Desarmaderos clandestinos: ¿nadie los ve?

Según informes privados, el hurto de vehículos, tanto en la vía pública como en garages, se encuentra en aumento. El Indicador Ituran de Robo Vehicular (IRV) reflejó que los robos totales crecieron ese mes un 11,5% respecto del mes anterior. El hurto, como modalidad, pasó del 24% en febrero al 44% en marzo y el robo a mano armada trepó al 55% del total de los casos. Si bien el 92% de los robos ocurren en la calle, el robo en garages, irrelevante el mes anterior, llegó a casi el 8% en marzo. Se destaca también que, en el 95% de los casos, los robos involucraron más de un delincuente; hablamos de grupos organizados cuya violencia también se cobra vidas.Es sabido que las exigencias de registro, transferencia y patentamiento tornan imposible el reingreso a la circulación de automóviles robados, promoviendo el desguace criminal para la comercialización de partes, uno de los principales motores para este delito. Son 346 los desarmaderos legales inscriptos en el Registro Único de Desarmaderos y Actividades Conexas (Rudac) de la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor (Dnrpa). Como la ley obliga a que unas 20 autopartes recuperables lleven la oblea legal, se puede verificar online que puedan ser comercializadas, generalmente por destrucción por accidentes, desgastes o baja definitiva de los rodados.En febrero pasado, la Sección Relevamiento de Investigaciones Complejas de la Dirección de Lucha contra el Cibercrimen detectó que por redes sociales se ofrecían autopartes usadas. El allanamiento de un domicilio del Barrio Mitre, en Saavedra, permitió el secuestro de decenas de estas, valuadas en 25 millones de pesos en el mercado negro, cuyo origen no pudo constatarse. En marzo, en un taller del barrio porteño de Villa Ortúzar, la Policía de la Ciudad secuestró más de 200 autopartes, por un valor estimado en más de 30 millones de pesos.A comienzos de abril se detectó la salida de un auto con patente apócrifa y pedido de secuestro por hurto durante la vigilancia encubierta cercana a un domicilio de Isidro Casanova. La Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Matanza y la policía bonaerense desarticularon allí un desarmadero clandestino de autos, secuestrando autopartes de por lo menos 11 vehículos bajo requerimiento judicial en distintas fiscalías de La Matanza y Lomas de Zamora. Seis de los que esperaban ser desguazados fueron recuperados.Semanas atrás, una megainvestigación a cargo de la Policía de la Ciudad detectó operatorias delictivas en 26 domicilios allanados en CABA, el conurbano, Campana y Rosario. Se detuvo a 14 personas y se secuestraron 42 vehículos, artículos de lujo, joyas, celulares, armas, municiones y documentación apócrifa. Se había montado un call center de estafas para quedarse con vehículos pagando solo una parte de su valor, utilizándolos luego para cometer ilícitos en un circuito que terminaba en desarmaderos para borrar rastros.Frente al constante crecimiento del robo vehicular, estos tan escasos como ruidosos operativos solo abonan fundadas presunciones respecto de vínculos entre mafias policiales y desarmaderos ilegales, metódicamente silenciados, una matriz de corrupción extendida y sostenida desde los poderes políticos que siguen permitiendo su accionar. El resultado: cientos de desarmaderos que trabajan con protección policial.Como en tantos otros rubros, es en gran medida la existencia de compradores por vías ilegales la que fomenta el delito. La ley debería también cargar sobre ellos cuando fueran detectados, habida cuenta de que podrían considerarse cómplices, así como incentivar las denuncias. Robustecer los controles e incrementar las penas es solo una parte de la historia.
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