Scaloni y De la Fuente, alumno y profesor: la relación que los une antes de la final del Mundial

NUEVA JERSEY (Enviado especial).- “Era como en el colegio”, recordó hace un tiempo Luis de la Fuente, hoy entrenador de España. “Delante, los estudiosos; detrás, los revoltosos”, describió al recordar las clases que dio entre 2017 y 2019 como profesor del curso de director técnico de la Federación Española de Fútbol, por el que pasaron exjugadores reconocidos y varios entrenadores que hoy dirigen en el fútbol de élite. Pero entre quienes ocupaban la primera fila había un caso particular: un alumno que escuchaba atentamente, tomaba nota de todo, llevaba siempre los deberes hechos, pero, cuando no compartía una idea, la discutía. Abría el debate, invitaba al resto a opinar y buscaba llegar a un consenso. Aquel estudiante era argentino y se había retirado apenas dos años antes. Y se llamaba Lionel Scaloni.Casi una década después, se verán las caras en la final de la Copa del Mundo, en un duelo que también pondrá a prueba el viejo dicho de que el aprendiz supera al maestro. Scaloni y De la Fuente recorrieron caminos parecidos. Jugaban como laterales, fueron campeones de la liga española y llegaron a la selección mayor después de un mal Mundial de sus predecesores, respaldados por una buena experiencia en juveniles. El argentino, en ocho años, fue campeón del mundo en Qatar y ganó dos Copas América. El español, en cuatro, conquistó la Nations League y la Eurocopa. Iban a enfrentarse en marzo en la Finalissima, pero el partido se suspendió por problemas de calendario. El domingo, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, se medirán por primera vez como entrenadores.Scaloni eligió uno de los primeros asientos cuando se presentó al curso de la licencia profesional UEFA Pro, que habilita a los entrenadores para dirigir equipos profesionales en Europa y también a los que disputan competiciones como la Champions League, la Europa League o la Conference League. Del otro lado estaba Luis de la Fuente, que todavía dirigía la Sub 19 de España. Las dos materias que tenía a cargo eran Evolución del fútbol y Creación de equipos. La primera recorría la transformación de los sistemas tácticos, los cambios en las funciones de cada posición, la influencia de entrenadores y escuelas, las modificaciones reglamentarias y las tendencias modernas, como la presión alta, las transiciones y la amplitud. La segunda estaba enfocada en diseñar un modelo de juego, elegir un sistema según las características de los futbolistas y crear movimientos preestablecidos.Junto a Scaloni se sentaban la exfutbolista Laura del Río y Montse Tomé, quien en 2023 se convirtió en la primera mujer en dirigir la selección española femenina. Detrás aparecían figuras como Fernando Redondo, Javier Saviola, Raúl, Xavi Hernández, Víctor Valdés, Xabi Alonso, Mauro Silva y Walter Pandiani. De la Fuente cuenta que Scaloni tenía una manera particular de desafiarlo: cuando escuchaba algo con lo que no coincidía, levantaba la voz y decía: “No lo veo”. En esos intercambios los dos fueron creciendo, incorporando nuevas miradas y fortaleciendo una relación que años después los encontraría frente a frente por el título.Esos matices también se reflejan en sus equipos. Ambos proponen un juego ofensivo y de posesión, con un fuerte sentido colectivo, y pueden alternar entre un 4-3-3, un 4-4-2 o, por momentos, un 4-2-3-1. La diferencia está en el ritmo. España suele elaborar las jugadas con más paciencia hasta llegar al área; Argentina acelera la circulación, junta pases a mayor velocidad y ataca con más verticalidad. Comparten una idea, pero la interpretan de manera diferente. Y eso vuelve todavía más atractiva la final: frente a frente estarán la selección más goleadora del Mundial, Argentina, con 19 tantos, y la que mejor defendió hasta aquí, España, que apenas recibió un gol, el que le marcó Cabo Verde en el debut. Más allá de esas diferencias, Saloni y De la Fuente comparten otro rasgo. Ninguno llegó a la selección tras construir prestigio a nivel de clubes. Scaloni asumió como interino después del Mundial de Rusia y terminó construyendo el ciclo más exitoso de la historia de la selección. El español también fue visto con desconfianza tras la salida de Luis Enrique, luego de 21 años de carrera en equipos de ligas regionales, del ascenso y las juveniles de la Roja.“Luis nos dio una mano enorme a todos los que hicimos el curso. Es un gran tipo. Da gusto cómo se expresa, cómo se maneja y cómo los jugadores se brindan por él. Está haciendo las cosas muy bien”, contó Scaloni, que ya había elogiado públicamente al español antes de la semifinal ante Inglaterra. Incluso prometió llamarlo si Argentina quedaba eliminada para contarle algunos secretos del equipo inglés y ayudarlo de cara a la final. Pero también aclaró que, si la selección avanzaba, esa conversación tendría que esperar.De la Fuente volvió a destacar la relación que lo une con Scaloni y dejó en claro que el partido no alterará el vínculo que forjaron desde que compartieron el curso de entrenador. “Admiro y respeto muchísimo a Lionel, como persona y como seleccionador. Estoy muy feliz de encontrarnos en un terreno de juego, en una final del mundo. Coincidimos en muchos conceptos: en valores y en ciertos principios que son los que mueven a esta clase de conjuntos. Eso también demuestra que los grandes equipos no pueden prescindir de esas aptitudes. En esa paridad, habrá que intentar ganar por los detalles. Scaloni está haciendo historia en el fútbol argentino”.Scaloni terminó aquel curso graduado con honores. Según cuentan en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sede de la Real Federación Española de Fútbol, estuvo entre los cinco promedios más altos de la historia de la escuela. Por eso, su éxito no sorprendió a nadie. Ginés Meléndez, entonces director de la institución, lo tiene muy presente: “Eran 20 alumnos, todos de una generación espectacular. Cuando le tocaba dirigir, lo hacía perfectamente. Nadie podía imaginar que asumiría tan pronto en Argentina y obtendría resultados de inmediato, pero yo le auguraba un gran futuro. Era de los más destacados”. Este domingo volverán a encontrarse, pero ya no en un aula ni alrededor de un pizarrón, sino ante el examen más exigente: llevar todo lo aprendido al campo de juego. Esta vez será en la final. Profesor y alumno otra vez, ahora con una Copa del Mundo en juego.
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