De quién es la culpa: situaciones en las que se puede demandar al peatón en un accidente

Los peatones son los usuarios más vulnerables de la vía pública. Por esa razón, suele existir la percepción de que, cuando se produce un siniestro vial que involucra a una persona que circula a pie y a un vehículo, la responsabilidad recae automáticamente sobre quien maneja el vehículo en cuestión. Sin embargo, desde el punto de vista legal (contemplando las leyes de tránsito), esa afirmación no siempre es correcta.Los especialistas confiesan a partir de qué kilometraje no se recomienda comprarloAl igual que conductores, motociclistas y ciclistas, los peatones también tienen obligaciones y responsabilidades establecidas por las leyes de tránsito. Su comportamiento en la vía pública puede influir directamente en la ocurrencia de un siniestro y, en determinados casos, derivar en distintos grados de responsabilidad.En ese sentido, un estudio exploratorio sobre comportamiento peatonal realizado por la Ciudad de Buenos Aires hecho tiempo atrás arrojó resultados llamativos. El informe concluyó que, si bien los peatones suelen tener participación en muchos siniestros a partir de conductas de riesgo, existe una tendencia psicológica a no reconocer la propia responsabilidad y atribuir la culpa a terceros.Según el relevamiento, esta percepción está vinculada a que el peatón suele considerarse la parte más vulnerable del tránsito y, por lo tanto, entiende que la responsabilidad principal siempre corresponde al conductor del vehículo involucrado. Sin embargo, las normas de tránsito establecen derechos y obligaciones para todos los usuarios de la vía pública, independientemente del medio por el que se muevan.Según el marco legal de la Ciudad de Buenos Aires, el peatón tiene la totalidad de la culpa sólo cuando su acción es absolutamente imprevisible e inevitable para el conductor, actuando como la causa determinante del siniestro. Por ejemplo, cuando un peatón cruza por el medio de la calle de manera sorpresiva en lugar de hacerlo por la senda peatonal correspondiente. O incluso cuando un peatón cruza con el semáforo peatonal en rojo y el conductor no excedía la velocidad máxima permitida, circulaba atento a las condiciones del tránsito y mantenía la distancia de seguridad correspondiente respecto del vehículo que lo precedía.Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es la baja percepción del riesgo por parte de los ciudadanos, quienes suelen atribuir los siniestros al azar o al destino. Bajo la premisa de que “si te tiene que pasar, te va a pasar”, muchos peatones desvinculan el incidente de su propia conducta, operando un mecanismo defensivo de negación que les genera un sentimiento de inmunidad e invulnerabilidad. Esta concepción del siniestro como un hecho fortuito y poco frecuente (en comparación con otros problemas como la inseguridad delictiva) impide la formación de una verdadera conciencia vial.En definitiva, el peatón podría considerarse responsable de un siniestro vial si no respeta las normas que la ley de tránsito remarca para él. Se debe cruzar por la senda señalizada, prestar atención a la señalética y semáforos (tanto el de vehículos como el de peatones) y circular con cuidado en todo momento.
Leer nota completa en La Nación →