Parece joda: Aapresid, entidad fundante de muchos de los mitos de la agricultura moderna, ahora asegura que sería falso que el barbecho servía para conservar agua en el lote

No caben dudas de que las ciencias agronómicas, al ocuparse de cosas vivas, deben evolucionar de modo constante. Por eso se entienden los volantazos que está pegando el discurso público de Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) en los últimos años: antes recomendaban un paquete tecnológico que hace bastante comenzó a hacer agua (básicamente por el deterioro de los suelos y la aparición de malezas resistentes), y ahora predican la jubilación del barbecho químico y la incorporación de los cultivos de servicio para hacer una agricultura “siempre verde”.
Bienvenida sea esa búsqueda entre quienes conforman esta organización técnica, porque implica una preocupación genuina por la salud de los recursos naturales de los que hace uso la agricultura moderna. Pero también les cabe algún tirón de orejas por la gran cantidad de “mitos” que han colaborado a conformar y que durante décadas dominaron la agenda local.
Ahora, y prometiendo revisar uno de esos grandes mitos en su próximo congreso anual en Rosario, la propia Aapresid puso en revisión un concepto muchas veces repetido: Es aquel que propalaba que uno de los principales beneficios del barbecho químico era convertirse en reservorio de agua disponible para el cultivo de renta que iba a colocarse allí.
A los 30 años es posible reinventarse: AAPRESID jubila el barbecho químico y ahora pone todo el acento en los cultivos de servicio

El que ahora  cuestiona ese “mito” de la siembra directa es nada menos que un estudio de la Red de Cultivos de Servicios de la entidad, que integran científicos y agrónomos. El documento ya fue publicado en la revista internacional Field Crop Research y “viene a cuestionar este paradigma con datos contundentes obtenidos a campo”, se avisa.
El trabajo, liderado por especialistas del IFEVA, FAUBA, UNR y la Universidad de Wisconsin–Madison (USA), analizó la dinámica del agua en el suelo a lo largo de 6 campañas (2018-2023) sobre 63 sitios experimentales distribuidos en 5 regiones agroclimáticas de Argentina.
Aquí el barbecho fue considerado históricamente la práctica indiscutible y estratégica para “guardar” agua en el perfil para el cultivo estival posterior. Era uno de los puntales de la siembra directa. Ahora los investigadores derriban ese concepto y no dudan en calificar al barbecho como una “canilla abierta” de ineficiencia.

Parece joda: Ahora Aapresid formula una definición que va en el sentido opuesto.
“La principal conclusión del estudio enciende una alarma sobre el manejo tradicional: el barbecho no es la mejor estrategia para acumular agua. Los datos demuestran que durante el período de barbecho largo se perdieron por evaporación directa y percolación profunda entre 271 y 409 milímetros de agua”, dice la entidad técnica.
Y abunda: “Esto significa que una enorme porción del agua de lluvia ofertada durante el invierno se pierde sin ser aprovechada por ningún cultivo, funcionando el suelo de manera sumamente ineficiente”.
Parte de esta hipótesis ya habían sido anticipados en agosto de 2025 a Bichos de Campo por Gervasio Piñeiro, uno de los principales investigadores de esa Red de Cultivos de Servicio de Aapresid.
Aunque la sequía asustó a más de uno, el investigador Gervasio Piñeiro asegura que los productores que le agarraron la mano a los cultivos de servicio “no se bajan más”

El estudio ahora finalizado comparó la performance de un barbecho tradicional frente a diferentes opciones de Cultivos de Servicios (CS), evaluando el comportamiento de gramíneas, leguminosas, crucíferas y mezclas.
Si bien al momento de su terminación, los CS consumieron en promedio un 25% más de agua que un barbecho largo, al momento de sembrar el cultivo estival, la disponibilidad hídrica fue similar entre ambos sistemas, para la mayoría de las regiones.
Asimismo, el estudio confirma que las lluvias ocurridas entre la terminación del cultivo de servicio y la siembra del estival son las que más explican las diferencias en el agua disponible para este último.

Por otro lado, la investigación demostró que los cultivos de servicios transforman la pérdida pasiva (evaporación y percolación) en transpiración productiva, mejorando la estructura del suelo, la infiltración y el control de malezas. Así, el consumo del cultivo se ve compensado por una mayor eficiencia general del sistema.
En su anticipo de este informe, Aapresid reconoce que “uno de los mayores temores del productor al incorporar cultivos de servicios es el posible ‘costo hídrico’ que afecte el rendimiento de cultivos de grano subsiguientes”.
Pero reivindica que el nuevo análisis demostró que, mediante un manejo correcto del momento de secado de los cultivos de servicio y dependiendo de las recargas hídricas primaverales, la penalización de los rindes de los cultivos posteriores son mínimos o inexistentes en la mayoría de las regiones.
Ensayos de Aapresid en una zona agrícola frágil como el sur cordobés: La mejor estrategia para capturar agua no estaba en los barberos sino en los cultivos de servicio

Además del momento de secado y la recarga primaveral, el estudio señala que otro factor clave a la hora de pensar el rinde del cultivo estival, es la especie de cultivo de servicios elegida.
Por ejemplo, las gramíneas redujeron el rinde de maíces posteriores cuando su consumo de agua no logró recuperarse entre el secado del CS y la siembra del cultivo estival. Por el contrario, CS de leguminosas incrementan los rindes del maíz, incluso cuando el agua disponible era menor, probablemente gracias al aporte de N. En cuanto a las mezclas, estas presentaron, en general, respuestas neutras o positivas, similares a los CS de leguminosas.
Los resultados de este estudio serán presentados por Piñeiro en el marco de un bloque temático exclusivo asignado a los cultivos de servicios en el próximo Congreso Aapresid, en Rosario, del 4 al 6 de agosto.

Fuente: Bichos de Campo