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Irán sepulta al asesinado líder supremo Ali Khamenei entre actos multitudinarios y promesas de “venganza”
Tras seis días de ceremonias que reunieron a millones de personas en distintas ciudades de Irak y la república islámica, el cuerpo del ayatollah llegó a Mashad para su descanso final
TEHERÁN.– Pese al clima de tensión, miles de fieles acudieron a Mashhad, en el noreste de Irán, para asistir al entierro del asesinado líder supremo Ali Khamenei, al término de seis días de ceremonias que reunieron a millones de personas en distintas ciudades de Irán e Irak.Numerosas mujeres de todas las edades, vestidas con chadores negros, se congregaron a lo largo de la avenida que conduce al santuario del imán Reza, el lugar más sagrado del islam chiita en Irán.Es en ese majestuoso complejo, decorado con mosaicos multicolores y coronado por una cúpula y un minarete dorados, donde será sepultado el líder supremo, muerto a los 86 años en el bombardeo israeloestadounidense que dio inicio a la guerra el 28 de febrero y puso fin a sus más de tres décadas y media en el poder.El funeral del líder supremo“Aquí todo el mundo quiere vengarse”, aseguró Mohamad Afsharian, un comerciante de 41 años que, como miles de compatriotas, vino hasta Mashhad para el entierro del fallecido líder supremo en su ciudad natal.El féretro llegó al aeropuerto de Mashhad, en el noreste de Irán, a bordo de un avión civil escoltado por un caza.Bajo un calor sofocante, una multitud lo esperaba para la etapa final de unas exequias presentadas por las autoridades como una demostración de fuerza y unidad nacional.El entierro será el acto final de seis días de ceremonias fúnebres que han permitido rendir homenaje en Teherán, en Qom –un importante centro religioso– e Irak.Los hombres vestían camisas negras y las mujeres chadores del mismo color. Muchas ondeaban banderas rojas que simbolizan la búsqueda de venganza en el islam chiita.Durante toda la noche y durante horas antes del inicio del funeral, miles de fieles esperaron para despedir al líder supremo asesinado. Algunos agitaban enormes retratos de Ali Khamenei, mientras otros, reunidos en grupos, entonaban cánticos religiosos.Una enorme pancarta desplegada en la fachada de un edificio proclamaba: “Vamos a matar a Trump”, mientras otra ofrecía una recompensa de 100 millones de dólares por la muerte del presidente norteamericano.Cerca de allí, un hombre pasea con un cartel que mostraba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acompañado de la frase en inglés: “there will be blood” (“habrá sangre”).El hijo y sucesor del fallecido líder supremo, Mojtaba Khamenei, sigue sin haber sido visto en público desde su nombramiento en marzo. Tampoco se ha difundido ninguna declaración en su nombre desde el inicio de las ceremonias para su padre el sábado en Teherán.Herido durante los bombardeos, el dirigente de 56 años solo se ha pronunciado por medio de comunicados leídos o transmitidos en medios estatales.Alto el fuego en peligroLos funerales del hombre que dirigió durante 37 años la república islámica tienen lugar en un clima al rojo vivo, tras una segunda noche de ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, que tienen de telón de fondo la cuestión de si Teherán podrá cobrar o no peajes por el tránsito de buques en el estrecho de Ormuz.Tras cinco semanas de hostilidades, Irán alcanzó un protocolo de acuerdo con Estados Unidos para negociar el fin del conflicto y establecer una tregua.Pero el alto el fuego se tambaleó el miércoles luego de un primer intercambio de bombardeos y ataques con misiles y drones.Estados Unidos acusó a Irán de atacar barcos en la estratégica vía marítima y bombardeó varios sitios de la república islámica, que respondió con ataques a bases estadounidenses en la región.Tras las ceremonias en Teherán, los restos de Khamenei fueron llevados el martes a la ciudad clerical de Qom y el miércoles a Irak.Será sepultado este jueves con su nieta, su yerno, su hija y la esposa de Mojtaba Khamenei, Zahra Hadad Adel, todos muertos en los ataques del 28 de febrero.El legado de KhameneiKhamenei tomó las riendas en 1989 tras la muerte del ayatollah Ruhollah Khomeini, el carismático ideólogo que había encabezado el derrocamiento del sha aliado de Estados Unidos una década antes e inspiró un seguimiento masivo.Bajo la bandera de resistir a Occidente, Khamenei desafió las sanciones para impulsar el programa nuclear del país, su arsenal de misiles y su red de aliados armados en toda la región.Dentro de Irán, afianzó el gobierno clerical de línea dura al neutralizar en gran medida el movimiento reformista. Otorgó a la Guardia Revolucionaria un inmenso poder militar, político y económico. Mientras los iraníes más jóvenes buscaban apertura, intentó mantener un control estricto sobre la vida personal de la gente y los códigos de vestimenta.Un punto de inflexión crucial llegó en 2009 con la persecución de las protestas desatadas por denuncias de fraude en las elecciones presidenciales de ese año. Decenas murieron en la primera gran represión de un movimiento de protesta masivo.A partir de entonces, los repetidos estallidos de protestas fueron respondidos con represiones sangrientas. La de enero fue la más mortífera, cuando las fuerzas de seguridad mataron a miles para aplastar manifestaciones en todo el país que empezaron por penurias económicas y se transformaron en llamados a derrocar a Khamenei.En el último mes apareció una forma silenciosa de disidencia mientras los iraníes conmemoraban el periodo sagrado de Ashura, recordado con marchas de estilo funerario en honor a un santo chií martirizado del siglo VII. Videos publicados en redes sociales han mostrado a algunos iraníes sumándose a las procesiones con fotos de familiares muertos en la represión de enero.Un destacado asesor del presidente reformista de Irán, Masoud Pezeshkian, reconoció el mes pasado que Irán estaba “severamente polarizado” entre los partidarios más férreos de la república islámica y quienes quieren su caída.Aunque no hay encuestas fiables en Irán, las elecciones ofrecen un vistazo de la opinión pública.La participación en las últimas elecciones presidenciales de Irán cayó a uno de los niveles más bajos registrados, algo interpretado como una señal de que millones de personas que esperaban cambios no veían sentido en votar. Aun así, el candidato de línea dura obtuvo 13,5 millones de votos, mientras que Pezeshkian, el reformista, recibió 16,3 millones.Agencias AP, AFP y ANSA