Danza del fuego: música, sexo y muerte

Un bis y mucho más: toda una época. El lunes de la semana pasada el Mozarteum Argentino rindió un homenaje en el Teatro Colón a Manuel de Falla (1876-1946) en ocasión de los 150 años del nacimiento del gran compositor español tan ligado a la Argentina donde vivió exiliado sus últimos años y murió en Alta Gracia. El pianista español Javier Perianes presentó un recital que era un diálogo entre obras juveniles de Falla y de Chopin. Cecilia Scalisi hizo una reseña impecable de ese concierto en este diario. Como señaló la musicóloga Claudia Guzmán en sus interesantes comentarios del programa de mano el paralelo entre ambos compositores no se limita sólo a la música, sino también a las circunstancias de sus vidas y sus fuentes de inspiración: ambos fueron exiliados. Chopin se expatrió en París poco antes del trágico levantamiento de buena parte de la sociedad polaca contra la dominación rusa; y Falla lo hizo tras el asesinato de su amigo y colaborador Federico García Lorca en manos de los sublevados franquistas. Además, Falla había tomado clases de piano con el gran concertista José Trago, que había estudiado en París con Georges Mathias, discípulo adolescente de Chopin.Con aplausos y ovaciones el público premió al eximio Perianes que, en retribución, ofreció como bis final de su presentación una obra emblemática de Falla, Danza del ritual del fuego del ballet El amor brujo. En mi niñez, se la escuchaba con mucha más frecuencia que ahora en las radios y en los conciertos. En ese entonces, fines de la década de 1940, los gustos de la inmigración española e italiana imperaban en los programas. En 1949, se estrenó una película argentina de mucho éxito que sintonizó con las tendencias de la época. Su título: Danza del fuego, dirigida por Daniel Tinayre. La protagonista era una estrella de la época, Amelia Bence (1914-2016), que murió a los 101 años. Había filmado como protagonista una película, dirigida por Luis Saslavsky, cuyo título hacía honor a la realidad: Los ojos más lindos del mundo (1943). Hasta una edad avanzada Amelia fue hermosísima.El film de Tinayre se basaba en una novela del escritor francés André Legrand. El apellido Legrand siempre fue importante en la vida de Tinayre, como se ve. El guión es de Alejandro Verbitzky y Emilio Villaba Welsh. La película se puede encontrar en Youtube.Una gran pianista, Elena Valdés (Amelia Bence) enloquece cada vez que escucha Danza del ritual del fuego porque le recuerda un hecho traumático de su pasado. Cuando la película empieza, mientras se pasan los créditos, se escucha el Scherzo en Si menor de Chopin, nada de Falla (como si Javier Perianes, antes de nacer, hubiera asesorado a Tinayre). Después se ve a Elena Valdéz, convertida en una mujer hermosa, en uno de sus recitales, mientras interpreta Danza ritual del fuego, observada entre bambalinas por su representante. Mientras ella toca el piano, recuerda aquella peripecia de su pubertad. Elena, niña huérfana, adoptada por un circo, convertida en artista y mascota del grupo, trabaja en la pista como écuyère, pero cuando se convierte en una nínfula, lo que hoy llamaríamos después de Nabokov una “lolita”, fascina al payaso Víctor que la espía mientras ella cabalga, y después la sigue al camarín donde ella va a cambiarse. Entra y la viola. Desde la pista llega el tema obsesivo y fuertemente rítmico de Falla como música de fondo del atropello sexual. La continuación puede dar ideas del final, por lo tanto, no contaré más del argumento.Por esa película, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de la Argentina le otorgó a Daniel Tinayre el premio Cóndor de Plata 1950 al mejor director; y sendos premios Cóndor Académico a la mejor actriz protagonista de 1949 a Amelia Bence; al mejor actor de reparto a Alberto Closas; a la mejor escenografía a Álvaro Durañona y Vedia; y mejor dirección de fotografía a Humberto Peruzzi. Además, Danza del fuego fue nominada a mejor película en el Festival Internacional de Cine de Cannes.
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