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El éxito de E.T. y una verdad incómoda: la pequeña cifra que cobró el protagonista y su extraña conexión con los ovnis
El actor Henry Thomas tenía solo diez años cuando interpretó al tierno Elliot en el clásico de Steven Spielberg; y, aunque recaudaron casi 800 millones de dólares, su sueldo fue insignificante
La industria del cine suele esconder secretos oscuros detrás de sus mayores éxitos; y el caso de E.T., el extraterrestre es uno de los más llamativos. La película estrenada en 1982 no solo se convirtió en un hito de la cultura pop y conquistó a la crítica, sino que décadas después demostró su vigencia al escalar en las métricas de streaming cuando llegó a la plataforma Netflix. El film fue un negocio redondo, pero no para todos los que pusieron el cuerpo en el set de filmación.Henry Thomas fue quien le dio vida a Elliot, el nene que encuentra a un alienígena y decide esconderlo en su casa para protegerlo. Cualquiera podría imaginar que protagonizar una producción que quedaría en la historia cinematográfica le habría salvado la vida a nivel económico, sobre todo al considerar que la cinta dirigida por Steven Spielberg recaudó la increíble cifra de 792,9 millones de dólares en la taquilla global. Sin embargo, la realidad fue otra: Thomas reveló que por su icónico papel cobró la bajísima suma de 15.000 dólares. Un vuelto para Hollywood.Lejos de quedar estancado en ese rol infantil, el actor estadounidense de 54 años supo construir una carrera muy sólida. Trabajó en grandes proyectos, como la película Pandillas de Nueva York (2002), donde fue dirigido por Martin Scorsese y compartió elenco con Leonardo DiCaprio y Daniel Day-Lewis. Además, en el último tiempo se convirtió en una figura clave de las series de terror psicológico más populares de internet, destacándose con sus interpretaciones en La maldición de Hill House (2018) y en la miniserie dramática La caída de la casa Usher (2023). Igualmente, el público masivo aún lo recuerda en la calle por el papel al que le dio vida cuando tenía diez años.Pero el vínculo de Thomas con el fenómeno OVNI no terminó cuando finalizó la película de Spielberg. En una entrevista en marzo del año pasado con el medio Daily Star, admitió que era un convencido de que hay vida ahí afuera y que no es posible que estemos solos en el universo. “Soy un gran defensor de que hay vida ahí fuera y no creo que sea matemáticamente posible que seamos las únicas cosas en el universo”, aseveró. De hecho, sigue de cerca las novedades políticas y comentó creer que Donald Trump cumpliría su promesa preelectoral de publicar datos clasificados del gobierno sobre el tema. Su predicción no tardó en volverse realidad: poco tiempo después, el Pentágono publicó cientos de archivos sobre ovnis en medio de un proceso de transparencia impulsado por el propio mandatario. Aunque parezca extraño, aquella profunda obsesión con los seres del espacio exterior comenzó mucho antes de filmar la película. Thomas contó que tuvo un encuentro cercano cuando tenía casi cinco años. Según señaló, un día en el que iba junto a sus padres vio algo inexplicable en el cielo, una experiencia real que lo marcó para el resto de su vida y despertó su curiosidad definitiva. Por eso, meterse en la piel de Elliot no fue un simple trabajo actoral, sino una especie de conexión con un misterio que él mismo siempre defendió.