“Hace 14 años que estoy trabajando en el rubro. Afortunadamente, desde chico lo acompañé a mi padre en los viñedos y las vendimias. Pertenezco a una familia de bodegueros. Y bueno, mi viejo es un conocido enólogo de la zona y por ende yo también tengo el bichito de la enología y de la vitivinicultura prendidos en el ADN”. Así se presenta Ignacio “Nacho” Figueroa. Su padre el “Chavo” Figueroa es un legendario enólogo de Cafayate, y él parece decidido también a llegar lejos. De hecho, nos recibió como responsable de un enorme proyecto que define el perfil de la nueva vitivinicultura salteña.
Una hormiga enorme de metal decora el escenario donde se realiza la entrevista con Ignacio, los hermosos Valles Calchaquíes, pocos kilómetros al norte de Cafayate, cerca de Animaná. La estatua del insecto de metal es ciertamente una curiosidad, pero tiene una explicación, al igual que el enorme viñedo de 80 hectáreas que se implantaron con vides sobre tierras vírgenes, en medio del valle. Ambas cosas son casi un capricho de Pablo Lucci, el innovador empresario y agrónomo tucumano que falleció en agosto de 2025 y que era dueño de grandes empresas citrícolas y agropecuarias en su provincia. Como proyecto personal, junto a su esposa Olga, Pablo había decidido meterse en el negocio del vino, y así nació Rías de Cafayate, que hace dos años sacó además su primer vino propio.
Luego llegó la hormiga, para decorar el lugar.
El tamaño del viñedo también es inusual para la región NOA, donde la vitivinicultura es una actividad tradicional que, en general, ocupa pequeñas extensiones. Pero sucede, según nos explica el agrónomo responsable del proyecto, estas 80 hectáreas fueron implantadas con uvas “de alta gama” para proveedor de esa materia prima tan cotizada a otras grandes bodegas del país.
“Básicamente la unidad productiva está pensada para producir uva en cantidad y calidad. Ambas cosas. El 98% de la finca es Malbec y solo tenemos un 2% de torrontés. Este año incursionamos con el injerto tannat, cabernet sauvignon y cabernet franc, pero en unas parcelitas muy pequeñas como para tener otras variedades para los vinos propios”, explicó Figueroa. Porque, era obvio, los Lucci decidieron separar una parte de la producción para hacer sus propios vinos.
Mirá la entrevista:
No fue sencillo llevar adelante este proyecto vitivinícola diferente en Cafayate y Nacho lo destaca ya que estamos parados sobre un médano: “Estamos situados en la parte más distal del de uno de los conos aluvionales del río Yacochuya, donde encontramos más que nada material fino, sobre todo arena, algo de limo y muy poca arcilla. Materia orgánica, prácticamente nada. Además tenemos erosión del viento. Entonces, tenemos que incursionar en una viticultura diferencial”.
En resumen, era un desafío agronómico interesante plantar estas vides, porque las condiciones variaban por completo respecto de los viñedos más tradicionales de Cafayate. Todo cambia mucho no solo el manejo del agua, de la fertilización, sino también la utilización de pasturas y especies nativas para fijar el suelo. Esas pasturas están sembradas entre las líneas de vides, justamente para evitar que los suelos se vuelen.
Pero además, por estar sobre un suelo extremadamente permeable, hubo que poner mucha cabeza en el diseño del riego, para no perder ni una gota del agua bombeada desde dos grandes pozos. “”Con el uso de sondas de humedad y con el uso de tecnología, podemos lograr eficientizar los riegos y no regar de más. En este tipo de suelos si regás de más no impactás en la planta”, indicó Figueroa. Por las mangueras de riego además se aplica las dosis de fertilización más adecuada,.
“Es un programa diferente, completamente distinto a lo que sería un programa de un viñedo situado más cerca de la montaña, con roca y otro tipo de suelo. Acá la arena es una arena gruesa, entonces sumamente permeable. Por lo cual hay que ser muy precisos”, relató el especialista. Bromeamos con que el planteo se parece mucho a una hidroponia, donde el suelo solo hace de soporte a los cultivos, pero el agua y los nutrientes deben ser incorporados.
Pero estas son 80 hectáreas, nada menos. Por es es imprescindible para Nacho y sus colaboradores contra con sensores instalados por toda la finca, y recurrir a todos los datos que pueda aportarle la agricultura de precisión. “Utilizamos mucho imágenes satelitales para poder determinar sectores de distinto vigor dentro de un mismo lote del viñedo. Llevamos distintos indicadores de poda. Digamos que uno va siguiendo a lo largo de la campaña para poder determinar si la planta está reaccionando bien”
“La idea de de la familia Lucci era producir uva de alta calidad, de alta gama y usando toda la tecnología que tengamos nosotros disponible en Argentina. Por ejemplo, hicimos pruebas este año con pulverizaciones de preventivos con drones. Y bueno, la idea es seguir incursionando en la tecnología”, resalta Ignacio, visiblemente contento por poder participar de esta oportunidad profesional..
Que tiene otros componentes: la finca Rías de Cafayate está intentando además obtener una serie de certificaciones de sustentabilidad. El primer protocolo para hacerlo es uno surgido de la entidad Bodegas de Argentina, que es bastante abarcativo pues no mide solo el uso eficiente de los recursos, sino también el cuidado del medio ambiente y también el cuidado del negocio. Es decir, sustentabilidad en sus tres flancos: ambiental, social y económica.
-Me imagino que para las bodegas que compran la uva de esta finca cotiza bastante tener esa certificación.
–Cotiza tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Hoy en día son cada vez mayores los países que exigen que las uvas tengan alguna certificación, y la de sustentabilidad es una de las más importantes.
-¿Y eso los obliga además a revisar los manejos, por ejemplo reduciendo el uso de agroquímicos?
-Tal cual teníamos el chip del viñedo perfecto, inmaculado, sin ninguna maleza, todo perfecto, de película. La idea ahora es cambiar un poco eso, ya que eso te lleva a la utilización de muchas pasadas de herbicida, muchas pasadas de agroquímicos en general. Vamos hacia un cultivo más natural, con pasturas. Convivir con las malezas. A eso es un poco a lo que estamos aspirando la mayoría de las bodegas acá en el Valle Calchaquí. Es un cambio de paradigma, así como también hubo un cambio en la graduación alcohólica de los vinos del valle.
En otro tramo de la visita a Rías de Cafayate, nos detenemos con Ignacio a hablar sobre la dificultad que implica para este tipo de emprendimientos no tener un mercado seguro y estable, que reditúe con precios justos todo este esfuerzo y la inversión realizada. Este es el marco actual, ya que los precios de la uva están muy deprimidos y son los mismos que en las vendimias de 2024 y 2025, mientras en medio han subido todos los costos.
Mirá este segundo tramo de la entrevista:
Surge, entonces, un honesto agradecimiento de Ignacio Figueroa a sus mecenas en esta aventura productiva. “Desafortunadamente Pablo falleció, pero. Pero el ímpetu de él sigue acá. Presente. Era un ingeniero muy de tecnología y conocimiento. En ese sentido no había ningún ningún problema con aplicar nuevas tecnologías. Él siempre trataba de estar a la vanguardia y yo creo que esta es una de las fincas que más tecnología aplica en sus viñedos”, agradece.
-¿Y Pablo Luchi será también el responsable de esta hormiga que nadie puede explicar bien qué sentido tiene aquí?- queremos curosiar.
-Sí. Él decidió que aquí hubiera una hormiga mirando todo el panorama. Quizás, en una de esas, es un monumento a nuestro principal enemigo, nuestra principal plaga en el valle que es la hormiga. Así que quizás rindiéndole un homenaje a la hormiga nos ataquen menos. La hormiga es nuestro gran adversario y el más temido. Pero bueno, con el cual también convivimos y lo sabemos manejar. Acá en el Valle es una plaga importante.
Agro & Campo
Bodegas de Salta: Heredero de uno de los grandes enólogos de la provincia, Nacho Figueroa maneja un viñedo de vanguardia diseñado por la familia Lucci cerca de Cafayate
“Hace 14 años que estoy trabajando en el rubro. Afortunadamente, desde chico lo acompañé a mi padre en los viñedos y las vendimias. Pertenezco a una familia de bodegueros. Y bueno, mi viejo es un conocido enólogo de la zona y por ende yo también tengo el bichito de la enología y de la vitivinicultur...