Economía
El documento de Milei que fija el rumbo oficial y explica por qué las economías desaparecen
El Presidente escribió junto a Demian Reidel un paper de 30 páginas en el que describió que, para una economía, existe una escala mínima viable; describe a la cultura del trabajo y la desregulación como dos fuerzas imprescindibles
Se convirtió en una hoja de ruta que sigue el Gobierno. Es un documento, dicen cerca del Presidente, del cual emergen hoy sus principales políticas. Tiene 30 páginas y lo escribió el propio Javier Milei en colaboración con el físico, doctor en Economía y expresidente de nucleoeléctrica, Demian Reidel. “Es su programa de crecimiento económico puesto en ecuaciones”, contaron en Casa Rosada, y adelantaron que “ahora empieza una suerte de roadshow académico”, para contar los hallazgos de Milei y Reidel que, vale aclarar, son sólo un artículo de una serie más amplia, según contaron. El próximo, dijeron, será sobre desregulación y crecimiento y ya está casi listo. Las key value drivers (las claves bajadas a tierra) del trabajo de Milei y Reidel impactan en la definición del rumbo del Gobierno y son las siguientes: 1- El ahorro es importante, de ahí el impulso que genera el ajuste fiscal bajando el gasto; 2- La población y su apego a la cultura del trabajo es determinante; 3.- Las claves 1 y 3 son fundamentales para la producción y acumulación de capital; 4.- El modelo [de los autores] tiene rendimientos crecientes y, por ende, crecimiento económico (“esto es muy importante porque la gran contribución es que el modelo no es explosivo”, explicaron cerca de los autores); 5.- Dado el punto 4, son clave los derechos de propiedad; 6- El punto 5 tiene que ver con la desregulación y la baja de impuestos; 7- No está en el artículo, pero los autores entienden que si se extiende a una economía abierta, la apertura genera crecimiento; El propio título plantea una pregunta: “¿Por qué las economías despegan...o desaparecen?“. A contramano de la teoría tradicional —como le gusta ir generalmente a Milei—, que dice que la escala no importa y ”que todo país converge y alcanza a los demás", el paper del Presidente dice demostrar otra cosa: existe una escala mínima viable y que, por debajo de ella, “el colapso es inevitable”. A contramano, “por encima [del umbral] crecer deja de ser una opción entre varias para volverse la única decisión racional”.Según describen los autores en el documento “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns (2026)”, hay dos fuerzas que pueden empujar a una economía por debajo del umbral que mide su sustentabilidad o viabilidad: la pérdida de la cultura de trabajo y el exceso de regulación por parte del Estado, un enemigo para Milei.“Durante casi toda la historia humana, el ingreso por persona no se movió. Un campesino romano y uno del siglo XVII vivían, en lo material, casi la misma vida: la humanidad caminó mil ochocientos años sobre una línea plana. Y de pronto, hace apenas dos siglos, la línea se quiebra hacia arriba y ya no vuelve a bajar. Los economistas llaman a esa figura el palo de hockey, y explicarla es el problema central de la disciplina”, comienza diciendo el documento. “¿Qué se quebró en 1800? La lógica de la producción. Mientras la economía dependió de la tierra, un factor que no se puede multiplicar, cada boca extra empobrecía a las demás: rendimientos decrecientes en estado puro. La salida fue otra lógica. Adam Smith la vio en 1776 en una fábrica de alfileres: diez obreros que por separado no habrían hecho ni veinte alfileres diarios cada uno, divididos en dieciocho operaciones, producían cuarenta y ocho mil. La división del trabajo, las máquinas y el conocimiento —que no se gasta al usarse: se multiplica— invirtieron el signo de la producción. Más escala pasó a rendir más, no menos. Los rendimientos crecientes son el motor del palo de hockey: sin ellos no hay despegue ni mundo moderno", explicaron. Ya en el Foro de Davos de este año, Milei había dedicado su discurso a algunas de estas ideas. Fue entonces que presentó la división del trabajo como la primera fuente del progreso económico; allí también describió la inteligencia artificial como “la versión siglo XXI de la fábrica de alfileres”. Y entonces arengó parte de lo que anticipó en su estudio: regular para forzar a la economía dentro del molde de la competencia perfecta es matar la fuente del crecimiento. Es un argumento que el Presidente ya anticipaba en su libro Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica (Planeta, 2024). En el mismo ya afirmaba que cuando un modelo no encaja con el mundo real, el economista neoclásico no descarta el modelo, sino que le echa la culpa a la realidad. Es cuando, dice Milei, comienza a hablarse de “falla de mercado”, lo que decanta en la intervención de la economía por parte del Estado. Según Milei y Reidel, la idea que vienen a combatir es la que enseña la microeconomía actualmente: los rendimientos decrecientes. O sea, el argumento de que cada máquina adicional rinde menos que la anterior; lo mismo que cada hora extra. En ese mundo, los mercados se equilibran, los países pobres alcanzan a los ricos y el tamaño de una economía no importa.“La realidad, como muestra la historia, es otra. ¿Por qué la teoría supone entonces lo contrario? No porque nadie lo haya notado: lo notaron todos, empezando por el propio Smith. La razón es más incómoda. Con rendimientos decrecientes, los modelos se resuelven con cálculo elemental: las curvas se cruzan una sola vez, el óptimo es único, los teoremas salen solos", estimaron los autores y agregaron: “Con rendimientos crecientes, nada de eso funciona —aparecen umbrales, trampas, destinos que dependen del punto de partida— y la matemática tradicional no alcanza para resolver el modelo. Ese es el secreto a voces de la microeconomía, la trampa neoclásica que el Presidente bautizó en su libro: suponer algo que se sabe falso para que los modelos cierren. Buscar la llave bajo el farol, porque ahí hay luz". Una nueva matemáticaSegún los autores, si el problema es que la matemática simple no puede con los rendimientos crecientes, “la respuesta no es amputar la realidad: es conseguir mejor matemática”. Completaron: “Al resolver el modelo verdadero, lo que la trampa llamaba “falla” aparece como lo que es: estructura". A contramano, se dice que hay una economía con capital que se desgasta y una capacidad de trabajo que tiene techo. Quien decide elige en cada momento cuánto consumir y cuánto invertir, mirando “el futuro completo”. El paper dice entonces que “hace falta otra caja de herramientas” usando matemáticas avanzadas y cita: optimización dinámica no cóncava, barreras de Bellman y demostraciones asistidas por computadora en aritmética exacta. Según los autores, el nuevo modelo deja dos conclusiones: en la primera, “la batalla cultural es clave, porque la valoración social del trabajo decide si una sociedad opera por encima o por debajo de su piso de supervivencia”. En la segunda, “la intervención estatal desmedida puede destruir el crecimiento, porque las cuñas que el Estado interpone entre el esfuerzo y su fruto pueden empujar una economía entera debajo de su umbral de existencia”. Milei y Reidel definen tres umbrales (el umbral de extinción, el piso de retorno y el umbral de despegue) para establecer “cuánto trabajo hace falta para que una economía exista, y cuánta regulación la mata”. A la regulación la llama “cuña” (wedge) y el paper dice probar tres cosas al respecto: toda cuña condena una franja; cerca del piso, la sensibilidad explota y existe una cuña crítica. “Juntos, los tres resultados dibujan una pinza: cada regulación sube el piso —el capital mínimo para sobrevivir— y baja el techo —el máximo que se puede sostener", explicaron los autores del documento. En definitiva, el trabajo de Milei y Reidel, el primero de una serie, deja una conclusión que es parte fundante de las políticas económicas que impulsa hoy el Gobierno: “Las economías tienen un tamaño mínimo debajo del cual no existen. La cultura del trabajo decide de qué lado del umbral vive una sociedad. La regulación excesiva puede empujarla al lado equivocado”.