La gran demostración de fuerza con la que Macron busca inaugurar una nueva era en Europa

PARÍS.– Emmanuel Macron presidió este martes en los Campos Elíseos de París el décimo y último desfile militar de sus dos mandatos de cinco años, convertido en una auténtica vitrina geopolítica. Al integrar por primera vez en un despliegue de tal magnitud a los 25 países de la Coalición de Voluntarios por Ucrania, el jefe del Estado buscó enviar un mensaje a Moscú, recordar a Washington sus compromisos y sentar la primera piedra visible de una defensa europea autónoma.Bajo un sol abrasador, más de 50.000 espectadores asistieron a un desfile sin precedentes, que incluyó cerca de 6700 soldados a pie, 98 aviones, 31 helicópteros y 315 vehículos, marcando un récord respecto a ediciones anteriores. Según las autoridades militares, este nivel de despliegue representa un aumento del 15% en el número de tropas en comparación con el año pasado, junto a un incremento del 30% en la cantidad de vehículos y aeronaves. Bajo el lema “el despertar estratégico de Europa”, esta edición de 2026 debía, según el Elíseo, ilustrar la complementariedad de las capacidades terrestres y aéreas, y mostrar unas fuerzas plenamente comprometidas con la defensa de los intereses de Francia y sus aliados.A partir de las 10, el redoble de los tambores dio paso a un solemne silencio. Los 4500 militares franceses, protagonistas habituales de la ceremonia, ya no estaban solos: más de 2000 soldados de 18 países miembros de la coalición –Alemania, Polonia, los países bálticos, así como Suecia, Finlandia y, sobre todo, contingentes ucranianos en uniforme de combate– marcharon con paso sincronizado bajo los vítores de una multitud donde se mezclaban banderas tricolores y europeas.Los blindados Leclerc, los tanques Leopard alemanes, los drones de reconocimiento polacos y los sistemas de defensa aérea holandeses desfilaron en formación cerrada, como para materializar la unidad de una Europa finalmente cohesionada por la amenaza rusa. En la tribuna presidencial, visiblemente emocionado, Volodimir Zelensky presenció con orgullo el paso de sus tropas que, por primera vez, desfilaban en “la avenida más bella del mundo”.Simultáneamente, el cielo de París resonó con el estruendo de los Rafale franceses, los Eurofighter alemanes y los Gripen suecos, volando en formación por primera vez bajo los colores de la coalición. Un espectáculo aéreo cuidadosamente coreografiado para demostrar que Europa puede proyectar una fuerza coherente sin depender exclusivamente de la OTAN o de Washington. En las redes sociales, Macron elogió esa presencia como un símbolo de fraternidad y de un destino compartido: “Unidos”, escribió.Pero, aunque el desfile fue espectacular, su objetivo principal era geopolítico. Desde hace meses, los servicios de inteligencia europeos advierten sobre los preparativos de una gran ofensiva rusa en Ucrania, que podría lanzarse incluso este otoño boreal. Al invitar a la coalición a desfilar en París, Macron optó por responder mediante una escalada simbólica. “Rusia debe entender que cada paso adelante en Ucrania será frenado por una Europa unida y decidida”, señaló un asesor del presidente.Mensaje recibidoLa elección de la fecha –el 14 de julio, fiesta nacional francesa– no fue casualidad. En 2022, Vladimir Putin se burló de la “impotencia” de Europa, calificando a sus líderes de “débiles”. Cuatro años después el Kremlin y los medios prorrusos calificaron de “peligrosa provocación” el evento. Una reacción que, en París, se percibe como la prueba de que el mensaje fue recibido.El lunes, una cumbre en París había reunido a 37 jefes de Estado y de gobierno, entre ellos el canciller alemán Friedrich Merz, el primer ministro británico saliente Keir Starmer, la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa y el secretario general de la OTAN Mark Rutte. Esa iniciativa, bautizada Coalición de Voluntarios, lanzada en febrero de 2025 por París y Londres, tiene como objetivo garantizar una paz duradera en Ucrania tras el fin de las hostilidades y proporcionar a Kiev garantías de seguridad sólidas que le permitan regenerar sus fuerzas y disuadir cualquier nueva ofensiva rusa.En la víspera del desfile, durante su tradicional discurso ante las Fuerzas Armadas en el Hôtel de Brienne, Macron marcó el objetivo, afirmando que Europa se está convirtiendo en una potencia capaz de asumir su propia defensa y superar los nacionalismos que la han debilitado durante mucho tiempo. El presidente francés subrayó su determinación de defender la paz y la libertad, incluso si ello conlleva un alto precio en vidas humanas, al tiempo que reafirmó una línea de no beligerancia directa con Rusia, un delicado equilibrio entre la firmeza y la moderación.El Kremlin no tardó en replicar. Su vocero, Dimitri Peskov, denunció la existencia de una “coalición de ilusos” que se aferran a la idea de que pueden infligir una derrota estratégica a Rusia. Para el Elíseo, esa arremetida no hizo más que confirmar la relevancia de la demostración: mostrar a Moscú que, mientras el Ejército ruso sigue avanzando a costa de cuantiosas pérdidas en el Donbass –aproximadamente 1000 hombres por día– el apoyo europeo a Kiev no flaquea, precisamente en el momento en que Ucrania intensifica sus ataques contra refinerías y depósitos de petróleo rusos.Pero si bien Rusia era el objetivo principal, Estados Unidos tampoco fue olvidado. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Washington desempeñó un papel fundamental: suministro de armas, inteligencia y presión económica. Sin embargo, tras la elección de Donald Trump en noviembre de 2024 y su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, los europeos no tuvieron más remedio que acelerar su emancipación estratégica. Las dudas sobre el compromiso estadounidense –después que Trump haya sugerido en varias ocasiones un desenganche parcial– han empujado a Macron a acelerar la construcción de una autonomía europea.“Estados Unidos sigue siendo nuestro aliado, pero Europa debe ser capaz de defenderse por sí misma”, repitió este martes un ministro europeo presente en el acto. De este modo, el desfile del 14 de julio constituye también una respuesta a la incertidumbre transatlántica. En junio, durante la cumbre de la OTAN en La Haya, Macron ya había insistido: “La OTAN es nuestro escudo, pero Europa debe forjar su propia espada”.No obstante, las relaciones siguen siendo complejas. Washington ha acogido con buenos ojos la iniciativa de los Voluntarios, pero algunos observadores transatlánticos la ven como una maniobra de Macron para imponerse como líder europeo, en un momento en que Alemania, bajo el canciller Friedrich Merz, parece mostrarse más reticente a una integración militar profunda.El lunes, Macron presentó la cumbre de la coalición como un momento “de nueva convergencia y unidad transatlántica”. Una manera de acoger el reciente cambio de postura de Trump, quien se mostró más dispuesto a apoyar a Kiev durante la cumbre del G7 en Evian en junio y, posteriormente, en la cumbre de la OTAN en Ankara a principios de julio, tras meses de ambigüedad respecto a Putin.El mensaje dirigido a Washington fue doble: agradecer a un aliado que se está acercando, pero también demostrar, mediante la magnitud inédita de esta movilización europea, que el continente ya no pretende depender exclusivamente del paraguas estadounidense para garantizar su seguridad.Matriz de defensaEl segundo objetivo de la operación de este 14 de julio, de carácter más estructural, fue mostrar el germen de una defensa europea. Más allá de los mensajes dirigidos a Moscú y a Washington, París busca convertir esta coalición improvisada para Ucrania en la matriz de una arquitectura de defensa propiamente europea. Macron hizo un llamamiento a continuar con los proyectos industriales comunes, lamentando profundamente el fracaso del programa de combate franco–alemán SCAF, al que calificó como el precio a pagar por haber cedido, en su momento, al absurdo de los egoísmos nacionales.Zelensky, en una entrevista concedida la víspera de la cumbre, fue más allá al evocar un proyecto de escudo antibalístico íntegramente europeo que asociaría a Francia, Suecia, Dinamarca, Italia y Noruega, entre otros países. Lo comparó con un “Lego” capaz de unificar tecnologías de defensa aérea. Se trata de un proyecto presentado como una alternativa menos costosa que las baterías estadounidenses Patriot, lo que indica que la lógica de la autonomía estratégica trasciende ya ampliamente el marco exclusivo del apoyo a Ucrania.La ministra delegada para las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, confirmó que se anunciarán nuevos paquetes de ayuda francesa, especialmente en los ámbitos aéreo y antimisiles. Por otra parte, una fuerza multinacional para Ucrania, cuya implementación se prevé una vez alcanzado un alto el fuego, deberá iniciar ejercicios destinados a convencer a Moscú de la credibilidad del compromiso occidental sobre el terreno.Desde su creación en 2024, la Coalición de Voluntarios ha ampliado su campo de acción. Un estado mayor común, con sede en Bruselas, coordina ahora el suministro de armamento, los ejercicios multinacionales y la planificación estratégica. Se desbloqueó un fondo europeo de defensa, dotado de 120.000 millones de euros, para financiar equipamiento de fabricación europea: tanques, drones y misiles. Se está debatiendo la integración de cláusulas de defensa mutua, inspiradas en el artículo 5 de la OTAN, en los tratados europeos para el año 2027.“Hoy celebramos la victoria de 1945. Mañana, construiremos la paz de 2050”, declaró Macron ante los líderes de la coalición.Sin embargo, los obstáculos siguen siendo numerosos. La unanimidad europea es frágil: Hungría, Eslovaquia e Italia todavía frenan las medidas que resultan demasiado integradoras. La financiación también plantea problemas: los 120.000 millones prometidos no serán suficientes, por lo que la Comisión Europea está trabajando en un impuesto europeo de defensa. La OTAN genera divisiones: algunos países, como Polonia o l
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