Después de casi un año de perder terreno frente a la inflación, el precio que reciben los tamberos dio una señal de alivio. En junio, el valor de la leche cruda aumentó 1,9% y alcanzó los 518 pesos por litro, una suba que prácticamente empató la inflación por segundo mes consecutivo. Sin embargo, para el analista y asesor de tambos Marcos Snyder, eso está lejos de significar una recuperación: en términos reales, el productor todavía cobra cerca de un 20% menos que hace un año.
“Veníamos desde julio con aumentos de la leche por debajo de la inflación. Recién ahora el precio dejó de caer en moneda constante, pero seguimos con una pérdida real del 18 al 20% respecto de junio del año pasado”, explicó Snyder.
El consultor sostuvo que el atraso también se refleja en los precios relativos. Mientras el maíz, la soja, el gasoil y el dólar aumentaron significativamente, el precio de la leche quedó prácticamente “planchado”. “Si uno mira la relación con los principales costos de producción, está totalmente desconfigurada”, resumió.
Lo llamativo, según Snyder, es que esta situación se da en un contexto en el que los stocks de productos lácteos son los más bajos de los últimos cinco años para esta época. Históricamente, cuando las existencias bajan de 25 días de consumo, las industrias salen agresivamente a buscar leche y el precio rebota. Esta vez, eso todavía no ocurrió, dijo el analista.
“Las pymes quieren leche, pero están muy tranquilas. Vienen golpeadas por los márgenes del mercado interno y además tienen miedo de repetir lo que pasó el año pasado, cuando compraron producción pensando que iba a faltar leche y después tuvieron una primavera extraordinaria”, explicó.
Sin embargo, el analista cree que las condiciones productivas serán muy diferentes a las del ciclo anterior. Recordó que la primavera pasada estuvo favorecida por un escenario climático excepcional, con abundancia de pasturas en toda la región pampeana, algo que difícilmente vuelva a repetirse. A eso se suma la posibilidad de un evento Niño, que podría generar excesos de humedad, dificultades para el pastoreo y pérdidas de productividad.
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“Lo más probable es que la primavera no sea ni parecida a la del año pasado. Va a haber problemas de acceso, barro y vacas que producen dos o tres litros menos. Por eso espero que más temprano que tarde alguna industria entienda que va a necesitar asegurar leche y aparezca un rebote de precios”, anticipó.
Aun así, Snyder no espera una recuperación total del poder de compra perdido. Según explicó, el nuevo escenario económico obliga a toda la cadena a trabajar con márgenes mucho más ajustados y mayor eficiencia.
“No creo que se recupere todo el precio perdido, pero con una mejora del 5% el impacto para los tambos sería enorme”, afirmó.
El consultor fundamentó esa expectativa en que la industria logró mejorar sus ingresos mucho más que los productores. Mientras el precio promedio de los lácteos en góndola aumentó alrededor de 22% interanual y los valores mayoristas de la industria crecieron cerca de 19%, el precio recibido por el tambero apenas avanzó 9%.
“No digo que la industria esté ganando fortunas, porque también tiene márgenes ajustados, pero hubo una mejora que todavía no llegó al productor”, señaló.
Respecto de la producción, Snyder considera que este año no habrá una explosión de oferta como la registrada en la primavera pasada, justamente por las diferencias climáticas. Esa menor disponibilidad de leche podría transformarse en un factor de presión alcista sobre el precio.
Al mismo tiempo, destacó que el consumo interno sigue débil y obliga a las industrias a mirar cada vez más hacia los mercados internacionales. En ese contexto, interpretó como una señal positiva la llegada de capitales extranjeros al negocio lácteo argentino.
“La industria francesa, Gloria y otros grupos internacionales vienen porque quieren leche argentina para exportar. En Europa la producción va a seguir cayendo por las restricciones ambientales y acá ven potencial de crecimiento”, indicó.
Según Snyder, esa apuesta internacional obligará además a cambiar el perfil de la industria local, con mayor desarrollo de productos de alto valor agregado y proteínas, y menos dependencia de la leche en polvo.
El especialista también reconoció que la lechería seguirá atravesando un proceso de concentración. En el último año cerraron unos 230 tambos y muchos establecimientos todavía enfrentan dificultades para invertir debido al alto costo del financiamiento.
“Va a seguir quedando gente en el camino, porque no todos pueden soportar este escenario. Pero los que logren sobrevivir y ganar eficiencia tienen un futuro muy promisorio. Las industrias que están llegando van a necesitar cada vez más leche”, concluyó.
Agro & Campo
El precio de la leche dejó de perder contra la inflación, pero mantiene un retraso de 20% interanual: Marcos Snyder explica por qué espera un rebote
Fuente: Bichos de Campo