La cosecha olivícola en Mendoza avanza con un escenario heterogéneo: mientras algunos productores destacan buenos niveles de calidad y rindes aceptables, otros advierten sobre una caída sostenida de la superficie cultivada y una producción menor en ciertas zonas afectadas por lluvias, granizo y problemas estructurales del sector.
Lejos de los tiempos donde la olivicultura mendocina marcaba el pulso en el país, la pérdida de la hectáreas de olivares frente a la presión inmobiliaria y el fomento de la actividad en otras provincias del país ha obligado a quienes resisten en la actividad a apostar por la calidad premium, sobre todo para la elaboración de aceite de oliva virgen extra (AOVE), con foco en la diferenciación y el valor agregado.
“Todos los días se cortan olivos”, graficó un empresario consultado sobre Infocampo al respecto.
LA OLIVICULTURA, CON UNA COSECHA “NORMAL”
Gabriel Guardia, referente de la olivicultura mendocina y propietario de Corazón de Lunlunta, aseguró que “está siendo un año de bastante aceituna”, aunque aclaró que los rendimientos dependen fuertemente de la zona y del impacto climático.
“Donde ha llovido más, los rendimientos son más bajos y donde hemos tenido menos agua están más altos”, explicó.
Según detalló, las zonas más afectadas por los últimos aluviones y tormentas muestran “aceites más suaves, con menos características organolépticas y menos rendimiento”.
En contrapartida, destacó el desempeño de Maipú: “Me está dando muy buenos rendimientos la aceituna de Maipú. El del Este está más golpeado por la humedad y el granizo”.
San Juan, de festejo: la olivicultura celebra su día con la alegría de una molienda récord
Desde Zuelo, Miguel Zuccardi también describió un panorama moderado para la provincia. “Para Mendoza, en general, es una cosecha más baja, sobre todo en las aceitunas arauco para conserva, porque el año pasado fue muy bueno en esa variedad”, indicó.
En el caso de sus olivares, señaló que la producción viene “media”, aunque con buenos indicadores de calidad. “Empezamos la cosecha el 6 de abril esperando que bajaran un poco las temperaturas, siempre con el objetivo de preservar la alta calidad”, afirmó el productor.
Mario Bustos Carra, gerente general de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), coincidió en que la temporada se mantiene en niveles similares al año anterior, aunque condicionada por la pérdida de superficie cultivada.
“La cosecha ha sido normal, similar a la del año anterior, siempre considerando que se ha perdido mucha superficie cultivada. Entonces, en relación con lo que era Mendoza varios años atrás, claramente ha bajado”, sostuvo.
LA OLIVICULTURA, CON UN EJE ESTRATÉGICO
En este contexto, más allá de los volúmenes, los tres referentes coincidieron en destacar el buen nivel sanitario y de calidad de la aceituna mendocina esta temporada. “Sigue habiendo muy buena calidad, sobre todo en lo que se destina a aceite de oliva”, afirmó Bustos Carra, quien señaló que las granizadas afectaron solo de manera puntual a algunas zonas productivas.
En la misma línea, Zuccardi resaltó las ventajas climáticas de Mendoza para la actividad. “Si hay algo bueno que tienen nuestros climas es que no tenemos grandes problemas de alta humedad. Al ser un clima seco, es difícil tener años realmente malos, como sí ocurre en otras zonas muy lluviosas”, explicó.
Guardia, por su parte, profundizó en la estrategia de diferenciación que impulsa desde hace años basada en aceites de oliva de alta concentración de polifenoles, especialmente elaborados a partir de arauco.
“El arauco es de donde nosotros sacamos los aceites altos en polifenoles”, explicó. Y agregó: “Hago aceite alto en polifenoles y después veo cuánto dio el rendimiento. Una empresa normal busca un rendimiento mínimo para encajar en los precios; yo laburo distinto”.
El productor también confirmó que trabaja junto a otros actores del sector en la conformación de un Clúster Olivícola para posicionar a Mendoza como referencia internacional de calidad, tomando como ejemplo el camino recorrido por el Malbec.
“Queremos posicionar a Mendoza como un ícono de calidad. Tenemos la materia prima, tenemos el arauco y la posibilidad de plantar bandera de calidad mundial con el aceite de oliva”, sostuvo.}
LAS PREOCUPACIONES DE LA OLIVICULTURA
Bajo este panorama, uno de los puntos de mayor preocupación dentro del sector sigue siendo la reducción de la superficie cultivada y la baja rentabilidad de muchos productores.
“Siempre dije que Mendoza tenía 20.000 hectáreas y que hoy nos quedan 5.000”, afirmó Guardia. Según detalló, muchas de esas fincas producen poco porque “el productor no tiene plata para curar o fertilizar”. “Todos los días se cortan olivos”, lamentó.
En ese contexto, Bustos Carra remarcó la necesidad de sostener económicamente a los productores primarios. “Hay que esperar que la actividad siga siendo rentable para el productor. No hay que olvidarse de algo fundamental: si no hay materia prima, no hay industria de procesamiento”, señaló.
En este contexto, en materia de precios el mercado se mantiene condicionado por la competencia internacional y por la volatilidad económica argentina. Guardia indicó que actualmente “la aceituna se está pagando entre 50 y 55 centavos de dólar”, mientras que el aceite de oliva cotiza “entre 4.800 y 5.500 dólares la tonelada”.
También recordó que gran parte de la producción argentina sigue orientada al mercado internacional a granel. “El 80% de la producción nacional se exporta a granel. España y Estados Unidos son los grandes compradores”, explicó.
LA OLIVICULTURA ANTE EL ACUERDO MERCOSUR-UE
Por último, al ser consultado sobre el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, Guardia se mostró prudente respecto de su impacto real sobre la actividad.
Cabe recordar que el tratado está transitando sus primeros pasos, luego de su entrada en vigencia provisoria el pasado 1 de mayo. “Es algo tan a largo plazo que ya ni sabés si es un acuerdo real o una foto política”, afirmó.
En Argentina también hay voces contra el Acuerdo Mercosur-UE: el aceite de oliva teme competencia desleal
No obstante, consideró que una mayor apertura internacional podría empujar un ordenamiento económico interno.
“Si Argentina tuviera condiciones normales, podría competir perfectamente. Tenemos condiciones para volver a participar fuerte en el mercado mundial, pero primero hay que ordenar la casa”, concluyó.
Agro & Campo
“Todos los días se cortan olivos”: en Mendoza, la olivicultura sufre pérdida de rentabilidad y hectáreas
La provincia cuyana, que supo tener unas 20.000 hectáras de olivos, ahora solo tiene alrededor de 5.000. Los productores que permanecen allí deciden enfocarse en el segmento premium, sobre todo en los aceites de oliva virgen extra.