S&P subió la calificación de deuda de la Argentina

S&P Global Ratings, una de las tres principales agencias calificadoras de riesgo del mundo junto con Moody’s y Fitch Ratings, elevó este miércoles la calificación soberana de la Argentina de CCC+ a B-, una decisión que analistas consideran que podría contribuir a una nueva compresión del riesgo país y ampliar el universo de inversores habilitados para comprar deuda argentina.La mejora, señalaron desde la agencia, refleja la reducción de las vulnerabilidades macroeconómicas y una mayor capacidad del Gobierno para afrontar los compromisos de deuda de los próximos años. La noticia fue inmediatamente compartida en redes sociales por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y otros funcionarios. El riesgo país cerró este miércoles en 503 puntos básicos, tras subir 13 unidades en la jornada.Con la mejora en la nota, la Argentina deja atrás una categoría asociada a un riesgo muy elevado de incumplimiento y se alinea con la decisión que Fitch Ratings había tomado en mayo, cuando también elevó la calificación del país a B-. La perspectiva en este caso también se mantuvo “estable”.Según explicó S&P, la mejora respondió a la combinación de superávits fiscales, menor inflación, una recuperación gradual de las reservas internacionales y un acceso más amplio a fuentes de financiamiento tanto privadas como multilaterales.“La austeridad fiscal, junto con otras medidas, ha mejorado el acceso del Gobierno al financiamiento voluntario en los mercados de capitales, así como a los préstamos de organismos oficiales, para afrontar las importantes necesidades de servicio de deuda comercial en moneda extranjera durante 2026 y 2027”, sostuvo la calificadora.S&P destacó que el Gobierno logró reconstruir parte de su perfil de liquidez mediante colocaciones de deuda en dólares en el mercado local, acuerdos de financiamiento con bancos internacionales y garantías otorgadas por organismos multilaterales para refinanciar vencimientos. También resaltó la acumulación de reservas por parte del Banco Central, cuyas compras durante los primeros cinco meses del año superaron los US$10.000 millones, según la estimación incluida en el informe.El cambio de calificación resulta particularmente relevante porque llega en momentos en que el Ministerio de Economía trabaja para despejar el frente financiero de cara al próximo período electoral. Entre 2026 y 2027 la Argentina enfrenta vencimientos significativos de deuda en moneda extranjera y busca ampliar gradualmente el acceso al crédito internacional.En ese sentido, S&P sostuvo que la mejora de la liquidez externa y la consolidación fiscal reducen el riesgo de que el país tenga que recurrir a una reestructuración de deuda o a operaciones que la agencia pudiera considerar un canje compulsivo. “Esperamos que una combinación de políticas fiscales, monetarias y cambiarias permita al Gobierno enfrentar estos desafíos sin caer en default ni realizar una reestructuración de deuda bajo nuestras definiciones”, señaló la calificadora.La perspectiva estable refleja la expectativa de que el Gobierno mantendrá el programa de equilibrio fiscal mientras el BCRA continúa fortaleciendo sus reservas, un escenario que permitiría sostener el crecimiento económico y la desaceleración de la inflación.No obstante, S&P advirtió que persisten vulnerabilidades importantes. Entre ellas mencionó las todavía reducidas reservas netas, la elevada inflación, la volatilidad cambiaria y la histórica debilidad institucional del país.La agencia proyectó que la economía crecerá 2,7% en 2026 y alrededor de 3% anual en los años siguientes. También estimó que la inflación promedio descenderá a 32% este año, desde 42% en 2025, para acercarse gradualmente a niveles de un dígito hacia fines de la década.El informe dedica un apartado especial al sector energético, identificado como uno de los principales factores detrás de la mejora estructural de la capacidad de pago de la Argentina. S&P estimó que el sector podría generar un superávit comercial de aproximadamente US$10.000 millones en 2026 de la mano del desarrollo de Vaca Muerta, frente a US$5900 millones registrados en 2024.“La exitosa expansión de los recursos energéticos no convencionales de la Argentina debería mejorar el crecimiento económico y la dinámica de la balanza de pagos con el tiempo”, indicó la calificadora.La mejora de la nota también podría contribuir a ampliar gradualmente la base de inversores habilitados para comprar deuda argentina. Aunque el país continúa lejos del grado de inversión —la nueva calificación se ubica seis escalones por debajo—, el ascenso desde la categoría CCC representa una señal relevante para los mercados, que venían monitoreando especialmente la capacidad del Gobierno para atravesar los fuertes vencimientos previstos para los próximos dos años.Para Ramiro Blázquez, estratega de StoneX, la decisión de S&P corrige una situación en la que la calificación argentina había quedado rezagada respecto de otros emisores con fundamentos comparables. “La mejora se produce en un contexto donde la calificación de Argentina se encontraba desalineada respecto de otros países que ya se encuentran en categoría B. El superávit primario, la desaceleración de la inflación y el bajo nivel de endeudamiento externo justifican la decisión”, señaló.Según el analista, aunque S&P reconoció que podrían existir tensiones a medida que se acerquen las elecciones de 2027, la agencia considera poco probable un escenario de default. “El principal riesgo sigue siendo político, pero el Gobierno viene trabajando para blindar la oferta de dólares durante el período electoral”, agregó.Federico Filippini, Head of Research de Adcap Grupo Financiero, sostuvo que la recalificación acerca a la Argentina a los niveles de Ecuador y podría traducirse en una reducción adicional del riesgo país. “La recalificación nos acerca al target de Ecuador, lo que implicaría una compresión potencial cercana a 100 puntos básicos del riesgo país. Además, permitiría el ingreso de nuevos fondos globales de inversión a los activos argentinos”, afirmó.En la misma línea, Alfredo Romano, presidente de Romano Group, consideró que la decisión valida el proceso de estabilización macroeconómica que atraviesa el país. “Debería seguir ayudando a comprimir el riesgo país y darnos cada vez más oportunidades para volver al crédito internacional”, sostuvo.Walter Stoeppelwerth, Chief Investment Officer de Grit Capital Group, destacó que la mejora tiene implicancias concretas sobre la demanda potencial de bonos argentinos. “Cuando dos de las tres grandes calificadoras ubican a un emisor en categoría B-, muchos fondos institucionales que no pueden comprar deuda CCC+ pasan automáticamente a tener permitido invertir. Eso puede ampliar la base de compradores entre un 10% y un 15%, especialmente entre inversores europeos”, señaló.El ejecutivo recordó que situaciones similares ocurrieron en otros mercados emergentes, como Nigeria, donde el cambio de categoría fue seguido por una rápida compresión de spreads.Entre los factores que podrían habilitar nuevas mejoras, S&P mencionó una mayor previsibilidad de las políticas económicas, un acceso más sostenido al financiamiento externo, la continuidad del ajuste fiscal y una administración exitosa del proceso de desinflación. Por el contrario, advirtió que un deterioro de la estabilidad macroeconómica, una reversión de los avances recientes en reformas o dificultades para acceder al financiamiento podrían volver a presionar la calificación soberana de la Argentina.Otra mejora crediticiaEn paralelo, la agencia Moody’s Local elevó la calificación crediticia de la Ciudad de Buenos Aires desde AA+ hasta AAA, la máxima categoría dentro de la escala nacional. La decisión alcanzó tanto a las calificaciones de emisor en moneda local y extranjera como a sus programas de financiamiento, todos con perspectiva estable.Según explicó la calificadora, la mejora respondió principalmente al fortalecimiento del perfil financiero de la Ciudad tras la colocación internacional por US$500 millones realizada en mayo, cuyos fondos serán utilizados para refinanciar vencimientos y extender los plazos de deuda. Moody’s también destacó la sólida posición de liquidez, la elevada participación de ingresos propios y la capacidad de la Ciudad para mantener resultados operativos positivos de manera sostenida.
Leer nota completa en La Nación →