El día en que Pablo Etcheberry, creador inagotable de accesorios para ganadería, tuvo que aceptar que no sabe tanto de IA y convocó a un joven tecnológico para diseñar una novedosa aplicación

En el mundo de la ganadería argentina todo el mundo sabe qué es PensAgro, y si alguien no lo sabe que se preocupe, porque se está quedando afuera de una verdadera movida tecnológica.
La firma PensAgro fue creada por Pablo Etcheberry hace unos cuantos años, desde su propio campo ganadero, Estancia Santa Marta, ubicado en Pellegrini, en el oeste bonaerense.  Cuenta el mismo productor que la empresa nació “por necesidad, porque cuando uno ve en la agricultura cómo pasamos de la máquina a escribir a la tablet o del teléfono con ruedita al celular, en ganadería había pasado muchísimo tiempo sin demasiado mejoramiento tecnológico”.

Pablo, como inquieto productor ganadero, se puso entonces a diseñar sus propias innovaciones. Y cuando estaban maduras, probadas en el campo, salió a ofrecerlas a sus pares con singular éxito. La clave fue que él descubrió que el ganadero básicamente necesitaba “cosas para ahorrar tiempo. “O sea, en ganadería es lógico salir a las 5 y media de la mañana de casa y volver a 9 de la noche”. Y cualquier cosa que alivie tan larga jornada, sería bienvenida.
“Yo soy un fanático de los tiempos, he competido por tiempo. Entonces cuando analizás dónde están los tiempos perdidos no son las 6 horas de ese día que metiste los animales en un corral para hacer un trabajo específicamente, sino que es la suma de esos 3 o 4 minutos repetidos en tranqueras que no abren, en cosas que se traban”, explicó el creativo.
El caso PensAgro: Pablo Etcheberry necesitaba ahorrar tiempo e inventó un par de dispositivos para hacer una ganadería más sencilla y automatizada

-¿Cuál fue tu primera creación?
-La primera fue una vela automática, que lo que hace es programarse con un reloj despertador para que levante el alambre, el piolín en este caso, y las vacas pasen por abajo. Era una necesidad. Yo vivía a 15 kilómetros del pueblo, y todas las mañanas me tenía que hacer un viaje rápido al campo para largar las vacas. Y tenía que volver al pueblo, porque tenía una planta de alimento balanceado. Después de que terminaba con el trabajo de la planta de alimento balanceado, volví a la tarde al campo, ahí hacía los cambios de parcela. Así que me decía: “Si yo a la mañana tengo alguien que me levante, esto sería un golazo”. Y, bueno, ahí salió la vela automática.
Relata Pablo, a quien encontramos en Todo Láctea de San Francisco: “Después seguimos con un montón de cosas más: el tranquerón automático que se abre con control remoto, carreteles 4 a 1 para juntar de manera muy rápida, las varillas de acero inoxidable son las las únicas en el mundo. Tenemos un montón de cosas más…
Pero en esta nota, la noticia no es todo lo que inventó Etcheberry sino que un día descubrió que, si  quería seguir aportando cosas, tenía que reconocer que mucho no sabía de algunas cuestiones más vinculadas a lo digital y a la flamante utilización de la IA (Inteligencia Artificial) en la actividad rural.
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-Ahora, en la época en que todo lo maneja la nube, ¿qué te pasó?
-Ahí nos habíamos quedado corto. Porque tengo 50 años, ¿viste? Y cada vez que te cambian un teléfono o algo, ya te empezás a enojar. Porque acostumbrarte al nuevo empieza a ser muy difícil. Nosotros tenemos los dedos medios duros ya. Pero, bueno, por suerte tenemos la nueva generación.
Siempre con la lógica del tiempo que se pierde en el campo en tareas mínimas, Pablo se había quedado mascullando contra los largos minutos perdidos en anotar datos en una libretita. “Hay que tenerla, hay que acordarte de sacársela cuando metés la camisa al lavarropa, tenés que andar con una biromed que se te pierde porque se la prestaste a otro, y la mayoría de veces no la llevás. Te la dejaste en la camioneta y cdecís después lo anoto y ya te olvidaste”, sintetiza el emprendedor.
Etcheberry tuvo ahí otro gran hallazgo: descubrió que no sabía lo suficiente como para resolver el problema y aceptó convocar a quien podía ayudarlo: el hijo de uno de sus grandes amigos, que se llama Joaquín Magadán y sabe mucho más que él de la digitalización de muchos procesos.

Al joven Magadán el creador de PensAgro le puso por delante un desafío más que complejo: poder llevar el teléfono celular en el bolsillo de la camisa y desbloquearlo solo hablándole, sin necesidad de sacarlo. Allí, con esa comodidad, contarle el “dato” que antes se hubiera anotado en la vieja libretita. “Poder decirle estoy cambiando las vacas. Entonces, ya con solo eso, el sistema te tomaba la geolocalización, el día, la temperatura”.
Todavía están en pleno proceso creativo, pero no suena imposible. Nos lo dijo el propio Joaquín, que puso manos a la obra para trabajar “con la idea de hacer un bot artificial por WhatsApp”.
“Antes yo tenía que sacar la libretita y anotar. Y ahora lo digo por WhatsApp. Lo que encontramos es que muchos productores ya llevan los datos por WhatsApp, pero se les van perdiendo, están en grupos que tienen que ir a buscar dónde quedó esta información”, se entusiasma ahora Pablo con la innovación.
El nuevo “desarrollo”, pues ya no se le puede decir invento, se llama Pensai, que es una mezcla de PensAgro con la Inteligencia Artificial.

“Básicamente mandándole audios, mandándole documentos, mandándole escritos, puede ir registrando todo lo que va pasando y toda esa información va quedando registrada en un sistema de gestión.”, nos relata Magadán. El bot, por ahora, es finalmente “como un contacto que tenés de WhatsApp que podés ir comunicándote y te va respondiendo. Por ejemplo, nació un ternero de una vaca de cría. No solo te registra el nacimiento, sino que te dice el índice de aparición te subió en tanto. O sea, procesa el dato y te devuelve algún diagnóstico”.
-Es decir que Pensai tiene registrado todos los datos del campo y y te elabora una respuesta. Ahora, ¿y si no tenés señal de celular o no hay WiFi?
-Nosotros diseñamos un sistema para que después, cuando uno llegue y tenga conectividad, se carguen todos los datos y le va respondiendo mensaje por mensaje. Quizás no te contesta en el momento, pero en cuanto tenga señal, lo va a hacer.

En diciembre pasado, el novedoso sistema ya comenzó a ser testeado con productores, y ahora ya hay un millar de campos que lo tienen instalado. El costo para cada uno de ellos es de 200 dólares anuales por cada usuario que esté usando la plataforma de gestión.  Viene con un calendario con todas las tareas y también se puede ingresa al sistema desde Internet para ver todos los datos ordenados, y también extraerlos para usar en Excel, por ejemplo.
-Y eso de activar el celular y grabar la información sin sacarlo del bolsillo, ¿no fue posible todavía?
-Esperemos que sí, vamos camino a ello.
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