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Un ciudadano chino, el líder prófugo de una banda que intentó traficar cocaína a Malasia
Era dueño de su supermercado en el barrio de Villa Pueyrredón y vivía en Arribeños y Juramento, en Belgrano. Cuando estalló la pandemia del Covid-19, en marzo de 2020, distribuyó barbijos e insumos médicos. También tuvo una sociedad que, supuestamente, se dedicada a la siembra y cultivo de cannabis sativa para uso medicinal. Ahora está prófugo de la Justicia, acusado de liderar una banda narco que intentó traficar a Malasia casi siete kilos de cocaína cristalizada. Se trata de un ciudadano chino identificado por fuentes judiciales como Y. Y., las iniciales de su primer nombre y apellido. La orden de captura nacional e internacional fue dictada por el juez en lo penal económico Pablo Yadarola en el marco de una causa que comenzó en septiembre del año pasado cuando personal de la Sección Narcotráfico Aeropuertos de la División Operaciones Metropolitana del Departamento Investigaciones Narcotráfico Metropolitana de la Dirección General de Aduanas (DGA) descubrió la cocaína cristalizada en la valija de una pasajera que estaba por embarcar en un avión de Ethiopian Airlines para viajar Kuala Lumpur, Malasia.La captura de la “mula”, como se conoce a los eslabones más bajos de las organizaciones criminales que son usadas para intentar traficar estupefacientes, ya sea en el equipaje o en cápsulas ingestadas, puso al descubierto una “organización con proyección internacional”, como sostuvo el juez Yadarola en una reciente resolución donde procesó con prisión preventiva a otros dos integrantes de la banda, J. L., un ciudadano chino que mañana cumplirá 53 años, y L. E. T., un argentino de 50.“Con relación a L. E. T. corresponde señalar que integra la organización criminal investigada, desempeñando un rol que consistiría, entre otras funciones, en ejecutar los encargos de su jefe, Y. Y., con quien mantiene una relación de confianza y trato cotidiano, propia de su posición dentro de la estructura delictiva. En ese sentido, adquiere especial relevancia que, en el mes de febrero de 2026, el nombrado viajó a Paraguay con el fin de reunirse personalmente con Y. Y. , extremo que no solo corrobora la fluidez del vínculo señalado, sino que además evidencia que L. E. T. cuenta con capacidad efectiva de desplazamiento transfronterizo y con contactos operativos en el extranjero a través de los cuales podría recibir asistencia para sustraerse de la acción de la Justicia”, sostuvo el magistrado al fundamentar la prisión preventiva. Y agregó: “A ello se aduna que Y. Y. se encuentra actualmente prófugo, circunstancia que permite inferir la existencia de una red, o al menos de medios ya probados y utilizados con éxito para eludir el accionar judicial, a los que L. E. T. podría recurrir en caso de recuperar su libertad. La conjunción de estos elementos -pertenencia a una organización con proyección internacional, vínculo directo y de confianza con su líder prófugo, y desplazamiento transfronterizo ya verificado- permite tener por configurado, a su respecto, un serio peligro de fuga, en tanto evidencia que el nombrado posee los medios concretos, la disposición y los contactos necesarios para sustraerse del proceso”.El secuestro que dio origen a la investigaciónLa causa comenzó el 11 de septiembre del año pasado cuando se detuvo en el aeropuerto internacional de Ezeiza a A. B. C. A., una ciudadana paraguaya de 29 años, que estaba por subirse a un avión para volar a Malasia.Desde la detención de A. B. C. A. la investigación avanzó a tal punto que se pudo identificar a otros integrantes de la banda. El 25 de junio pasado, por orden del juez Yadarola se hicieron cinco allanamientos y se detuvo a L. E. T. y a J. L.; como informó LA NACION en su momento.Según explicó Yadarola, L. E. T. se habría encargado de la “faz operativa y societaria de la maniobra: fue quien efectuó las gestiones para la obtención del pasaje empleado en la maniobra de contrabando investigada”. Según el expediente judicial, J. L se habría encargado de la faz financiera y logística de la maniobra de contrabando.Cuando fue indagado, L. E. T. contó cómo conoció al presunto líder de la banda narco. Recordó que él promocionaba aparatos posnet y un día llegó al supermercado de Y. Y, en Villa Pueyrredón. Continuaron el contacto y en la pandemia de coronavirus, el ciudadano chino le pidió que distribuyera los barbijos e insumos médicos que comercializaba y lo hizo durante un año.“Después, Y. Y., con un socio quiso poner una plantación de cannabis sativa para uso medicinal. Con Y. Y. éramos muy cercanos porque él confiaba mucho en mí ya que nunca le faltó la plata que yo manejaba y que era de su propiedad. Vivía en Arribeños, entre Juramento y Mendoza, donde se hacían reuniones. Después, por una pelea que tuvo con su socio, se fue a vivir a Paraguay con su familia", dijo L. E. T. cuando fue indagado.Los pasajes, la pista claveEn el expediente el Ministerio Público está representado por el fiscal Claudio Navas Rial y en la investigación colaboran detectives de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina (PFA) y personal de la DGA, dependiente de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).“Por medio del seguimiento de las operaciones vinculadas con la compra de los pasajes aéreos y el cruce de información bancaria y financiera, la Aduana y la PFA lograron reconstruir la estructura de una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes, cuyos integrantes cumplían funciones específicas dentro de la operatoria”, informó la ARCA en un comunicado de prensa difundido durante las últimas horas.La “mula” llegó a la Argentina desde Paraguay el 8 de septiembre del año pasado, tres días antes de intentar viajar a Malasia. Se hospedó en un hotel situado a cinco cuadras del Obelisco donde habría recibido la visita de un ciudadano chino que le entregó dinero.Durante su estadía en el hotel, A. B. C. A. recibió mensajes de su pareja, A. D. O. F., que ahora se encuentra prófugo, donde le decía: “¡Muchas fuerzas mi amor, te amamos y te esperamos con todas las fuerzas!”. Ella respondió que su intención era concretar “al 100 por ciento la misión” y reenvió una fotografía de un envase plástico de similares características donde tres días después le secuestraron la cocaína.“Cabe precisar que al intentar abordar el vuelo de la empresa Ethiopian Airlines N° ET507, transportando la sustancia en su equipaje, A. B. C. A. desplegó la totalidad de los actos que dieron curso al acontecer causal tendiente a posibilitar la exportación de la sustancia en trato y, pese a ello, la maniobra no se consumó debido a la intervención del personal de prevención. Por lo tanto, se puede afirmar -en principio- que se halla completa la tipicidad objetiva de la conducta atribuida, configurativa de la imputación recaída en su contra -tentativa de contrabando de exportación de material estupefaciente, destinado a ser comercializado-, al menos con el grado de certeza exigido para esta etapa del proceso penal", había sostenido, en su momento, el juez Yadarola al procesar a la “mula”.La sospecha de los detectives judiciales y policiales es que A. F. O. F. y el sindicado líder de la banda, Y. Y., los dos prófugos de la causa, pueden estar en Paraguay.
Fuente: La Nación