Cabeza gacha: Con el retiro voluntario del INTA se fueron 897 agentes, casi 19% del total: ¿Cuáles son las Experimentales más afectadas?
Un documento al que tuvo acceso Bichos de Campo realiza un crudo balance del retiro voluntario de personal del INTA que finalizó el 10 de junio pasado, y que para el gobierno representó todo un éxito mientras que para los que quieren ese organismo tecnológico representó un duro golpe, con dudas muy ...
En principio, la información dirá que se presentaron al retiro un total de 920 agentes del INTA, aunque de ese total solo 897 están en proceso final de ser aceptados. Mejor dicho, 757 ya fueron aprobados (son las listas que publicó este medio días atrás), en tanto que quedan 52 personas a consideración del Consejo Directivo. Esta instancia debe analizar los casos porque reclaman que se les reconozcan en el cómputo del retiro, además de los años que trabajaron en relación de dependencia, los que lo hicieron como personal “provisorio”. En su última reunión, ese cuerpo colegiado rechazó esa posibilidad.
El secretario Iraeta se merece otro aplauso por su velocidad: Demoró seis meses en comunicar la designación de un nuevo consejero para el INTA, que mantuvo “cajoneada”
Sacando pecho, las autoridades del INYA capitaneadas por el productor Nicolás Bronzovich, dirán que los 897 retiros concretados o por concretarse representan nada menos que 18,2% de la planta original, conformadas por 4.978 agentes. A eso debe sumársele otras tantas personas que fueron dejando el INTA desde que asumió el gobierno de Javier Milei, ya sea por el primer retiro que logró 300 adhesiones en 2024, por jubilaciones, o simplemente por cansancio o temor a los despidos.
Sacando pecho, además, las autoridades dirán que el procedimiento fue todo un éxito, con 33 adhesiones por día hábil al retiro voluntario, un ritmo vertiginoso.
Pero quienes están tristes por esta sangría de recursos humanos, cabeza gacha, dirán que los que se fueron llevaban toda una vida dentro de la institución, con 18,3 años de antigüedad en promedio, y una edad también promedio de poco más de 53 años.
El gobierno, en esta información hacia el interior del INTA, destacó en 149 casos, los que dejaron su ubicación ejercían cargos jerárquicos, lo que seguramente obligará a una reformulación de tareas en muchos casos o ceses de líneas de investigación en otros. No es moco de pavo, pues dejaron sus sillas vacantes el 15% de quienes tenían alguna responsabilidad institucional.
Así las cosas, se fueron nada menos que 4 de los 15 directores de los Centros Regionales en que está dividida la institución, 8 de los 28 cargos gerenciales dentro de la dirección nacional del INTA, 8 directores de las 51 Estaciones Experimentales, 44 de los 258 jefes de Agencias de Extensión Rural, y nada menso 1uew 78 de los 203 coordinadores de área. Es decir, una verdadera sangría. En algunas localidades ni siquiera quedó gente para abrir la puerta de las oficinas.
Por provincias donde prestaban sus funciones, los agentes del INTA que se retiraron pertenecían sobre todo a Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos. Pero además, con tonalidades más oscuras en el mapa de nuevo INTA enflaquecido, quedan las provincias de Mendoza y Río Negro.
Como si fuese un jueguito la presentación de un plan de negocios, las autoridades de INTA también mostraron el impacto que este tan discutido proceso tendrá sobre las Estaciones Experimentales, el corazón de la investigación en nuevas tecnologías agropecuarias.
Allí hay dos grandes perdedoras, las EEA Balcarce, con 42 bajas en su persona, y la EEA Manfredi (Córdoba), con 34 bajas. Son dos de los más respetados centros de investigación y quizás los que ostentan la mayor cantidad de lauros académicos y científicos.
También resentidas quedarán las experimental de Rafaela, en Santa Fe, cuyo fuerte es la lechería, la de Alto Valle de Río Negro, cuyo acento está puesto en la fruticultura; la de Cerro Azul en Misiones, con énfasis en los cultivos regionales como el té y la yerba; la de Saénz Peña en el Chaco, imbatible en lo que es algodón… Y siguen las firmas.