Economía
La cantidad de pesos en la calle y en los bancos cae hace diez meses consecutivos
La oferta monetaria se mantiene restringida ante una demanda de pesos que no reacciona; contribuye a contener la inflación y le saca presión al dólar
La base monetaria (BM) disminuyó el mes pasado 1,2%, medida a precios constantes y ajustada por estacionalidad. De esta manera, acumuló 10 meses consecutivos de contracción. Esto la lleva a ubicarse, medida en términos del producto bruto interno (PBI), en 3,9%, es decir, 0,4 puntos por debajo del registro del mismo mes de 2025, según reconoció hoy el Banco Central (BCRA) al publicar el Informe Monetario de junio.Esto significa que hay menos dinero circulando en la economía —efectivo en poder del público y depósitos en pesos de los bancos— que hace un año, un fenómeno que contribuye a moderar la inflación y a quitarle presión al dólar, aunque, al mismo tiempo, puede afectar los niveles de consumo.Parte de esa menor disponibilidad de pesos se explica porque el dinero que el BCRA emite al comprar dólares para reforzar sus reservas no termina circulando en la economía. Esos pesos son absorbidos por el Gobierno mediante emisiones de deuda o colocados por los bancos en préstamos de muy corto plazo (repos) al propio Central cuando, al cierre de la jornada, no encuentran un destino más rentable. Esto, a su vez, está relacionado con el prolongado y marcado estancamiento del crédito en pesos al sector privado.Para los analistas de la Fundación Mediterránea, dado que la evolución de la base monetaria como proporción del PBI funciona como un indicador aproximado de la demanda de dinero, el dato refleja que esta todavía no logra reaccionar. “Tras el ajuste del tipo de cambio a finales de 2023, este indicador alcanzó un mínimo histórico de 2,6%. Posteriormente, inició un proceso de recuperación hasta un máximo relativo de 4,8% en agosto de 2025, en la etapa previa a las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires y las nacionales. Desde entonces retrocedió hasta el 3,9% actual, lo que sugiere que la demanda de dinero no termina de aparecer, al menos por ahora", sostienen.“Aunque el análisis basado únicamente en la base monetaria es parcial, ya que no refleja la evolución de la demanda de dinero transaccional que circula a través de cuentas digitales, lo que se observa al considerar el conjunto de los agregados monetarios es que sigue existiendo cierta anemia en la demanda de dinero. Creo que falta tasa y falta actividad, en un contexto en el que el crédito —condicionado por la alta morosidad— no reacciona, por lo que el circuito de monetización secundaria tampoco funciona. Eso lo interpreta el Gobierno, que no se anima a liberar liquidez", explicó el economista Fabio Rodríguez, de la consultora M&R Asociados.Para su colega Amílcar Collante, de Profit, parte de la remonetización frustrada hasta ahora se explica por “los US$67.000 millones que el Tesoro le compró al BCRA, operación para la que ‘destruyó pesos’. Ahí ya tenés un sesgo contractivo de la política monetaria, mientras el país no regrese al mercado global para refinanciar sus vencimientos de deuda”, señaló.Sin embargo, destacó que la evolución de los agregados monetarios también muestra que el Gobierno “sigue priorizando la desinflación y el control del tipo de cambio, aunque eso tenga un costo en términos de actividad”.