Santiago Otero Ramos: es parte de una familia de artistas, trabajó para Les Luthiers y hoy protagoniza una obra

“Me gusta actuar, cantar, tocar, dirigir y me gusta hacer todo junto. Mucha gente en la Argentina dice ‘no lo llames a él porque es del musical’ y quedás relegado, porque sos ‘del musical’. En los Estados Unidos no sucede eso. Mirá a Hugh Jackman, el tipo rapea como nadie y actúa en Wolverine, en Los Miserables y en musicales en Broadway. Creo que uno es todas esas cosas y todas te transforman. No soy el mismo actor después de que toqué o que dirigí tal obra. Ni soy el mismo director después de que actué. Lo que sí puedo decirte es que en mí el músico apareció primero y después, el actor”, dice el actor y pianista, director musical, orquestal y coral Santiago Otero Ramos quien los domingos y lunes protagoniza No me quieras tanto, con Josefina Scaglione en el Picadero.“La obra trata una temática muy vigente y, al mismo tiempo, atemporal, sobre cómo vincularse. En los últimos años, con tanta sobreinformación, con tantos tipos de vínculos que parecen posibles, aparece el miedo a que si elegís una cosa, te quedás sin la otra. La obra se mete en ese ir y venir de las relaciones”, dice sobre este music hall, con diálogos de pareja y canciones tradicionales como boleros, otras más actuales como las de Wos y hasta un aria de Carmen. “Me gusta la intensidad de los boleros porque a veces hay cosas que no se pueden decir en una charla, pero sí podés al cantarlas. O no las decís directo porque cae mal, pero es diferente si ese mensaje es parte de una canción”, dice Otero Ramos que, por primera vez, actúa en una obra de la dupla creativa Betty Gambartes y Diego Vila (Manzi, la vida en orsai; Quién es Clara Wieck?) y que comparte el escenario con Scaglione: “Es una hermosa sorpresa porque, además de ser súper talentosa y bella, es muy buena compañera y está todo el tiempo metiéndose y buscándole la vuelta. También soy medio así, en eso nos parecemos. Hay una química fuera del escenario que, cuando subimos, está muy presente”. Santiago Otero Ramos junto a Josefina Scaglione en No me quieras tanto De muy bajo perfil, a sus 45 años, a su carrera no le faltan experiencias artísticas. Pero su nombre empezó a sonar fuerte en 2017, con Asesinato para dos, que hizo con Hernán Matorra, dirigidos por Gonzalo Castagnino, y por la que ganó el premio Hugo como mejor intérprete masculino en musical off y el ACE como revelación masculina: componía doce personajes además de tocar el piano. “Venía estudiando y entrenando desde hacía muchísimos años. Cuando te aparece una obra que requiere de muchas herramientas y aptitudes y justo calza con lo que vos podés hacer, es para festejar”, reconoce. En El hombre que perdió su sombra (2018) se encontró ante un público infantil en el marco de la sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes. Y se topó con una manera distinta de trabajar porque las directoras Eleonora Comelli y Johanna Wilhelm no le decían “hacé esto y parate acá”, sino que le daban total libertad para proponer. “Fue una experiencia muy linda en todo sentido —dice— y, en especial, encontrarme con los trabajadores del Cervantes, que sostienen realmente ese teatro desde hace muchísimos años, que han trabajado con grandes artistas, con toda la maquinaria que hay atrás, vestuario, maquillaje, técnicos de todo tipo. No había vivido nada así hasta ese momento, con esa envergadura”.
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