Yarden Bibas: “El cautiverio no fue lo más terrible, el infierno es vivir ahora sin ellos”

TEL AVIV.- Hace casi mil días Yarden Bibas vio por última vez a su esposa y sus dos hijos pequeños, y tras 484 días de secuestro en manos de los terroristas de Hamas en la Franja de Gaza, quedó en libertad hace un año y tres meses. Hasta ahora no había vuelto a hablar desde que en febrero del año pasado despidió en un funeral masivo los restos de su familia. En una entrevista que brindó esta semana a Canal 13 de Israel aseguró: “lo más terrible no fue ese cautiverio, el infierno es vivir ahora sin ellos”."Hoy vivo un infierno"Su esposa, la argentina-israelí Shiri Bibas, maestra jardinera, tenía 32 años, su hijo Ariel, cuatro, y Kfir, apenas ocho meses cuando fueron secuestrados por terroristas liderados por Hamas en su casa del kibutz Nir Oz, al sur de Israel, el 7 de octubre de 2023. Aquella mañana trágica Yarden se entregó a los terroristas con la idea de que así evitaría que se llevaran al resto de su familia. En la entrevista de 30 minutos concedida al Canal 13 recordó cómo fue aquella despedida del 7 de octubre, la última vez que vio con vida a su esposa e hijos. Años antes, le había prometido a Shiri que jamás se iría de su casa enojado y sin darle un beso. Por eso, en medio del horror de aquella mañana y mientras se entregaba mansamente a esos hombres armados, Yarden hizo lo inimaginable y pidió al terrorista: “Espere. Necesito darles un beso a mi esposa y mis hijos”. Y en un momento surrealista, brindó lo que fue su impensado beso de despedida final.En los 16 meses de cautiverio estuvo siempre separado de su familia. Y, aunque a dos meses del secuestro los terroristas le dijeron que su esposa y sus hijos habían muerto, e incluso le hicieron filmar un video en el que acusó al premier israelí Benjamin Netanyahu por esas muertes, Yarden siempre guardó la esperanza de que estuvieran vivos.“Primero pensé que los terroristas mentían cuando me dijeron que ya habían fallecido, pero en las últimas semanas del secuestro sospeché que podía ser verdad. Incluso comencé a aprender su idioma para entender cuándo mentían y cuándo no. Pero la mayor parte del tiempo sentí que mentían, y que mi familia estaba viva. Eso fue lo que me mantuvo en pie”, dijo.Yarden fue liberado finalmente el 1° de febrero del año pasado, durante una tregua entre Israel y Hamas, en un canje de rehenes israelíes por prisioneros palestinos. Solo veinte días más tarde pudo confirmar el fallecimiento de su familia cuando los terroristas devolvieron los restos de Shiri, Ariel y Kfir.Junto a Shiri y sus hijos tenían planeado mudarse del sureño kibutz Nir Oz, cerca de la Franja de Gaza, a un lugar más tranquilo y verde en el norte del país, en las Alturas del Golán, donde vive su hermana Ofri con su esposo e hijos. Tras su liberación, luego de varios meses de internación y tratamiento en el Hospital Sheba, de Ramat Gan, Yarden se mudó entonces finalmente al Golán, y su casa de Nir Oz quedó así abandonada tal como la dejaron el día del ataque.“Es muy duro ver la habitación de mi hijo Ariel, de 4 años, llena de agujeros de balazos en las paredes, y recordar la última vez que lo vi”.Yarden confesó que una de las preguntas sencillas, pero que más lo incomoda, y que le es difícil de responder es cuando la gente le pregunta: “¿Cómo estás?“.“Esa pregunta me obliga a mentir o a poner una sonrisa forzada. O sea, mentirle al que me pregunta o mentirme a mi mismo. Por eso me acostumbré a responder: ‘Como siempre’”. Cuando la entrevistadora del Canal 13 lo invitó entonces a que expresara con sinceridad cómo se sentía, su respuesta fue tajante: “Para la mierda. Para la mierda. Estoy cansado, muy cansado. Todo el tiempo hay una guerra interna en mi cabeza”."Lo que más me molesta es que me pregunten cómo me siento"Yarden también describió el impacto que le causó la foto de Shiri aterrada con sus hijos en brazos mientras era secuestrada por Hamas. Las imágenes se hicieron virales por todo el mundo poco después del 7 de octubre, pero él no las vio hasta después de su liberación.“Cuando vi esta foto por primera vez, se me rompió el corazón. Esta no es la Shiri a la que juré hacer sonreír por el resto de mi vida. Nadie debería ver así al amor de su vida”, dijo.En la entrevista recordó la letra de una canción referida al paso del tiempo, que en su caso es el que pone cada vez más distancia de los momentos felices vividos como familia. La letra del cantante estadounidense Zakk Wylde dice: “Señor, yo solo estoy matando el tiempo, pero el tiempo me está matando a mi”. “Cada minuto que se suma a la ausencia de ellos, algo más muere en mi”, reflexionó Yarden."Hoy siento que mato el tiempo, y que el tiempo me está matando"Finalmente, compartió un hábito que adquirió para encontrar un poco de consuelo: “Todas las noches busco tres estrellas en el cielo y les digo que las amo. Sé que no me pertenecen, pero para mí, estas son mis estrellas. Tres estrellas, una al lado de la otra. Cuando me siento perdido todo el día, si por un momento al anochecer sé lo que busco, me da un instante de calma. Un segundo en el que siento que ellos están aquí”.Agencias AFP y AP
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