En medio de la indiferencia social, los ataques de perros son un problema que se repite en todo el país: En el paraje La Junta, en Salta, la matanza de cabras y ovejas se hace costumbre y nadie escucha a los damnificados

Las jaurías, tanto de perros domésticos como asilvestrados, suelen atacar los rebaños de ovejas y cabras, siendo un problema significativo para quienes desarrollan la ganadería de rumiantes menores. Los ataques en grupo ocurren frecuentemente en zonas rurales y periurbanas donde los perros, desplegando su instinto cazador, masacran o hieren de gravedad a muchos animales en un lapso corto de tiempo. Para las familias que sufren estos ataques las pérdidas económicas son devastadoras ya que, los animales alcanzados por los perros mueren por hemorragias, asfixia o estrés postraumático, sin siquiera ser consumidos por sus atacantes.
Esto mismo pasó en el paraje La Junta, en el bello departamento de Guachipas, de la provincia de Salta, donde tres familias sufrieron los ataques reiterados de perros, produciendo una pérdida de más de 150 ovinos y caprinos.

Bichos de Campo contactó a una de las familias damnificadas. Analía Salinas es una pequeña productora de este paraje quien, junto con su esposo, realizan la cría y engorde de cabras y ovejas, actividad que hoy se encuentra totalmente diezmada.
“Nosotros vivimos de eso, las hacíamos engordar para la venta de la carne, sacábamos leche para hacer la venta de queso, y esto es una pérdida total que tenemos”, comienza su relato Analía. “Estamos con un poco de indignación y de bronca por la gran pérdida. Teníamos 160 animalitos, ovejitas, corderos y cabritas, entre las tres familias afectadas. Desde hace unos meses, los perros de los vecinos estuvieron haciendo daño y, ahora nos quedaron 12 ovejitas y 5 cabras”.
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Sobre los ataques esta productora comenta: “Los perros atacaban a la madrugada. Les agarran de la garganta, siempre la misma mordida. Les arrancaban toda la cara y les dejaban el hueso libre, el cogote, parte de la pierna. Quedaron muchos animales heridos, que tuvimos que tratarlos con un veterinario. Hay muchos corderos guachitos, sin su mamá, y hubo que salir a darles leche. También, tuvimos que comprar forraje para las que estaban lastimadas, pero como quedaron muy mal, a los días se fueron muriendo. Es una pérdida total y una impotencia el no poder hacer nada”, se lamenta.
La muerte de los animales no se dio en un hecho aislado. Los relatos de la productora mencionan que las embestidas de los perros comenzaron en abril y se extendieron hasta el último y más importante, ocurrido el 9 de julio pasado. “Los primeros ataques se dieron en el campo y ahí mataban de a 8 o 10 animales, y luego arremetían en el corral. Van a la madrugada, son 3 perros de los vecinos. Nos dicen que es el puma y no es así, nosotros los vimos a los perros en el chiquero, cuando fuimos a defender a las ovejas de un ataque”.








Con mucha cautela Analía Salína comenta que llamaron a la policía en tres oportunidades y que recién, en el último suceso, logramos que fueran a verificar y sacar fotos. Los agentes comunicaron a las familias afectadas que tienen fotos de los perros ensangrentados, pero no dijeron a quienes pertenecían.
“Es triste, no sólo por la pérdida, sino porque las relaciones entre vecinos se complican. Vivimos en un lugar chico y ahora nosotros somos los malos, los que hicimos las denuncias, que cómo hicimos eso. Nosotros no queremos tener problemas con nuestros vecinos, pero el daño es enorme”.

“Tres llamados a la policía, yo misma le conté personalmente al intendente sobre lo que estamos pasando, pero no tuve ninguna respuesta de su parte. Ahora está en manos de la justicia y esperamos que actúe, que alguien nos de una mano con esta pérdida grandísima que sufrimos, pero nadie nos escucha, nadie hace nada”.

Fuente: Bichos de Campo