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La nueva dinámica para los periodistas acreditados en la Casa Rosada: una semana con más restricciones y controles
Tras la reapertura de la sala, los cronistas que cubren la actividad oficial lidian con nuevas disposiciones que limitan su circulación en la sede gubernamental
Después que bloqueara durante once días el ingreso de los periodistas acreditados a la Casa Rosada, con el argumento de que debía el Gobierno reabrió la última semana la reapertura de la sala de prensa. De todos modos, el Poder Ejecutivo estableció más controles a los cronistas para tomar imágenes y circular en el interior de la sede gubernamental. El presidente Javier Milei había dispuesto el cierre de la sala con el argumento de que debía investigar un presunto espionaje.Desde el lunes último, los periodistas que concurren a diario a la Casa Rosada para cubrir la actividad oficial en los ingresos al lugar lidian con una nueva dinámica. Hay más controles de seguridad en los ingresos y se establecieron una serie de disposiciones que restringen fuertemente la posibilidad de circulación. La sala de prensa estuvo cerrada entre el 23 de abril y el 3 de mayo, algo inédito en democracia. En ese lapso de tiempo, las autoridades colocaron cámaras en distintos pasillos y modificaron el lugar de ingreso para la prensa.El Gobierno argumenta que las nuevas restricciones “están justificados” tras la denuncia penal contra dos periodistas de TN por presunto espionaje, luego de conocerse en ese medio filmaciones con anteojos inteligentes de los pasillos de la Casa Rosada. Es este último punto en el que se apoyan, sobre todo, en el seno del Gobierno y en Casa Militar, el órgano mixto encargado de la custodia de la Casa Rosada y la residencia oficial de Olivos que denunció a los periodistas, para limitar la movilidad de los cronistas acreditados.“Se cruzó un límite”, repiten en el Ejecutivo. De hecho, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sostuvo que hubo una “revisión de protocolos de seguridad” necesarios después de la difusión de “grabaciones clandestinas”.El Gobierno dispuso el cierre de la sala de prensa y las nuevas restricciones en medio de una fuerte escalada de agresiones verbales de Milei a los periodistas. En la cuenta de la red social X del Presidente, abundan mensajes contra los periodistas, a quienes Milei tilda de “ensobrados”, “basuras inmundas” y “malparidos”. El hostigamiento a la prensa también se profundiza en momentos en que el Ejecutivo atraviesa una crisis por el caso Manuel Adorni, quien fue ratificado en el cargo por Milei pese a que avanza la causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Casa Militar, órgano mixto de civiles y militares, depende de la Secretaría General de Presidencia, a cargo de Karina Milei. Pero el responsable del área es el general de brigada Sebastián Ibáñez. Fue el encargado de denunciar en los Tribunales a los periodistas de TN, Luciana Geuna e Ignacio Salerno. Arguyó que el informe del programa “¿Y mañana qué?” había expuesto “protocolos o rutinas del edificio que no están destinados al público en general”.Desde que la Secretaría de Medios reabrió la sala de prensa, existen más controles y restricciones para los periodistas. Por caso, se decidió que los cronistas ingresen por una puerta diferente a la que utilizan las personas que trabajan en el palacio presidencial. Además, las nuevas disposiciones y protocolos limitan la circulación de los periodistas en el interior de la Casa Rosada. Solo puedan acceder a la sala, ubicada en el primer piso. Está prohibido que, en ese trayecto, pasen o accedan a áreas claves en el funcionamiento de la sede gubernamental, como el Patio de las Palmeras, en el que confluyen los ingresos a la Jefatura de Gabinete, al Ministerio del Interior y a la Secretaría de Legal y Técnica. Desde el Patio de las Palmeras se tiene una vista estratégica del Salón de los Bustos, por donde ingresan al Palacio desde Milei y los ministros hasta dirigentes, empresarios o integrantes de delegaciones extranjeras.Con los nuevos controles, el radio en el que los periodistas pueden estar se limita a la sala de prensa, el pasillo que conduce hacia el baño, un balcón interno y una pequeña oficina en el que hay una máquina de café. Por lo tanto, es muy difícil para los cronistas ver o conversar con funcionarios, u observar el normal movimiento de la Casa. Tampoco se puede merodear el Salón Martín Fierro, en el que tiene sus oficinas el asesor presidencial, Santiago Caputo. Por ese lugar pasan desde dirigentes del oficialismo hasta referentes de la política nacional e internacional. Además, las puertas que daban al balcón que en el primer piso permite mirar al Patio de las Palmeras fueron cerradas. Y la única ventana que dejaba ver lo que sucedía abajo fue tapada. Para evitar cualquier movimiento por fuera de esas áreas hay efectivos de Casa Militar que monitorean los movimientos de los periodistas acreditados para que no salgan del área delimitada en el nuevo protocolo de seguridad. “Es un tema de seguridad nacional, está en juego la seguridad del Presidente”, argumentan fuentes oficiales. El único nexo del Gobierno con la Sala desde el comienzo del conflicto fue con el Secretario de Comunicación y Prensa, Javier Lanari. Desde un primer momento, Lanari se comprometió a trabajar para lograr la reapertura de sala.Ahora, desde el Ejecutivo aspiran a mantener la nueva dinámica, con mayores controles y restricciones para los periodistas.