Los caminos de la alfalfa: “Me gusta la nobleza de la forrajera. Es una planta que aguanta y que no te va a dejar a pata”, dice el productor César Brigato, que la siembra pensando en exportar
No son pocos los que, como César Brigato, se definen como “alfalferos puros”. Es la contracara de la importancia que reviste esa actividad para las distintas ramas de la producción animal, como la tambera o la cría de ganado. Y no sólo a nivel interno, sino también puertas afuera. De hecho, como muc...
De hecho, como muchos de sus pares, Brigato se inició en la producción de alfalfa como hobbie, pero decidió quedarse -y expandirse- por las oportunidades que presenta. “Yo arranqué haciendo esto con menos de 20 hectáreas propias. Primero fue un hobby, me empezó a atrapar y finalmente dije ´de esto se puede hacer un negocio rentable´. La verdad es que vale la pena hacer alfalfa”, resume el productor cordobés.
Tanto vale la pena para Brigato, que decidió volcarse al 100% a este negocio a través de campos alquilados, incluso en zonas periurbanas donde rigen regulaciones para el uso de agroquímicos y la actividad se torna más compleja.
Naturalmente, como está instalado en la localidad de San Francisco, en plena cuenca lechera cordobesa, la posibilidad de abastecer a tambos de toda la región fue un factor clave en su decisión. Pero hoy, dice, el foco está puesto en un horizonte más promisorio.
“Nuestra idea es no solamente quedarnos con el mercado interno pequeño, sino poder apuntar más lejos. Hoy por hoy, el sector está muy orientado a la exportación”, expresó.
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Para medianos productores como él, la cercanía con firmas como Compañía Argentina de Alfalfas y Forrajes (Cadaf), una exportadora de alfalfa muy importante, significa una ventaja competitiva. Pero eso no barre en absoluto con los muchos desafíos que implica producir y vender rollos para el exterior, donde están las oportunidades, pero también los mayores interrogantes.
“La verdad es que tenemos todo para producir alfalfa, desde la tierra hasta el clima, pero el mayor problema para la exportación es la humedad. Hoy, por el nivel que se pide, de no más del 14%, ya se necesita una infraestructura de secado”, explicó Brigato, que asegura que ese es el gran “talón de Aquiles” de la actividad.
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Por las condiciones y tiempos de comercialización, el mercado de exportación eleva la vara para los productores al exigir alta calidad e índices muy bajos de humedad.
Este último no es tan sencillo de alcanzar para los productores, como quizá sí lo sea el valor relativo de forraje o la proteína, pero es lo que finalmente determina que el rollo no se pudrirá antes de llegar a destino, luego de viajar por semanas dentro de un contenedor.
“Vos podés tener un rollo de primerísima calidad para cualquier tambo, feedlot o establecimiento equino, pero que se quede afuera de la exportación por la humedad”, explicó Brigato quien, a pesar de todo, insiste en que es necesario encarar el desafío.
A fin de cuentas, hay un gran mercado puertas afuera por capturar, totalmente asequible para pequeños y medianos productores. A diferencia de otros resortes de la actividad agrícola, la alfalfa no demanda grandes extensiones y, afirma el cordobés, “con muy pocas hectáreas se puede hacer un producto de calidad”.
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-¿Por qué vale la pena todo el esfuerzo para controlar la humedad? ¿Económicamente es redituable la exportación?
-Sí, vale la pena. Yo soy un convencido de que todo lo que uno hace porque le gusta y tiene pasión, vale la pena. Y si eso deja dinero en el bolsillo, mucho mejor. Lo cierto es que hoy, coyunturalmente, el precio de exportación vale la pena, primero porque es bueno, y segundo porque el mercado interno está bastante golpeado.
-Pero además de la razón económica, se nota que hay en vos cierta pasión. ¿Qué es lo que te gusta de la alfalfa?
-Me gusta el campo, pero además me gusta la nobleza de la forrajera. Es una planta que aguanta y que no te va a dejar a pata. Hay muchas cosas que por ahí no puedo explicarlas, pero me gusta que mi producto llegue lo más lejos posible. Yo, personalmente, trato de hacer algo de calidad y que mi marca se distinga por eso, son cosas que a uno lo llenan.