Muchos objetivos, muy pocos instrumentos

En 1969 Ragnar Anton Kittel Frisch y Jan Tinbergen inauguraron el premio Nobel en economía por su labor pionera en la teoría “pura” de la política económica. En condiciones de certeza, mostraron que desde el punto de vista técnico, un ministro que se proponga lograr X número de objetivos de política económica tiene que contar con igual número de instrumentos; enfoque completado por William Cristtenden Brainard, quien mostró que, en condiciones de incertidumbre –es decir, siempre–, el número de instrumentos debe ser por lo menos igual al de los objetivos. Todo esto es relevante a propósito de la propuesta de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Al respecto, conversé con el escocés George Christopher Archibald (1926 - 1996), quien estudió en la universidad de Cambridge y enseñó en la Escuela de Economía de Londres, y en las universidades de Essex y British Columbia. Según Richard George Lipsey, es reverenciado por una enorme cantidad de alumnos, quienes de lejos lo consideran el más lúcido, inspirador y amable de los profesores que tuvieron en toda su carrera. Agrega que cuando falleció su padre, el Barón Archibald de Woodside (Glasgow), renunció al título nobiliario, dejando de ser el Honorable Christopher A., para convertirse en simplemente Chris A.– En 1958, con Lipsey, usted publicó una crítica a Oskar Lange y Don Patinkin, sobre la dicotomía del enfoque clásico, referida a los sectores real y monetario de una economía.– En el siglo XVIII existía el dinero, pero el análisis económico clásico se refiere a una economía real en el sentido de que la moneda era considerada un “velo” que había que correr, para entender la realidad. En su versión más simple, la teoría cuantitativa del dinero planteaba la equiproporcionalidad entre los cambios en la oferta monetaria y el nivel de los precios, sin afectar el funcionamiento de la economía real. Lange y Patinkin incorporaron al análisis el efecto de saldos reales.– ¿Qué es eso?– Imaginemos un país donde la única forma de dinero son los billetes. Un día el presidente del Banco Central les propone a los habitantes que le agreguen un cero a la derecha de la denominación de cada billete. Esto multiplicaría por 10 la cantidad de dinero en manos de la gente. ¿Qué harían? Gastar, porque tendrían mucho dinero y pocos bienes. Pero si la economía está en pleno empleo, el restablecimiento del equilibrio entre dinero y bienes se lograría cuando la gente, pujando por conseguir más bienes, aumentara los precios por 10. Pues bien, el punto que hicimos con Lipsey es que el efecto de saldos reales explica la dinámica del ajuste monetario, pero no el efecto final.– ¿Para qué sirve analizar la teoría “pura” de la política económica?– Para verificar que es técnicamente correcta. Tanto Frisch como Tinbergen sabían que, en la práctica, los resultados de las políticas públicas también dependen del poder político y la credibilidad, pero enfatizaron el importante hecho de que ninguna dosis de poder político puede neutralizar los efectos de una política económica defectuosa desde el punto de vista técnico.– En términos prácticos, ¿qué dice el teorema Frisch-Tinbergen?– Que si el ministro de economía de un país pretende lograr tres objetivos de política económica, mejor que cuente con tres instrumentos; y si sólo cuenta con dos instrumentos, mejor que se contente con lograr dos objetivos. Insisto: en la práctica necesita más instrumentos que objetivos. Yo no conozco a algún ministro de economía que haya declarado que “instrumentos me sobran”.– Esto recuerda el antológico caso del ministro Pedro José Bonanni.– Quien se desempeñó en circunstancias dramáticas, porque a partir del 22 de julio de 1975 sucedió en el cargo a Celestino Rodrigo. En un discurso televisivo, luego de enunciar 11 (sí, leyó, bien, 11) objetivos de política económica, afirmó que no contaba con ningún instrumento, por lo cual convocaba a quienes lo estaban escuchando a que formularan propuestas. Duró en el cargo 21 días, siendo sucedido por Antonio Francisco Cafiero, mucho más racional, pero que actuó en condiciones de extrema fragilidad política.– En la Argentina 2026 existe un proyecto de ley para que el BCRA deje de tener cinco objetivos de política económica y se concentre en sólo uno, el mantenimiento del nivel general de los precios.– Excelente idea. 12.819.532.788.614.400.000% fue la cifra que lanzó el presidente Milei cuando explicó el proyecto de ley bajo análisis. Corresponde a la tasa de inflación a partir de 1935, cuando se creó el BCRA, precisamente para que se ocupara de la estabilidad de los precios. “Algo” no anduvo, y a pesar del manifiesto fracaso en el objetivo fundamental de cualquier banco central, a partir de 1946 sucesivas reformas de la Carta Orgánica de la institución le agregaron más objetivos.– La idea del proyecto de ley parece ser “hacé bien lo que tenés que hacer, y después hablamos”.– Esto, que parece una obviedad, es muy importante. Fíjese lo que está ocurriendo en Estados Unidos.– ¿Qué está pasando?– El Sistema de la Reserva Federal (FED) tiene que ocuparse de dos objetivos: mantener constante el nivel general de los precios y maximizar el nivel de empleo de la mano de obra. Y tiene un solo instrumento, la tasa de interés que maneja. Es como si tuviera que matar dos pájaros, pero tiene una sola bala en la carabina. – ¿Cuál es el problema?– Que si los dos pájaros están alineados, con una sola bala los puede matar. Pero si no lo están… En el caso del FED, si la economía estuviera en recesión y deflación, la propuesta sería reducir la tasa de interés; y si estuviera en recuperación e inflación, la propuesta sería la contraria. Pero, ¿qué haría si la actividad económica no repunta, pero la tasa de inflación aumentó por el conflicto de Medio Oriente? En la última reunión del directorio del FED, con votación dividida, decidieron ¡no hacer nada!– En el plano instrumental, ¿cómo dispone el proyecto de ley evitar la inflación futura?– Prohibiéndole al Banco Central prestarle al Tesoro, para que éste no monetice el desequilibrio fiscal. Pero, en la historia argentina, para que esto sea creíble, hay que prohibirle al Tesoro que le pida prestado al Banco Central, lo cual implica equilibrio fiscal, cosa que con el actual gobierno está ocurriendo, de manera que la idea del proyecto de ley es complicarle a vida a un próximo gobierno, por si quiere “volver a las andadas”. En el plano instrumental el Poder Ejecutivo Nacional también envió al Congreso Nacional iniciativas para modificar el mercado de capitales, el costo que tendrá para los funcionarios aprobar disposiciones que pongan en peligro del equilibrio fiscal y el mercado de seguros.– Don George, muchas gracias.

Fuente: La Nación