Acción conjunta: rescataron más de 1,6 millones de kilos de alimentos frescos

En un contexto donde una parte importante de los alimentos producidos nunca llega a consumirse, una empresa y una organización renovaron el trabajo que llevan adelante para recuperar frutas y verduras que quedan fuera del circuito comercial y darles un destino social. Durante 2025, esa tarea permitió rescatar más de 1,6 millones de kilos de alimentos frescos, que fueron redistribuidos a organizaciones sociales y Bancos de Alimentos de todo el país, donde se transformaron en más de 5,5 millones de raciones. Se trata de BASF y NODO – Rescate de Excedentes, que anunciaron la continuidad de esta iniciativa orientada a reducir el desperdicio de alimentos y su impacto ambiental. Según informaron ambas organizaciones, además del beneficio social, la recuperación de esos alimentos evitó la emisión de más de 1200 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO₂e), que se habrían generado por el desperdicio de alimentos. También permitió preservar más de 660 millones de litros de agua, un volumen equivalente a 264 piletas olímpicas, al evitar que ese recurso se perdiera junto con los productos descartados. Controversia: enojo por el mal estado de los caminos en un municipio y alerta por un puente de maderaOtro de los resultados destacados durante el último año fue el aumento en la diversidad de alimentos recuperados. De acuerdo con el reporte ESG FRUVER 2025 elaborado por NODO, la cantidad de frutas y verduras distribuidas pasó de 23 a 33 variedades, como consecuencia de un sistema de rescate y distribución más estable y con actividad sostenida a lo largo del año. Esto permitió ampliar la oferta de alimentos frescos y mejorar la calidad nutricional de las entregas realizadas a las organizaciones beneficiarias. BalanceLa iniciativa comenzó en 2020 y ya acumula resultados significativos. En estos cinco años se recuperaron más de 7,5 millones de kilos de alimentos, que se tradujeron en casi 23 millones de raciones. Además, se evitaron más de 5600 toneladas de CO₂ equivalente y se preservaron más de 3000 millones de litros de agua. El modelo impulsado por NODO reúne a productores agropecuarios, empresas, organizaciones sociales y la Red de Bancos de Alimentos para rescatar alimentos que, por distintos motivos comerciales, no llegan al mercado aunque continúan siendo aptos para el consumo. Actualmente, los productos recuperados se distribuyen a través de 12 Bancos de Alimentos ubicados en distintas regiones del país. En ese esquema, BASF participa como aliado estratégico aportando recursos para sostener la logística diaria, incluido el combustible necesario para realizar el rescate y la distribución durante todo el año. Desde BASF señalaron que la continuidad del trabajo conjunto refleja el compromiso de la compañía con iniciativas que vinculan sustentabilidad e impacto social. “Recuperar alimentos no solo evita desperdicios, sino que transforma recursos en valor social, promoviendo un modelo de producción y consumo más responsable”, indicaron. Además, remarcaron que el convenio “combina cuidado ambiental con inclusión social” al facilitar que alimentos que de otro modo serían descartados lleguen a quienes más los necesitan. Desde NODO, en tanto, destacaron que el éxito del sistema depende del trabajo coordinado entre todos los actores de la cadena. “La red no es una elección de diseño, es la única forma de que el modelo funcione. Sin productores que cedan excedentes, sin logística financiada por empresas como BASF y sin Bancos de Alimentos que articulen la llegada final, el circuito se corta”, afirmaron. La organización también advirtió que todavía existe una gran cantidad de alimentos que se pierde antes de poder recuperarse por la falta de acuerdos, protocolos e incentivos para facilitar las donaciones. “Un desafío grande es construir marcos que hagan más fácil —y más atractivo— ceder el excedente antes que descartarlo”, señalaron. De cara a los próximos años, BASF y NODO aseguraron que continuarán trabajando para ampliar la red de recuperación de alimentos, incorporar nuevos actores y fortalecer un modelo basado en la economía circular que contribuya a reducir el desperdicio de alimentos y a construir sistemas alimentarios más sostenibles.
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