Junto a su hermano, Juan Cruz López dio hace algunos años el salto que tanto anhelaban, de producir en Balcarce a vender directamente carne argentina en los circuitos premium de Europa. Y de eso se trata su empresa Cultura Cárnica, que comenzó tímidamente con la exportación de snacks deshidratados y hoy distribuye desde Italia cortes de la cuota Hilton entre cadenas de restaurantes, empresas y particulares.
Desde esa experiencia es que participa del debate en torno a la carne a pasto, pues Juan Cruz dice sin medias tintas que los europeos han hecho gran parte del trabajo: él considera que no hay que enfocarse tanto en valorizar esa producción, porque ya cuenta con un valor diferencial. El desafío es tener oferta suficiente y de calidad para cubrir esa demanda.
Cultura Cárnica: Dos hermanos, hijos de ganaderos, desarrollaron snacks de carne deshidratada junto al INTI
“El cliente ya es consciente de lo que significa un animal que comió toda su vida pasto y que se crió a campo abierto. Nos tenemos que organizar nosotros para llevarles ese producto y transmitirles la información necesaria”, expresó el productor, en diálogo con Bichos de Campo.
Es algo que ve a diario en su empresa, que vende prácticamente la mayor parte del stock en Italia y planea expandirse por todo el viejo continente. Mercado no les falta, pues López señala que allí “hay mucha demanda de carne argentina, que tiene un prestigio enorme y el cliente la paga lo que vale”.
El problema está de este lado del Atlántico, donde el stock de carne a pasto resulta insuficiente para volcar la oferta necesaria en el mercado. Y no cualquier oferta, sino la de la más alta calidad que, insiste el productor, el consumidor europeo está ávido por absorber.
Mirá la entrevista completa:
Allí es donde entra particularmente la carne a pasto, un sistema que sentó las bases de la ganadería argentina pero fue paulatinamente desplazado por la suplementación con granos. La pregunta es, en definitiva, si vale la pena trazar esa diferenciación y hacer todo el esfuerzo para ofrecerla en el mercado.
Sobre ello, Juan Cruz es rotundo: “Vale la pena hacer cualquier diferenciación que el cliente valorice y pague. El consumidor europeo busca bienestar animal y si vamos en ese sentido, toda certificación que nos ayude a transmitir eso hay que hacerla”, expresó.
Por ello, cuando se refiere al trabajo pendiente en la cadena, pide dar vuelta la moneda: no hay que trabajar para que esa carne adquiera valor -pues ya lo tiene- sino para llevarla a las góndolas.
“Al fin y al cabo, el cliente paga por calidad, y acá hay mucha gente que hace las cosas bien. Nuestro compromiso es ponernos de acuerdo para ofrecer cada vez más de lo que estamos ofreciendo, certificarlo y comunicarlo”, agregó.
Parte de ese trabajo de difusión es el que hace desde Cultura Cárnica, donde únicamente comercializan carne argentina que reciben de la cuota Hilton, fraccionan y empaquetan. La gran parte va hacia cocinas de restaurantes y hoteles, pero también distribuyen a particulares por e-commerce.
“Han querido ofrecernos carne de otros mercados y nos hemos negado. Somos argentinos y queremos transmitir nuestra cultura en Europa”, afirmó López, quien, al menos por ahora, no ve techo en el sector.
Agro & Campo
Desde Europa, un exportador argentino asegura que la carne a pasto ya tiene quien la valore: “Nos tenemos que organizar nosotros para llevarles ese producto”, apunta Juan Cruz López
Junto a su hermano, Juan Cruz López dio hace algunos años el salto que tanto anhelaban, de producir en Balcarce a vender directamente carne argentina en los circuitos premium de Europa. Y de eso se trata su empresa Cultura Cárnica, que comenzó tímidamente con la exportación de snacks deshidratados y...