La “épica malvinense” llegó al debate sobre semillas ¿Por qué no hacemos a un lado UPOV 91 y generamos nuestra propia normativa?

El espíritu soberano que surgió en la final del partido con Inglaterra, donde algunos jugadores de la selección levantaron –ante la mirada del mundo– una bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas”, se coló en un panel sobre propiedad intelectual en semillas que se realizó este viernes en la Expo Rural de Palermo.
Martín Famulari, presidente del Inase, volvió a recordar que el gobierno de Javier Milei se comprometió con EE.UU. a presentar UPOV 91 en el Congreso con el propósito de que ese marco normativo reemplace a la actual ley de semillas. “Vamos a ir por una nueva ley de semillas. Vamos a impulsar UPOV 91 en el Congreso, pero tenemos muchas ganas de que lo que termine sucediendo sea por consenso”, dijo el funcionario en referencia a la reglamentación de la norma que establece un marco restrictivo para el uso propio gratuito.
En representación de la producción estaban Tomás Palazón, director de la Sociedad Rural (SRA), y Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria (FAA), quienes remarcaron que el sector no quiere saber nada con UPOV 91.
“No vamos a consensuar UPOV 91: queremos ser claros en eso”, aclaró Sarnari en referencia a las reuniones que vienen teniendo hace meses con representantes de la industria semillera para intentar consensuar un nuevo marco normativo que reemplace a la Ley 20.247.
Propiedad intelectual en semillas: Se consensuó que debe haber productores exceptuados, pero falta establecer en base a qué criterios

“¿Por qué no la hacemos a un lado (UPOV 91) y generamos nuestra propia normativa sin cuestiones que generen ruido?”, preguntó con total naturalidad Palazón, haciendo referencia indirecta a la supresión de soberanía que implica tener que aceptar una imposición externa en una cuestión central para la agroindustria y la economía argentina.
Lorena Basso y Ricardo Fernández Pancelli, en representación de la industria semillera, indicaron que UPOV 91 es el marco que el sector necesita para poder trabajar con previsibilidad. “Queremos que el productor, que es nuestro principal cliente, pueda producir más con la mejor tecnología”, aseguró Pancelli. La presidenta de FAA, al respecto, señaló que “los productores estamos en una situación en la cual el bolsillo no nos da para seguir invirtiendo en tecnología. Y ojalá que nos diera, porque queremos producir más y tener mucha rentabilidad”.
“Los recursos no alcanzan porque hay muchas variables que hacen que no alcancen y las retenciones son una de ellas”, indicó, para luego aseverar que los problemas del sector semillero son parte de los mismos inconvenientes que sufren los empresarios agrícolas.

La dirigente ruralista recordó que toda la producción hizo una propuesta para modernizar el marco normativo en semillas y que el principal problema para los semilleros no es el “uso propio”, sino la semilla ilegal.
“Lo que nos ha faltado es el control del Estado, porque eso le daría garantías al productor con semilla de calidad y a la industria de que los desarrollos que hace los puede vender sin inconvenientes. Si el Inase hubiese tenido ese rol, no habríamos tenido los problemas que tuvimos”, expuso Sarnari.
El presidente del Inase reconoció que “si bien el Inase, en cierto sentido, no ha cumplido su rol, nuestra principal limitante es lo siguiente: si encuentro a un productor con 50.000 toneladas de una semilla y ese productor me presenta una factura de 1987 que muestra que compró tres bolsas de esa semilla, está bien (según la legislación vigente). Necesitamos cambiar eso porque de lo contrario estoy atado de pies y manos”.
“Me ha pasado que me envían un PDF alterado y no puedo cruzar eso con ARCA. Coincido que no hemos estado a la altura, pero la ley actual no ayuda en eso”, aseguró. Y con esa aseveración confirmó, precisamente, lo dicho por Sarnari en referencia al rol del Inase.
Palazón retomó lo expuesto por su colega de FAA para remarcar que “las cuestiones que nos han alejado del máximo potencial (productivo) son la falta de reglas claras. Hemos tenido que afrontar cambios regulatorios constantes y una elevada presión impositiva con los derechos de exportación. Competimos con países que tienen subsidios agrícolas”.
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