En Argentina, la alfalfa es para muchos ganaderos el verdadero “caballito de batalla”: logra adaptarse a distintas condiciones, ayuda a diversificar el sistema y aporta importantes nutrientes. Esto es lo que el asesor lechero y docente universitario en Villa María, Juan Monge, difunde entre quienes buscan mejorar sus planteos productivos.
“No digo que la alfalfa es insustituible pero es un eslabón muy importante. La alfalfa te da entre 6 y 9 veces la chance de hacerla bien en un año, porque tenés entre 7 y 9 cortes. Cuando vos haces un maíz y te viene una pedrada, perdiste la cosecha del año o tenés que resetear. No es que por eso vamos a cambiar alfalfa por maíz, pero es parte de la diversificación. Es muy noble, lo que pasa es que tenemos que darle más atención”, señaló el especialista oriundo de Córdoba, en charla con Bichos de Campo.
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Para Monge, mientras que la soja y al maíz “se les pone toda la música cuando vienen”, con la alfalfa “solo se ponen 10 kilos por hectárea y que Dios la ayude”. Sin embargo, ella merece un trato igual de respetuoso, principalmente en lo que hace a la fecha de siembra y a la definición de densidades adecuadas, dado que aquello determina su calidad final.
“Es importante saber para qué la voy a usar. Si es para una vaca de alta producción no la puedo cortar al famoso 10% de floración, sino antes para no perder calidad. Para eso requiero herramientas que me indique cómo avanza en su estado fenológico. Ahí ya diste un gran salto”, indicó el asesor.
Y aunque esto puede parecer un gran esfuerzo, dado que supone trabajar entre 7 y 9 veces en el cultivo durante el año, la mayor parte se encuentra automatizado.
“Probablemente es más esfuerzo. Hay que estarle más arriba, pero es cuestión de entrenamiento, protocolo y disciplina. Acá hay muy buena genética y muy buenos suelos”, afirmó.
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-¿A dónde debería destinarse esa alfalfa? ¿A lechería, a ganadería?- le preguntamos.
-La alfalfa tiene varias cosechas. Por ahí los rindes son acotados en esos cortes pero la sumatoria sí te da mucho rinde. Es un cultivo que te puede terminar saliendo un poco más que otra reserva, por ejemplo si lo comparás con el silo de maíz, entonces eso tiene que ir al producto más rentable del negocio, o al que mayor valor agregado tiene. En ese sentido, sabemos que el litro de leche es el producto de mayor valor en la cadena ganadera. Después viene la carne como valor de producto final. Yo creo que hay que ponerlo todo ahí, pero después se puede utilizar para todas las categorías.
-¿Y más superficie de alfalfa o más profesionalización de la que ya tenemos?
-Las dos cosas. Yo creo que profesionalizarla porque aparte ahí tenemos mucho trabajo los asesores, siempre hay algo para hacer, pero hay mucho para mejorar, acompañado de la matriz metalmecánica. Cinco años atrás no veías la tecnificación que hay hoy en variantes de maquinaria para hacer rollos, rollo con cúter, cortadora, empaquetadora, picadora. Para ampliar la superficie tenemos que ver obviamente qué mercado desarrollemos para eso. Creo que lo que está haciendo el clúster de alfalfa está fantástico. Si vos podés sacar una parte para exportación aumenta la matriz de alfalfa y agranda el mercado para todos. Eso te corre el arco de la profesionalización también porque hay que ser más competitivos.
Agro & Campo
Los caminos de la alfalfa: “Este cultivo te da entre 6 y 9 veces la chance de hacerlo bien en un año”, dice el asesor Juan Monge, que recomienda “ponerle toda la música, como a la soja y al maíz”
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