¿Qué sale de mezclar un vasco y un crédito a tasas accesibles? Tres robots que aseguran la continuidad y el futuro de la producción lechera en el tambo de los Ugartemendía
En un rincón de Arroyo Algodón, en la provincia de Córdoba, un camino arenado lleva al Establecimiento Don Ignacio, un tambo que rumbo a la cuarta generación este lunes inauguró los tres robots que comenzaron hace cinco días a cambiar la historia y ampliar la perspectiva. Como un puente hacia la con...
Como un puente hacia la continuidad de la lechería en un establecimiento de baja escala, la tecnología es un llamado a entusiasmar a las nuevas generaciones, con una manera diferente de producir leche.
El anfitrión, Alvaro Ugartemendía, había recibido en la Exporural de Palermo en 2024 el primer crédito a valor producto que entregó el BICE, una estrategia inédita de financiamiento para la lechería y que sirviera luego para otras cadenas.
El proyecto que estaba listo para recibir fondos, consiguió alinear expectativas e ideas, sobre la tierra en la que su abuelo Juan Ignacio comenzó ordeñando vacas a mano hace más de 80 años, donde su papá Francisco Ignacio avanzó en la mecanización del trabajo y donde hoy los robots hacen su tarea, mientras las personas se readaptan a un manejo diferente de la alimentación y a entender todos los datos que la tecnología brinda.
“Se acomodó la Nación, se acomodó la Provincia, se acomodó el proveedor y con mi esposa nos pusimos de acuerdo”, para aprovechar una herramienta que les permite ahora tener una continuidad familiar en la producción, pero también, abrir las tranqueras para transformarse en un tambo-escuela.
“El entusiasmo hay que mostrárselo a los jóvenes para que quieran la lechería”, dijo acompañado de su familia, pero también de los chicos del IPEM 414 de Arroyo Algodón, que fueron los que colaboraron con la puesta en marcha del sistema, aunque también los que ayudaron a comenzar a acostumbrar a las vacas al robot y seguirán aprendiendo para completar su especialidad agrícola, formación que en el lugar también se extenderá para la escuela de enseñanza media de la vecina localidad de Los Zorros.
“El Vasco”, como todos lo conocen, explica que “ahora estamos en la parte en la que la vaca tiene que ir al campo y adueñarse de sus movimientos”, ya no hay momentos rígidos porque “ahora hay que enseñarle a la vaca que si quiere comer rollo, quiere comer silo, quiere comer alfalfa, lo puede hacer en el momento que quiera, la cantidad que quiera, como quiera, lo mismo que tomar agua o ir a ordeñarse, todo cuando quiera. No hay nadie que se lo va a prohibir”.
El planteo de esta libertad, es “un cambio cultural para el animal”, que en definitiva se adapta “rapidísimo”.
El próximo paso para poder crecer sería acceder a una línea que facilite la compra de un equipo de riego, para producir un mejor alimento aprovechando el agua útil que está abajo de las pezuñas de las vacas.
Como asesor de la empresa Lely, que instaló los tres robots que hoy tienen capacidad para ordeñar hasta 200 vacas y con una obra preparada para un cuarto equipo, Juan Monge explicó que los 120 animales que están arrancando con el sistema, están en un solo lote, pero divididos en parcelas A, B y C, con tráfico libre y la trazabilidad total que permite la gestión digital.
“Ya no estamos poniendo pezoneras mirando la ubre, sino mirando las vacas”, con mayor bienestar animal y con toda la flexibilidad que permite una inversión así, siendo que la automatización libera la carga física, mejora la calidad de atención y abre la puerta a esquemas asociativos con transparencia y control compartido.
Un poco de todo esto es lo que está empezando a experimentar Nelly, que hace 25 años trabaja en este tambo y, a pesar que las vacas recién se están adaptando, “estoy camino a dormir mejor, a descansar más, pero aprendiendo mucho todos los días”.
Con algún chiflido las mueve a las vacas, las acomoda para que circulen bien y resuelve con comodidad situaciones de patadas o incomodidades de los animales, que son lógicas para los primeros días y que en menos de dos semanas serán una anécdota del comienzo.
Con la idea de avanzar hacia un pleno autoconsumo, con los robots marchando bien, ahora sólo queda adaptar lo que es la vieja fosa con la tradicional ordeñadora, que Álvaro desconectó hace muy pocos días, para que ese espacio sea una oficina, una sala de trabajo, donde los datos sean los que orienten cada decisión de un tambo que está definido en el trabajo por la calidad de leche, para mejores productos lácteos, sobre todo en su innovadora industria, Capilla del Señor.
El directo nacional de Lechería, Sebastián Alconada, destacó “el sueño cumplido” a través de una herramienta siempre reclamada por el sector, siendo que “hoy los créditos siguen estando disponibles, en el caso del BICE se aumentaron los montos de 300 a 800 millones; y en el Banco Nación pasó a mil millones, pagándose los créditos, con el valor del Siglea más UVA. El productor se endeuda en litros de leche e inflación, esto le permite al productor saber en cuánto se va a endeudar, sabiendo que las inversiones permiten crecer en productividad y eso absorbe el valor de la cuota”.
Por eso el funcionario llamó a los productores a “convertirse en empresarios, convencerse que el rumbo es incorporar más tecnología, más capacitación, más trabajo en equipo, asociativo”.
Junto a Felipe Berón, subsecretario de Servicios Financieros del Ministerio de Economía, que fue quien diagramó los créditos a valor producto; Manuel Chiappe estuvo en esta ceremonia sencilla, pero significativa. El Subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación fue concreto, “Necesitamos muchos más ´Vascos´ en la Argentina que crean, que confíen, en lo que se está haciendo”, planteando que “estamos viendo en la lechería argentina una revolución productiva, una revolución en donde estamos transformando el modelo productivo de nuestro país, para empezar a entrar al podio de los grandes siete productores de leche del mundo y definitivamente vamos por buen camino”.
En esto, “todos pusimos el hombro para que sea posible y varios otros proyectos más como este sean posibles. Así que, felicitaciones”, señaló el segundo de Agricultura.
Del mismo modo, el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, manifestó su apoyo a este primer tambo robótico pastoril de la región, donde con la tecnología se construye de mejor forma el futuro de una familia, pero también del sector lechero.