Los frigoríficos de consumo bonaerenses alertan por la crisis en la industria: Cainca blanqueó los números y mostró que por kilo producido se pierden más de 100 pesos
Las diferentes cámaras empresarias de la industria frigorífica vienen alertando sobre las dificultades que tienen para obtener resultados económicos positivos. Tanto Fifra como el Consorcio de Exportadores ABC lo están señalando hace meses y piden al gobierno medidas que ayuden a recomponer la situa...
Ahora fue Cainca, la Cámara de la Industria de Cárnica, que reúne a los frigoríficos del consumo de la provincia de Buenos Aires, la que le sacó punta al lápiz y blanqueó los números de las plantas ciclo 1 que faenan y venden medias reses.
Según ese informe, el costo laboral es el rubro de mayor peso en el costo total de la faena, que incluye servicios, amortizaciones, previsiones por contingencias y mantenimientos. El total asciende a 388,96 pesos por kilo producido a salida de planta.
Si a eso se le agrega que se debería obtener una renta, que Cainca la estimó en 32,60 pesos, el costo final se eleva a 420,66 pesos.
A esta cuenta no se le cargó el costo del transporte. En la provincia de Buenos Aires ese costo suele estar a cargo del matarife o usuario de faena, pero en otras, como Córdoba, está a cargo del frigorífico.
Los ingresos que se obtienen por la venta de la media res son inferiores a los costos. Según Cainca, entre menudencias, cuero, sebo y huesos se perciben 345,68 pesos, a lo que hay que restar costos por el acopio y comercialización. Eso descuenta casi 28 pesos por kilo producido, por lo que el ingreso final es de 318 pesos.
Al tiempo que se redujo la faena, en febrero se profundizó la baja del consumo interno de carne vacuna, que paga precios más altos que la exportación
La brecha entre costos e ingresos es de 102,63 pesos, que es lo que les deberían estar cobrando a los matarifes por hacer uso de la planta para la faena. De acuerdo con las consultas realizadas, hay empresas que están pudiendo cobrar eso y otras que terminan pagando a sus usuarios para que no se vayan a faenar a otra planta. “Así se van fundiendo”, contó un fuerte del sector.
Gustavo Marcos, presidente de Cainca, dijo que esta situación se ve agravada por la caída en la faena vacuna, que en abril fue de 15% según datos oficiales.
“Tenemos usuarios que han bajado hasta 20% su faena y eso incremento el costo por kilo producido, ya que con la misma estructura se generan menos kilos de carne”, señaló el empresario.
En efecto, la producción de kilos para el consumo interno cayó tanto que el abastecimiento del mercado local llegó a un mínimo de 40 kilos por persona el mes pasado.
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A eso se agrega la caída en la capacidad de pago de los ciudadanos, que se refleja en los precios. A pesar de la menor oferta de carne para la demanda local, en abril los precios en la zona AMBA no aumentaron, según la medición que hizo el IPCVA, lo que da cuenta del recorte que está sufriendo el poder de compra de los salarios.
Además hay otras cuestiones que complican al sector. En las crisis aparecen operadores informales que subfacturan o directamente venden en negro, lo que genera una competencia desleal al tiempo que siguen aumentaron los rubros que componen el costo de producir carne.
“Las ARTs nos incrementaron este año la tarifa en 300%”, dijo Gustavo Marcos, visiblemente preocupado por la situación.