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Todos patas para arriba
Los que soñaban con destruir a Milei, montados en su desgaste, quedaron a la intemperie, colgados a la “agenda vieja”
Manuel Adorni ya no está. Y los que soñaban con destruir a Javier Milei, montados en su desgaste, quedaron a la intemperie. Colgados a la “agenda vieja”. Para que se entienda bien: todos “patas arriba”.Es más: en pleno desarrollo del mundial, a nivel repercusión, y a pesar del esfuerzo de ciertos medios por evitarlo, el enriquecimiento de Martín Insaurralde y Jesica Cirio le viene ganando al de Adorni por varios ceros.Es que las novedades se suceden una tras otra. Y a veces de manera desopilante.Como el sábado, cuando nuestra querida Mirtha Legrand recordó que a Cirio, en pleno almuerzo, se le voló un diente y tuvo que salir de emergencia a pegárselo. Lo que confirmaría la hipótesis de que el posterior enriquecimiento de Cirio habría sido súbito: de la noche a la mañana.Sin embargo, los últimos sucesos alrededor de la causa del vestidor, más que risa, provocan indignación. Por eso hay que seguirlos con celo y en detalle.Destacamos tres novedades:Una: la fuerte reacción del fiscal Sergio Mola contra los abogados defensores de Insaurralde y Cirio, pero también contra el juez Luis Armella. La reacción de Mola contra los abogados es porque pidieron la recusación del fiscal, para evitar futuras condenas. La de Mola contra el juez es porque ambos vienen manteniendo una batalla cada vez más fuerte. Armella acusa a Mola de sobreactuar. Y el fiscal acusa al juez de proteger a Insaurralde y Cirio.Dos: el inicio del juicio oral contra Ariel Heber Russo, exnovio de la sobrina de Cirio, Priscilla Ferrante. A Russo se lo considera el más grande estafador de la Argentina. Está preso desde 2018. Se lo acusa de liderar una asociación ilícita tributaria, lavado de activos y tenencia de armas de guerra. La fiscal Silvia Cavallo sostiene que Russo comandó una banda que emitió facturas apócrifas por 200 millones de dólares. Hay por lo menos tres testigos que sostienen que compartían negocios sucios con Insaurralde y Cirio, a través de su expareja Ferrante.Tres: la posibilidad cierta de que Insaurralde, como venimos sugiriendo desde hace tiempo, no sea un “lobo solitario”, sino que haya robado, y siga robando, para la corona, a través de sus amigos del juego Cuando decimos corona, decimos corona con “k”. Porque sus principales beneficiarios serían Cristina Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa. Pero también Axel Kicillof.Nos alegramos que ahora otros colegas, aunque un poco más tarde, lleguen a la misma conclusión.Y aprovechamos para recordarle a Kicillof, con todo respeto, que por más que se haga el distraído, o que quiera jugar el papel de los tres monos sabios, a través del proverbio que dice:“No ver al mal, no oír el mal, no decir el mal”Su silencio sobre los graves hechos no tienen nada de sabiduría japonesa. Más bien revelan complicidad. Aunque ahora el gobernador pretenda irse por la tangente, con el remanido truco del: “ah, pero Milei”.Otra causaY a propósito de la corrupción K, el otro gran escándalo que amenaza con explotar, es el de las SIRA. Porque el fiscal Franco Picardi estaría por llamar a indagatoria a Germán Cervantes.Es el exdirector de Gestión Comercial de la Secretaría de Comercio que ocupaba Matías Tombolini bajo el mandato del superministro de Economía, Sergio Massa. Cervantes operó en épocas del peor gobierno de la historia: el de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.Cervantes era el propietario de la varita mágica que determinaba quién podía hacerse de dólares a precio oficial, obteniendo una ganancia de hasta el 300 por ciento, en un abrir y cerrar de ojos, como bien lo explicó Pancho Olivera.Qué raro, ¿no?Desde que Massa arrancó su campaña para candidato a presidente, a Cervantes no se lo encuentra por ningún lado. Parece que cambió de celular, de auto y de casa.¿Qué pasaría si la justicia lo encuentra, lo llama a declarar y Cervantes decide prender el ventilador para mejorar su complicada situación procesal?¿Y dónde está Tambolini, a quien tampoco se lo encuentra por ningún lado, excepto que se lo busque en los videos de campaña, allá por el mes de julio de 2017?Lo mismo estaría sucediendo con algunos testigos y sospechados en las múltiples causas que involucran a Claudio Tapia y Pablo Toviggino. Testigos como Luciano Pantano y su mamá Ana Lucía Conte, presuntos testaferros de Toviggino. Los mismos que siguen figurando como dueños de la mansión de pilar sobre 10 hectáreas, con helipuerto, cancha de paddle, caballeriza y un galpón con espacio para decenas de vehículos, además de una sala de casino.¿Por qué ningún periodista los encuentra?¿Quiénes los tienen guardados y silenciados?¿Y dónde está Juan Pablo Beacon, exmano derecha de Toviggino y portador de un pendrive con información sensible? ¿Se lo habrá vendido a Toviggino, o se habrá escondido para que nadie lo encuentre, después de haber sido amenazado de muerte? Nada de eso tendrá una respuesta rápida si no se termina de desenmarañar la competencia de jueces y fiscales. Y atenti, porque el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, acaba de hacer una nueva movida para chuparse todas las causas conexas. Se entiende: Charvay debe estar rezando, junto a Tapia y Toviggino, para que Argentina vuelva a ser campeón del mundo y algunos distraídos sigan viendo al presidente de la AFA como el verdadero factótum de la cuarta copa. Como si eso lo hiciera menos chorro o menos delincuente.La designación de Diego SantilliHasta acá, los efectos inmediatos de la demorada renuncia de Adorni. Sin embargo, lo que terminó de poner patas para arriba a todo “el sistema” es la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete y a cargo del Ministerio del Interior.Planificada por Javier Milei y Karina Milei y decidida por el Presidente, su nombramiento cambia el mapa de poder en múltiples direcciones.Veamos:Empodera a Karina pero no le quita relevancia a Santiago Caputo. Porque Santilli trabajará por la reelección con un plan que intentará tomar las ideas de uno y otro para llegar a lo mismo: una victoria aplastante de Milei para gobernar cuatro años más, con una mayoría parlamentaria robusta.Le permite al ministro de Economía, Luis Caputo, defender los números de su gestión sin responder a preguntas sobre Adorni, mientras la inflación de junio estaría empezando con uno y el poder adquisitivo de los salarios estaría aumentando, poco, pero suficiente como para mejorar algo el humor social.Deja en una posición incómoda a Mauricio Macri, porque desaparece la necesidad de contar con un partido que defienda el rumbo, pero también a las instituciones y la libertad de expresión. Como Santilli es un dirigente de consenso y el nuevo vocero Adrián Ravier no se mueve con la arrogancia y la pedantería con que lo hacía Adorni. La necesidad de una fuerza como el PRO casi no tendría sentido.Finalmente, la nueva agenda coloca al peronismo en general y a su principal candidato a presidente, Kicillof en particular, en el peor de los mundos. Con sus principales dirigentes presos, acusados de corrupción y sin un plan de gobierno alternativo. Solo balbuceando, “hay que frenar a Milei”, mientras siguen rompiendo todo. En la provincia de Buenos Aires, en Formosa, en La Rioja, o en cada uno de los distritos donde gobiernan con la impronta del populismo kirchnerista.