Es pediatra y creó el primer restaurante atendido por jóvenes neurodivergentes para ayudar a su hija a insertarse laboralmente

¿Qué va a hacer tu hijo cuando cumpla 18 años? Esa pregunta atraviesa como telón de fondo la paternidad de quienes tienen hijos neurodivergentes, profundizándose a medida que los chicos crecen. En el caso de Fernando Polack, médico pediatra infectólogo que lideró la evaluación de la vacuna contra el COVID de Pfizer a nivel global, esta preocupación comenzó a hacerse incluso más palpable tres años antes de que Julia, su hija que hoy tiene 27 años, termine la secundaria. Y su respuesta -creativa y a la medida de las necesidades de Julia- fue Alamesa, el primer restaurante de la Argentina completamente gestionado por jóvenes neurodivergenes. Un modelo que hoy se replica en otras comunidades.“Yo tenía la preocupación que tenemos todos los padres de chicos con neurodivergencias, que es qué va a hacer tu hija o hijo en el momento en que se caiga esa estructura simbólica que brinda la sociedad (muchas veces vía el estado, otras veces vía privado), que le permite a los chicos coexistir con el sistema formal de educación hasta que llegan a los 18 años. En ese momento se baja el telón y la gente se tiene que arreglar por sí sola”, cuenta Fernando, de 59 años, papá de Julia y de Leandro, tres años mayor.“Sabía que ese momento era muy difícil porque lo había anticipado con las celebraciones en torno a las fiestas de fin de secundaria de Leandro. Esas situaciones en el contexto de chicos neurodivergentes son de mucha angustia y mucha incertidumbre”, agrega Fernando, profesional estrechamente vinculado a la medicina -profesor de pediatría en las universidades Johns Hopkins y Vanderbilt (Estados Unidos) y fundador y director de la Fundación Infant, dedicada al estudio de las enfermedades pediátricas vinculadas a la pobreza-, que construyó un camino para acompañar a Julia desde su rol de padre, estando atento a sus necesidades.“Entendí que una manera en que podía ayudar a Julia en su inserción social era siendo yo parte activa de esa construcción, tratando de pensar lo que ella necesitaba, que era algo que yo conocía probablemente mejor que la mayoría de la gente, y siendo fiel a la mirada de ella del mundo, no a la mía”, explica Fernando.Cambiar la miradaLa tarea más productiva, pero a la vez más desafiante, “es quitarse el narcisismo y ponerse a pensar desde tu hijo”, advierte y agrega: “Cuando sos papá de un chico neurodivergente recibís 350 opiniones sobre tu hijo, algunas calificadas, otras circunstanciales, pero la mayoría de esas opiniones no tienen nada que ver con tu hijo”.¿Qué era entonces lo que Fernando veía que necesitaba Julia en su paso a la vida adulta? “Lo que necesita todo ser humano -responde-, que es un entorno amable donde tener una vida social plena, y la capacidad de hacer algo en la sociedad que tenga impacto en otros. Esa es la clave”.Así fue como nació Alamesa: “Empezó siendo un proyecto para un grupo chico de jóvenes y fue cobrando dimensión a media que lo íbamos inventando. Lo que estaba claro era que no iba a ser un espacio terapéutico ni educativo, sino un espacio de trabajo”.La aperturaEl restaurante abrió sus puertas en marzo de 2024 en el barrio de las Cañitas (Maure 1463) y desde entonces es un éxito: “En las reseñas de Google tenemos un score de 4.9 y en TripAdvisor un score 5″ (cifras que muy pocos restaurantes exhiben y sostienen). Son 37 los jóvenes neurodivergentes, con un promedio de edad de 30 años, que trabajan allí, lo que representa el 80% del personal.Alamesa abre de miércoles a domingo al mediodía y desde agosto sumará las noches de los jueves, viernes y sábado. “Quienes trabajan acá forman un equipo de gente que está muy orgullosa de ser parte del proyecto. donde muchas de las miserias que rodean las interacciones entre los seres humanos no se ven -sostiene Fernando-. Los pibes son muy generosos entre ellos, muy solidarios y muy compañeros, y se saben parte de una aventura inusual. Es un muy lindo ambiente para respirar”.Y aunque desde su génesis nació sin finalidad terapéutica, no hay dudas de que quienes participan de Alamesa atraviesan un proceso transformador que se traslada a sus hogares, en donde se reformulan muchas de las dinámicas que atraviesan las familias con miembros neurodivergentes. “Quienes entran a trabajar en Alamesa son jóvenes que hasta entonces no tenían ingresos, que tenían mucha dificultad para encontrar espacios de socialización y que estaban los 12 meses del año disponibles para cuando la familia decidiera tomar vacaciones, que no tenían demasiado para contar de su día a día cuando se sentaban a la mesa. De repente, pasan a ser personas con un empleo formal en relación de dependencia, con un sueldo, que se pueden ir de vacaciones solo cuando les corresponde por su trabajo, y que tienen mucho que contar en la comida familiar sobre su trabajo, sobre sus amigos y sus relaciones, que empiezan a vivir una vida más parecida a la que vivimos todos”.Como papá de una joven neurodivergente, Polack agrega: “Es mucho más fácil todo cuando los hijos están envueltos en proyectos y en una vida social, que si no tienen un propósito claro”.Otro futuro posibleFernando asegura a que a Julia, al igual que a sus compañeros de trabajo, Alamesa los cambio por completo: “Se volvieron mucho más seguros, más resolutivos, más desenvueltos y orgullosos de su trabajo”. La experiencia demuestra, además, “que muchas de la cosas que uno cree que las personas neurodivergentes no pueden hacer es porque en realidad nunca han sido expuestas a la oportunidad de hacerlas”.“Cuando uno piensa en la discapacidad, siempre piensa en la tristeza que se asocia a ella, pero la mayor parte de esa tristeza no se debe a la discapacidad sino a la soledad. La discapacidad es una avenida muy ancha que conduce a la soledad. En Alamesa la gente que participa del proyecto rompe la vinculación de la discapacidad con la soledad, porque sus vidas son mucho más ricas que la del 90% de la gente que yo conozco”, agrega Fernando, y concluye: “Este es un mensaje muy potente para cualquier familia de un joven neurodivergente, porque expresa claramente que hay un futuro posible y que es mejor que la oferta habitual, que no es la que sus hijos se merecen”.Para conocer AlamesaAl igual que el año pasado, Alamesa prepara una jornada especial para celebrar el 9 de Julio. Ese día cerrarán la calle Maure, frente al restaurante (Maure 1643. Las Cañitas), para ofrecer un almuerzo especial, en el que contarán con un destacado chef invitado: Roberto Petersen.Más info sobre Alamesa en su Instagram: @alamesaresto
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