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Femicidio de Agostina. A una semana del hallazgo de los restos, hay dudas sobre el móvil del crimen y buscan cómplices de Barrelier
Los dos detenidos integraban un círculo cercano de amistades de la madre de la víctima y pocas horas antes del asesinato la menor había asistido a un cumpleaños con el ahora acusado del homicidio y con el imputado por encubrimiento
CÓRDOBA.- El lunes Agostina Vega hubiese cumplido 15 años. Fue asesinada y presuntamente abusada dos semanas antes de tener la “fiestita” que su familia le estaba organizando. Fue víctima no solo de Claudio Barrelier, el detenido acusado de femicidio, sino de un submundo donde conviven el uso de las mujeres, el “chapeo” con la llegada al poder, los barrabravas del fútbol y las drogas. En el caso hay todavía más dudas que certezas y la mayor es el por qué del femicidio. Aunque se presume que podría tratarse de un “ajuste de cuentas”, no hay detalles. También hay indicios de que Agostina no sería la única víctima de Barrelier. ¿Con qué argumentos persuadió Barrelier a Agostina a cruzar la ciudad un sábado a la noche sola? ¿Fue un asesinato solo con móvil sexual? ¿A qué se dedicaba el principal acusado más allá de ser becario de la Municipalidad de Córdoba, donde ingresó recomendado por un concejal oficialista que renunció en medio del escándalo? ¿Con quiénes tenía contacto? ¿La mató y la descuartizó solo? ¿Lo hizo para otros? A medida que se tira de la punta del ovillo empiezan a aparecer cosas, pero todavía queda mucho por revelarse.Expertos en criminalística contactados por LA NACION admiten que la pérdida de sangre cuando el cuerpo fue diseccionado tuvo que ser muy significativa como para que nadie en la casa viera “ni un rastro”. ¿Barrelier solo pudo limpiar al detalle todo? Parece muy complejo. Ante la hipótesis de que podría haber estado drogado, apuntan que concretó una acción previa coherente para hacer que Agostina llegara a la casa y, después, realizó actos ordenados para limpiar, buscar auto, llevar el cuerpo y enterrarlo. El argumento de que se trató de un crimen impulsado por el consumo de sustancias psicoactivas parece, entonces, quedar de lado.También surgieron nombres de bares nocturnos con los que algunos de los protagonistas de la investigación tendrían vínculos, aunque desde esas empresas insisten en marcar distancia con cualquier aspecto de la pesquisa. Los abogados de los querellantes, Fernanda Alaniz, en representación del padre de Agostina, y Carlos Nayi, letrado de los abuelos maternos, enfatizan en la defensa del accionar del fiscal Raúl Garzón y de la policía más allá de que en la marcha de Ni Una Menos del miércoles se reclamara su renuncia. Sin embargo, hay puntos claves para tomar en cuenta y uno de ellos tiene que ver con el hecho de que Barrelier hubiese sido mencionado o no en la primera denuncia de la madre por la desaparición de Agostina, efectuada a las 8.42 del domingo 24, más allá de que lo señalara como un “facilitador” para que la adolescente se encontrara con otra persona. Si el apellido se hubiera puesto en el software de la Justicia de Córdoba hubiese aparecido ante la vista de los investigadores que ese hombre tenía una causa abierta por privación ilegítima de la libertad de una joven de 20 años. Con ese antecedente se lo debería haber buscado de inmediato. En cambio, Barrelier dispuso de todo el domingo, lunes y martes para moverse sin problemas en su casa del barrio Cofico, señalada ahora como la escena primaria del crimen. Es más, entre que se lo detuvo el pasado miércoles y se allanó la vivienda un día después, nadie preservó la escena del crimen.Salida en grupoPara la adolescente ese sábado 23 había empezado con lo que era parte de su rutina. Ir a ver jugar al fútbol, acmpañada por su madre Melisa Heredia y su hermano de siete años. Ahí se encontraron con Barrelier y Osvaldo Fassetta, detenido en los últimos días y acusado de encubrimiento agravado. Más tarde se fueron a un cumpleaños, siempre todos juntos. Barrelier había sido novio de Heredia, según ella misma relató, y mantuvieron luego una relación de amistad. Los contactos eran frecuentes, se veían en el fútbol, en el barrio y se seguían en las redes sociales. Todo el grupo compartía el fanatismo por Instituto.Esa tarde, según Fassetta, Agostina le dijo a Barrelier que le diera su número de teléfono, que “no se olvidara” de pasárselo. Por su lado, Heredia indicó que su hija le había pedido ese contacto. Pasadas las 19, el grupo se separó.Heredia y sus hijos se fueron a la casa de barrio Ampliación América. Barrelier acompañó a Fassetta al kiosco donde trabajaba y deslizó que después iría a ver a una amiga. Cerca de las 22.30 Agostina salió de su hogar y dijo que pasaría por el cercano negocio de su abuelo para buscar empanadas. No regresó más. Cruzó a una remisería, donde cinco vehículos esperaban por pasajeros. Subió a uno. A partir de ahí la reconstrucción del camino fue realizada por los investigadores a partir del testimonio de Ariel, el remisero al que le pidió que la llevara a la esquina de Fragueiro y Juan del Campillo, en barrio Cofico. Durante los pocos más de cinco kilómetros del viaje Agostina se mostró “alegre”, le contó al chofer que iba a encontrarse “con el novio” de su mamá” porque querían hacerle “una sorpresa”. A Ariel le llamó la atención que hablara constantemente y no usara el celular. “Todos los chicos van mirando el teléfono, pero ella iba conversando conmigo”, relató. Cuando llegó a destino, un hombre con capucha se acercó y pagó el viaje. “Ella se bajó y se fue tranquila, caminando con él”, describió. Con Agostina desaparecida, una amiga contó que le había mandado un mensaje diciendo que tenía que “escaparse” para hacerle un regalo a su mamá. En su estado de WhatsApp, por un rato, figuró la frase “alto escape”. La madre de Agostina le mandó un mensaje a Barrelier a la 1 del domingo 24 preguntándole qué le había pedido su hija. “Si la podía llevar a un amigo. Y le dije que no tengo movilidad”, le respondió antes de agregar que no sabía quién era la persona con la que la chica quería encontrarse. Horas después Heredia insistió con otros mensajes frente a la desesperación que crecía por la ausencia de su hija. Barrelier reconoció entonces que había visto a Agostina y que la acompañó dos cuadras hasta que la adolescente subió a un “auto rojo”.Según la data de la muerte que dio el fiscal Garzón, a esa hora Agostina ya había sido asesinada en la casa de Barrelier, en Del Campillo 878. Las mentiras se sucedieron y fueron sumándose personajes. En la madrugada del miércoles 27 Barrelier fue detenido. Hasta ese momento los investigadores presumían que la adolescente estaba viva. Según afirmó la abogada del padre de Agostina, las pruebas de luminol de ese miércoles en la casa de Cofico, permitieron suponer que la chica había sido asesinada. La reconstrucción de los movimientos de Barrelier lo mostraron saliendo de esa vivienda el lunes 25 a media mañana en un Ford Ka negro con unas bolsas negras y un tacho de pintura de 20 litros. Las imágenes de los domos policiales captaron el auto ingresando al descampado de Ampliación Ferreyra cerca de las 11.45 y retirándose media hora después. Por la tarde, se reunió con Gabriel Vega, el padre de la víctima en la puerta de la casa de Soledad Andreani, la dueña del vehículo, y reiteró la historia de que Agostina se había ido con un amigo.Esa mentira se cayó cuando aparecieron las imágenes de la cámara de una inmobiliaria que lo muestra a Barrelier entrando en su casa con Agostina. Además de su mujer y su hija de 11 años, allí vivía otra pareja en el primer piso y Fassetta, en una pieza al fondo. Con Barrelier detenido, la madre de Agostina le habló varias veces de manera directa a través de los medios: “Claudio, por favor, tené piedad con mi hija. Nosotras no te hicimos nada, Claudio. A quien la tenga, a quien se la diste, no sé. Claudio, decime que me la devuelvan, que no me le hagan daño, Claudio, cuidámela”. La Justicia espera que la madre de Agostina esté mejor de salud, fue internada por descompensarse antes de conocer la muerte de su hija, para que vuelva a declarar.Ese lunes y martes el teléfono móvil de Agostina tenía actividad intermitente, lo que hace pensar que otros estaban ayudando a Barrelier a desorientar a la familia y a los investigadores con pistas falsas. Gabriel Vega, el padre de Agostina está convencido de que Barrelier “no actuó solo”. Y planteó: “No voy a descansar. Tienen que estar todos presos”. Para la fiscalía, uno sería Fassetta. ¿Es el único? Querellantes, con fuertes diferencias entre las familias materna y paterna de Agostina, y la investigación, reforzada ahora con dos fiscales especializados en violencia de género, analizan pruebas e indicios para despejar esa duda.