcas tienen disponible la última tecnología y el contratista la está comprando. Eso es muy bueno porque toda esa tecnología se vuelca a la producción para que sea más eficiente”, sostuvo.Récord en Palermo: pagaron $150 millones por el 90% de un padrillo de la raza CriollaLa recuperación del mercado llegó tras varios años marcados por fuertes restricciones para importar maquinaria e insumos. Durante buena parte del gobierno de Alberto Fernández, el cepo cambiario, las limitaciones para acceder a divisas y el sistema SIRA dificultaron el ingreso de equipos y componentes importados, lo que postergó la renovación del parque de maquinaria agrícola. Con la posterior flexibilización de esas trabas y el impulso de una ganadería que hoy atraviesa uno de sus mejores momentos, el segmento de forrajeras autopropulsadas —entre ellas las picadoras— experimentó un fuerte repunte. Según operadores del mercado, las ventas de estos equipos se multiplicaron por más de cuatro respecto del piso registrado durante aquellos años.Para el presidente de la cámara, ese cambio ya se observa en el trabajo cotidiano de los contratistas. “Hubo mucho tiempo de escasez y el parque de máquinas se retrasó. Desde que volvió a haber disponibilidad, el contratista está invirtiendo. Hay mucha maquinaria que fue renovada”, indicó.Las principales inversiones se concentran en picadoras autopropulsadas, el corazón del trabajo de los contratistas forrajeros, aunque también crecieron las compras de embutidoras para el almacenamiento de silajes. En este último segmento, Toldo destacó además el desarrollo de la industria nacional, que logró sostener una oferta competitiva y acompañó el proceso de renovación.Según estimaciones de la CACF, en la Argentina operan alrededor de 500 empresas contratistas dedicadas a la elaboración de reservas forrajeras, aunque la cantidad de máquinas es superior porque muchas firmas cuentan con más de un equipo. Aproximadamente la mitad integra la entidad.Pese a la recuperación de la inversión, el dirigente advirtió que el proceso todavía no está completo. Explicó que la mayor competencia dentro de la actividad redujo los márgenes y que el costo financiero sigue siendo una de las principales limitantes para continuar incorporando tecnología.“Nos faltaría alguna herramienta financiera más para terminar de actualizar el parque. Hay mucha competencia y eso ajusta la rentabilidad. Necesitamos líneas de financiamiento más blandas para poder mantenernos al tope de la tecnología”, afirmó.En ese contexto, desde la cámara consideran que la modernización del parque será determinante para acompañar el crecimiento esperado de la ganadería. La incorporación de equipos con sistemas de telemetría, monitoreo y medición en tiempo real permite mejorar la eficiencia de la confección de reservas, reducir pérdidas y garantizar una alimentación de mayor calidad para rodeos cada vez más intensivos.Con ese objetivo, la entidad organizará en agosto el Segundo Congreso Argentino de Forrajes, que reunirá a productores, contratistas, asesores, empresas y especialistas internacionales para analizar las últimas innovaciones tecnológicas y los desafíos que enfrenta la producción de reservas en un escenario de expansión de la ganadería.

Fuente: La Nación