Crisis en Granja Tres Arroyos: Por atraso en los pagos, se paralizó por completo la planta de faena avícola de Wade, ex Cresta Roja
Uno de los conflictos de más larga data de la agroindustria parece estar llegando a su fin. La empresa Wade, ex Cresta Roja y perteneciente al grupo Granja Tres Arroyos, atraviesa un momento de crisis absoluta que encontró en la mañana de este martes la planta de faena de aves totalmente paralizada....
Según contó a Bichos de Campo un trabajador de la empresa, en la jornada de hoy no se trabajó como se hace habitualmente, debido a retrasos en los pagos salariales.
Hasta este momento, la industria avícola venía operando solamente “con jefes y encargados”, a quienes apoyaban algunos operarios. Eso cambió en el día de hoy, y la planta de Wade no permitió el ingreso de camiones a la planta para fenar. Lo que dejó sin actividad a esta enorme agroindustria nacional.
El nudo del conflicto, según cuentan los trabajadores, tiene que ver con el atraso en los pagos: “Es la noticia de todas las semanas cuando llega la fecha de pago. Hasta el día de ayer en Wade venían trabajando solamente jefes y encargados junto a algún que otro operario. A la mañana bloquearon la entrada y salida de los camiones de faena, asique está 100% parada la planta”, cuentan trabajadores de la empresa.
Regreso de un viejo conflicto: La principal avícola argentina se dispondría a cerrar una de las dos plantas de la ex Cresta Roja
Al día de hoy, la deuda de Wade S.A, según consta en los registros del Banco Central de la República Argentina asciende hasta superar los 6 mil millones de pesos, producto de 615 cheques rechazados por falta de fondos. De acuerdo con los datos oficiales, Wade está en deuda por la cifra de 6.026.096.656,31 pesos.
Wade, controlada por el exgigante avícola Granja Tres Arroyos, no es la única unidad con problemas. Según los registros más actuales del BCRA, la empresa madre cuenta con una deuda en cheques que asciende a 29,3 mil millones de pesos, producto de 1813 cheques rechazados.
La paralización de la planta de Wade aparece como quizá el último capítulo de una crisis que en realidad viene arrastrándose desde hace más de dos años dentro de Granja Tres Arroyos, el mayor grupo avícola del país. Lo que comenzó como un ajuste después del golpe que significó la gripe aviar y el cierre temporal de mercados externos terminó derivando en una combinación de caída de producción, pérdida de productores integrados, conflictos laborales y crecientes problemas financieros.
En el medio quedaron atrapadas las plantas que el grupo había incorporado tras la quiebra de Cresta Roja. Entre ellas, la de Wade, en Esteban Echeverría, que desde hace meses venía funcionando con una actividad cada vez más reducida y bajo rumores permanentes de cierre. Ya a comienzos de año se hablaba de la intención empresaria de concentrar operaciones y desprenderse de instalaciones consideradas menos eficientes o con mayores costos laborales. Esa posibilidad finalmente se confirmó cuando la compañía avanzó con el cierre de una de las dos plantas de la ex Cresta Roja.
Se confirmó que Granja Tres Arroyos, la industria avícola más importante del país, cerrará una planta de la ex Cresta Roja
El deterioro operativo también impactó de lleno sobre la red de productores integrados que abastecía a la empresa. Distintas fuentes del sector señalaron que decenas de granjas dejaron de trabajar con Granja Tres Arroyos por atrasos en los pagos y por la reducción del ritmo de producción. La faena, que en otros momentos rondaba los 700 mil pollos diarios, habría caído a menos de un tercio de ese volumen.
En paralelo crecieron los conflictos laborales. Hubo protestas por salarios abonados en cuotas, suspensiones y reducción de jornadas en distintas plantas del grupo, especialmente en Buenos Aires y Entre Ríos. Incluso en Concepción del Uruguay se produjo este año el paro más importante desde 2001, con más de diez días de paralización total hasta que intervino el gobierno entrerriano para intentar destrabar el conflicto.
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Ese cuadro terminó alimentando la incertidumbre sobre el futuro del holding avícola más importante del país. En el sector comenzaron a multiplicarse las dudas sobre la capacidad de la empresa para sostener la estructura industrial que había construido durante décadas, mientras proveedores, trabajadores y productores seguían de cerca cada movimiento de la compañía.
Por estas horas, las puertas de Wade están cerradas para el ingreso y salida de los camiones para faena. Resta esperar la resolución de este conflicto, que mantiene a los trabajadores en vilo respecto a su futuro.