El hallazgo de la NASA que alerta sobre qué hay debajo del hielo de Marte

El horizonte de la exploración espacial dio un giro inesperado luego de la publicación de un estudio en la revista Nature Communications Earth & Environment que reveló que la superficie de Marte, lejos de ser un entorno completamente estéril, podría albergar condiciones favorables para la vida microbiana debajo de sus capas de hielo. La investigación, liderada por expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, sostiene que la radiación solar es capaz de penetrar el hielo polvoriento y crear nichos de agua líquida donde procesos fotosintéticos serían, teóricamente, posibles.Durante años, la ciencia consideró que la atmósfera marciana y su intensa radiación ultravioleta constituían barreras infranqueables para la vida tal como la conocemos. Sin embargo, el nuevo modelo de transferencia radiactiva desarrollado por los investigadores Aditya Khuller, Stephen Warren, Philip Christensen y Gary Clow, ofrece una perspectiva distinta. Según el informe, el polvo marciano, lejos de ser un simple residuo, actúa como un elemento crucial. Al ser más oscuro que el hielo circundante, estas partículas absorben la energía solar, lo que genera un aumento de temperatura localizado que permite el derretimiento subsuperficial incluso en las frías latitudes medias del planeta.“Las zonas expuestas de hielo de latitudes medias podrían representar los lugares más accesibles para buscar vida existente en Marte”, señalan los autores en su artículo. La investigación subraya que, aunque la radiación ultravioleta en Marte es un 30% superior a la de la Tierra, el hielo actúa como un escudo natural protector. A profundidades que oscilan entre unos pocos centímetros y varios metros, según la concentración de polvo, se forman “zonas radiactivamente habitables”. En estos espacios, la radiación dañina es atenuada a niveles seguros, mientras que el flujo de luz necesario para la fotosíntesis permanece disponible.Este proceso encuentra un análogo directo en la Tierra, ya que en regiones polares y glaciares terrestres, la formación de cavidades denominadas crioconitas permite la vida de diversos microorganismos, como cianobacterias, algas y hongos. Estos seres vivos aprovechan el agua líquida resultante del deshielo subsuperficial para realizar la fotosíntesis, protegidos del entorno exterior por una capa de hielo translúcida. El estudio de la NASA sugiere que una dinámica similar ocurriría en Marte, específicamente en el hielo polvoriento de las latitudes medias (30 a 60 grados de latitud). La estabilidad del agua líquida, a pesar de la baja presión atmosférica, se garantizaría gracias a que el gas dentro de los poros de la nieve permanece saturado de vapor, lo que evita su rápida evaporación.La relevancia de este hallazgo no radica únicamente en la posibilidad de encontrar organismos, sino en dónde buscar. Los científicos enfatizan que, si los modelos numéricos son correctos y el hielo se derrite estacionalmente, la subsuperficie marciana se convierte en un laboratorio biológico de fácil acceso para futuras misiones tripuladas o robóticas. La acumulación de polvo en el hielo es un factor determinante, ya que si el contenido de impurezas supera ciertos niveles, la luz queda bloqueada, pero en concentraciones inferiores al 0,1%, se crean las condiciones óptimas para el flujo actínico necesario para la vida fotosintética.Este hallazgo obliga a reconsiderar las estrategias de exploración actuales, donde mientras que la búsqueda se centró históricamente en el suelo superficial o en depósitos minerales antiguos, la evidencia ahora apunta hacia las capas de hielo de latitud media como el refugio más probable para microorganismos actuales. La capacidad de estos posibles microbios para adaptarse a temperaturas cercanas al punto de congelación y a la deficiencia de nutrientes es, según el estudio, una característica compartida con las comunidades de cianobacterias terrestres que logran prosperar en condiciones extremas y efímeras de agua líquida durante los veranos polares. La carrera por resolver el misterio de la vida en Marte parece encontrar, bajo el hielo, su nueva hoja de ruta científica.
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