Las estrategias del confinamiento en la lechería arrancan en la infraestructura: “El rendimiento es muchísimo más alto por animal”, dicen en Menara Construcciones, que se especializa en esas obras
El sector lechero avanzó en la última década como nunca antes. La incorporación de tecnología en todas sus fases, la robotización, el monitoreo, el manejo de datos, la diferenciación de sistemas, la genómica en los rodeos, los cambios en la alimentación, forman parte de un panorama con el que antes ...
Es con el seguimiento de los fenómenos climáticos extremos, o en la necesidad de producir en tierras no tan aptas para las pasturas que el confinamiento se convirtió en la alternativa salvadora. Calor, lluvia, barro, son temas secundarios hoy para muchos establecimientos lecheros, que optan por encerrar vacas, o ponerlas bajo techo durante la mayor parte de las jornadas.
Los sistemas de encierre, con galpones o pistas de alimentación, necesitan de estructuras adecuadas para cada caso, permitiendo así que se sostenga el consumo de alimento y la producción de leche, donde es crucial el espacio, la movilidad, el sustrato, así como la ventilación y los márgenes de la nutrición.
Para que el confinamiento tenga una manejo integral exitoso, es la estructura el fundamento.
“En estos últimos años los productores se dieron cuenta que con el confinamiento pudieron pasar de tener un rendimiento por animal de 20 litros a casi 40 litros por día, siempre dependiendo de la manera de trabajar adentro de los galpones, pero sabiendo que el encierre es lo que a muchos les está dando una diferencia que antes no era posible”.
Así comienza explicando el fenómeno del encierre Luis Laorden, director comercial de Menara Construcciones.
“El rendimiento es muchísimo más alto por animal, por eso los tambos más grandes están todos haciendo esa inversión. Los que no están con tambos estabulados, están yendo hacia eso, los que tienen tambos tradicionales están yendo a tambos calesita o a tambos robotizados”, agrega.
La vaca del futuro: Una histórica constructora de galpones para tambos estabulados de Rafaela asegura que se disparó la demanda y se está viviendo un “boom”
Según su experiencia lo que está sucediendo es “prácticamente un cambio de perspectiva”, porque el productor pasa “de ser un tambero a ser un empresario de la leche, es otra lógica, ya no tiene puestero, tiene operarios, tiene mucha inversión en capital, más allá de todo lo que es la genética de las vacas y cómo es el cuidado animal, ya pasa a tener una inversión en capital muy fuerte, con naves importantes y mucha tecnología para producir leche”.
En un segmento que requiere grandes inversiones y resultados concretos, ofrecen soluciones adaptadas a distintas escalas, como calles de comida cubiertas, galpones con cama de compost más calle de comida, y sistemas tipo freestall, pero al mismo tiempo se adaptan a tambos tradicionales, semiautomatizados, calesitas y robóticos, asegurando precisión e integración total para escalar la producción con inteligencia.
“Hay distintos niveles de tecnificación y distintos rangos para hacer obras. Históricamente Argentina no fue un país que tuvo un buen acceso al crédito para los productores pyme, por eso antes eran pocos los que accedían a líneas especiales que otorgaban los bancos. Eran los grandes los que podían hacerlo, pero hoy en día hay créditos en dólares a tasas muy competitivas, como es el caso de los lanzamientos que hizo el Banco Nación en Expoagro y a partir de lo que estamos cotizando varias obras”.
Laorden entiende que encarar una obra civil puede demandar entre cuatro meses y un año, dependiendo del tamaño, pero con la seguridad de contar con cálculos normatizados, fabricación e instalación de estructuras metálicas certificadas bajo norma ISO 9001:2015; y un sinnúmero de ejemplos en tambos, pero también en industrias lácteas, acopios, cámaras de frío y una historia que se remonta a 60 años atrás.
“En Menara Construcciones hará unos 15 a 20 años que empezamos a incursionar en todo lo que son galpones para freestall y tambos estabulados, todo ese tipo de obras, incluso fuimos a capacitarnos a Israel, para entender la importancia y el manejo de la producción en los galpones”.
Según Laorden, “en los últimos cinco años, la velocidad con la que la demanda de galpones empezó a correr es otra, muy diferente a la que estaba antes, cuando el promedio eran tambos más tradicionales y chicos. Con el avance de la concentración, en la última década y a medida que se fue saliendo de un mercado más intervenido con precios máximos, los que resistieron fueron creciendo y haciendo inversiones en capital”.
Para los productores que están pensando en los galpones o las pistas de alimentación techadas, durante estos días en Todo Láctea 2026 muchas de las charlas se orientarán a este tipo de manejos, pero sobre todo a lo que pasa debajo de esos galpones.
Más allá de capacitarse en el manejo, en el salón Rosado y en el Stand 170, de la exposición que hasta el jueves se desarrolla en la Sociedad Rural de San Francisco, Menara Construcciones tendrá un espacio de realidad virtual para poder recorrer los galpones y conocer más detalles sobre una propuesta que apunta a “sombra estratégica y menor gasto energético animal, para obtener más litros de leche”.