Deportes
Los tres plenos de Scaloni en el duelo táctico y un ataque con centros para que ¡al fin! el gol lo haga un “9″
Scaloni tuvo más aciertos además de disponer el ingreso de Lautaro Martínez; el DT le ganó su batalla estratégica a Tuchel y apareció cuando la selección más lo necesitaba
El segundo tiempo de la selección fue un baile. Triunfo merecidísimo del mejor ciclo de la historia argentina, no sólo por las victorias y los títulos, sino también por la continuidad de un rendimiento. Es cierto que justo en este Mundial el equipo parecía empastado, no terminaba de arrancar. Pero el primer acierto de Scaloni ante Inglaterra, antes de poner a Lautaro Martínez para cabecear y a De Paul para meter centros, fue la decisión de darle la titularidad a Giuliano Simeone y plantear una estrategia de partido como si fuera un compromiso de la Copa América 2021. La selección necesitaba cambios. Después de Egipto y sobre todo luego de Suiza había algo que no terminaba de encajar. La actitud y las ganas de ganar seguían intactas, lo mismo que la seriedad para competir, pero habían roles que no terminaban de estar claros y características que a la conformación titular le faltaban, como la explosión de un intérprete capaz de romper líneas y desequlibrar en velocidad. Se repetía el nombre de Simeone porque no había otro con esas aptitudes. La lista de 26 estaba llena de mediocampistas con buen pie pero -salvo el hijo del Cholo y Nicolás González- no hay otro futbolista que pueda sacar al equipo, que le de otra energía ofensiva desde la generación de juego. El planteo táctico de Scaloni fue de ajedrez, parecido a como jugaba esta selección en la Copa América 2021, que se armó de atrás para adelante pero que no especulaba con el resultado: salía a ganar, pero antes de salir a ganar salía a ganar el mediocampo. El centro de Messi para el gol de LautaroGol de Lautaro MartínezAsí fue que lo tomó como una batalla táctica en la que al minuto de juego ya Leandro Paredes presionó y le hizo foul a Bellingham. Segundos después, fue Enzo Fernández el que fue sobre Anderson. Los ingleses miraban fastidiosos, no esperaban esa fricción. Y en ese juego de pelotas divididas y duelos de superioridad numérica (si Inglaterra tenía dos, Argentina ponía a tres jugadores suyos en cada sector de la cancha), los dirigidos por Scaloni se hicieron dueños de la posesión y del desarrollo. Sólo en el primer tiempo la selección hizo 12 faltas. Kane miraba incrédulo por qué no le llegaba ninguna pelota. Simeone no brilló, pero fue el motor que hizo despegar a todo el equipo del fondo, que lo sacó de las cercanías de Dibu Martínez, que le dio aire para que todos los demás se adelanten y, si tenían que entrar en acción, ya Cuti Romero y Lisandro Martínez estaban en la mitad de la cancha. Los anticipos ahí marcan otra presencia, fue otro equipo.Fue clave que Scaloni replique el 4-1-4-1 que ya había ensayado ante Suiza pero esta vez para taparle a Inglaterra sus dos virtudes: los centros para los cabezazos de Kane y Bellingham, principalmente, y los pasillos interiores para que Rice y Anderson no puedan encontrar libres a Morgan Rogers (fue titular por Madueke), Kane, Bellingham y Gordon. El plan salió perfecto, a tal punto que el equipo de Tuchel no generó ni una situación de gol en el primer tiempo.Inglaterra encontró un gol por la vía que se podía esperar, un centro desde la derecha anticipado por Gordon a Molina en el segundo palo. Fue eso, lo “encontró”. No había hecho méritos ni había impuesto condiciones para merecerlo. Pero Argentina tuvo el carácter y la ambición para incluso dar vuelta otra historia difícil.El segundo pleno de Scaloni fue el cambio de Nicolás González por Paredes a los 19 minutos del segundo tiempo. ¿Por qué Paredes, si estaba haciendo un muy buen partido? Porque el plan iba a ser tirar centros y, en esa pulseada, Mac Allister y Enzo Fernádez le sacaban ventaja al volante de Boca. Los mediocampistas de la Premier League tenían ese movimiento de “ataque al espacio” para llegar desde atrás al punto penal. Y también Nico González, claro.El tercer pleno fue el ingreso de Lautaro Martínez. Fueron cinco centros que Argentina metió desde el ingreso de Nico González y que terminaron en chance clarísima de gol y el gol de Lautaro Martínez, de cabeza, para el delirio final. El primero fue de Messi (un centro invertido, con zurda desde la derecha) que cabeceó Nico González y atajó Pickford. Luego vinieron dos seguidos de De Paul al punto penal para los cabezazos de Mac Allister, uno en el palo derecho del arquero y otro controlado por Pickford. Segundos después vino un centro “pinchado” de Messi para un cabezazo cruzado de Nico González que se fue cerca del palo izquierdo. El próximo centro que finalizó en chance de riesgo fue el cabezazo de Lautaro para el 2-1 tras un desborde y centro de Messi con su pierna más inhábil (¿inhábil?) desde la derecha. Lautaro Martínez había ingresado por Tagliafico a diez minutos del final, y la Argentina había quedado parada 2-4-1-3, con Dibu Martínez; Cuti Romero y Otamendi; Montiel, De Paul, Enzo Fernández y Mac Allister; Messi; Julián Alvarez, Lautaro Martínez y Nicolás González. Tuchel hizo su parte haciendo cambios defensivos, terminando con un esquema 5-4-1 (como hizo ya en otros partidos de este Mundial), pero eso también le dio a la selección los recursos de los remates de media distancia: por esa vía (en otro córner jugado corto de Messi), llegó el 1-1 de Enzo Fernández y Mac Allister tuvo el segundo grito con un remate que dio en el palo izquierdo del arquero. Y si el plan inicial de Scaloni era cuidarse de los centros y cabezazos de Inglaterra, al final el grito de Argentina llegó por arriba: ¿un colmo? No, una búsqueda ante la dificultad de entrar por abajo pero también forma de meter al rival contra su propio arco. Inglaterra sumó defensores y uno de ellos fue el ingreso de Burn, que mide 2m01 (¿lo puso en el sector equivocado?). La línea de 5 Tuchel la armó con Konsa, Stones, Guehi, Burn y Spence; el centro vino desde la derecha de Messi para que caiga entre los dos primeros, pero ni así pudieron contrarrestar el ímpetu celeste y blanco, esas “ganas de ganar” intactas de un grupo enorme. Para eso es clave tener buenos ejecutores de centros y también variantes de buenos cabeceadores, para que la peligrosidad de los envíos no dependan de una sola posibilidad. Así también llegó el descuento de Cuti Romero a Egipto, que agarró la lanza y fue como tercer 9 porque ya estaban Lautaro y Julián; el empate parcial de Messi y el golazo de Enzo Fernández tras un centro de Lautaro para pasar del 0-2 al 3-2. Scaloni volvió al 4-1-4-1 para defender el 2-1 faltando segundos con Dibu Martínez; Montiel, Cuti Romero, Otamendi y Nico González; Mac Allister; Lautaro Martínez, De Paul, Enzo Fernández y Julián Alvarez; Messi. Hubo pasajes ante Inglaterra en donde el propio Messi equivocó los caminos, tratando de progresar por el centro (en medio de la congestión rival) y perdiendo pelotas que pudieron generar un peligro mayor de contraataque y con el equipo abierto. Pero cuando Scaloni cambió el plan, hasta Messi entró en sintonía con los centros y las pelotas áereas. Muchas veces esta selección es injusta con Lautaro Martínez y Julián Alvarez. Los dos principales centrodelanteros del grupo se matan para ser un defensor más, para dejar a Messi como referencia más adelantada y que no tenga que ser parte del retroceso, para pivotear y generarle espacios a los demás volantes, pero hay veces en donde sus compañeros pierden demasiado el eje, que no los ven cuando los tienen que ver. Contra Suiza, Julián Alvarez se tuvo que armar un golazo de 10; y luego Lautaro hizo el 3-1 pero aprovechando un rebote de una jugada que había finalizado en soledad Thiago Almada. Esta vez fueron justos y le apuntaron a ellos... ¡Si al fin y al cabo los 9 viven del gol y se trata de dos centrodelanteros extraordinarios!. Además, hay una máxima futbolera que puede sufrir adaptaciones con el paso del tiempo, pero no cambia en su esencia: si un equipo juega bien, el gol lo hace el 9. En el mejor partido de la selección en el Mundial, lo que pasó no fue casual.