El médico veterinario Tomás Aníbal Vera, del INTA, compartió esta simpática anécdota. Dice que en Tilcara (Jujuy) habían nacido dos terneros de una misma madre. Pero esto sin el epílogo zootécnico que alertaba sobre lo inusual de esta parición, hubiera caído en saco roto.
Bichos de Campo llegó hasta la casa de René Cari, para que nos cuente sobre su producción, su vaca y el nacimiento de los dos terneros que sucedió allí. René comentó que trabaja de albañil, y al mismo tiempo tiene un pequeño rastrojo en su casa, donde siembra maíz y algunas pasturas para alimentar a los pocos animales que posee y que, según dice “cada tanto ayudan un poco a la economía”. Sus cultivos y animales no generan el mayor ingreso familiar, pero lo mantienen ocupado hasta las largas horas de la noche.
Cuando René llegó a esta entrevista lo hizo con los dos terneros, quienes corren hacia la madre para prenderse de la teta. “Hace 10 años que tengo vacas, antes tenía caballos. Estuve preguntando, así, casualmente, a gente del campo, que viven de años, y dicen que nunca habían visto que una vaca tenga así. Más si son criollas, dicen, y acá es todo criollo”, comenzó comentando Cari.
La gente de campo, a la que se refiere René, son familias ganaderas que sostienen su producción bovina a partir de una alta movilidad espacial o trashumancia, entre la zona baja de la Quebrada de Humahuaca, los valles intermontanos (entre Jujuy y Salta) y el monte yungueño, que aparece tras los cerros de oriente. Estas familias determinan la movilidad de los animales a partir de la disponibilidad de alimento basada en pasturas naturales.
“Muchos me dicen ‘es de suerte’ cuando pregunté a varios criadores”. Cuando a Rene Cari le hablan de ‘suerte’, hacen referencia a un Don, a una capacidad especial para producir, y no a un hecho fortuito que hoy sucede y mañana no. La ‘suerte’ es ‘algo’ que acompaña a una persona a lo largo de su vida. “A mí nunca se me murió un ternero, algunos nacieron en pleno invierno, con un frío muy fuerte, igual siempre salían bien parados”, reforzó el albañil.
Sobre el momento de la parición René Cari comentó que “ese día ya la tenía controlada. Fue el 1 de febrero, a eso de las 5 de la tarde. Estos nacieron de día, cuando, anteriormente, los otros partos que tuve y que conozco habían sido de noche”.
Prosiguió diciendo que “yo estaba trabajando a unos 100 metros más abajo. En el potrero estaba la vaca y escuché que estaba balando y vi que ya se estaba parando un ternero. La dejé tranquila, más que nada la cuidaba de los perros. Yo seguía trabajando y de a ratos la miraba. Ahí note que se acostó de nuevo, que estaba en el piso. ¿Qué ha pasado?, dije. Bajo a ver y había botado el otro, pero estaba dentro de la bolsa, una bolsa distinta. Ahí nomás, le metí mano, la rompí, lo saqué de la oreja. Después, fue todo medio delicado, pero como la vaca es mansa la ayudé a amamantar y pasaron la noche. Al otro día estaba todo bien. Ya empezaron a mamar solos. Eran dos machitos”, relató milimétricamente sobre ese apasionante momento.
La madre tiene 6 años y esta es su tercera parición. El padre es un criollo que vino de los valles. “No me dedico a esto, como para hacer reproducir año a año. Es de casualidad, si se da, se da”, bromeó.
Frente a este relato, este medio buscó a un profesional que caracterice este fenómeno. Quien generosamente se ofreció a dar una versión anclada en la ciencia y en la experiencia, fue el ingeniero zootecnista Fernando Labarta, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu, quien trabajó muchos años con ganado bovino criollo y, actualmente, se dedica a la producción y calidad de carnes de la Puna, sobre todo de llama.
“Los partos múltiples en bovinos es un fenómeno poco común. Las hembras de esta especie no están preparadas para gestar dos embriones, lo que hace que este fenómeno sea poco probable. Biológicamente, la hembra puede alojar en su útero a un ternero grande para nacer con un buen peso, lo que le permitirá caminar y mamar rápido”, comenzó exponiendo Labarta.
Además, continuó explicando, “necesita mucho espacio y nutrientes para su gestación, entonces, si hay dos o tres embriones, competirán por ellos y serán más chicos, débiles y tendrán menos posibilidad de sobrevivir”.
“Gestar dos o más terneros es un gasto energético enorme para la madre, por lo cual, en la naturaleza donde existe un proceso de selección natural, las vacas que tienen partos múltiples tienen mayor posibilidad de abortos, partos distócicos (parto difícil o anormal) y más retención de placenta, dando como resultado madres débiles y crías que no sobreviven. La evolución favoreció a aquellas que parían una cría fuerte”, afirmó este profesional.
Labarta explicó que, en el caso que se de este fenómeno, sería por dos motivos. Primero, por la liberación de dos óvulos por parte de la hembra en la ovulación y cada uno es fecundado por un espermatozoide dando dos individuos (mellizos dicigóticos) que tiene su propia placenta y pueden ser del mismo o distinto sexo. Segundo, que es menos común, se daría por la liberación de un óvulo por parte de la hembra y que un espermatozoide fecunde ese óvulo formando un cigoto, que luego se divide en dos embriones separados (mellizos monocigóticos o gemelos). Estos serán del mismo sexo y podrán o no compartir placenta, dependiendo de cuando se produjo la división del cigoto.
También contó el veterinario que “es poco probable que una vaca ovule espontáneamente dos óvulos en forma natural. Pero, por manipulación genética, tratamientos hormonales y sobrealimentación se producen alteraciones que llevan a la sobre ovulación. Por eso esto se da con mayor frecuencia en tambos, donde los partos múltiples alcanzan valores de 3 o 4%”.
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Sobre este caso que se trata de una vaca criolla, prosiguió Fernando: “Esta raza que tuvo una selección natural de más de 500 años y que se adaptó a diferentes ambientes, hacen que este fenómeno de partos múltiples sea aún menos posible. Al consultar a productores que se dedican a la cría de esta raza, manifiestan no haber visto prácticamente nunca o casi nunca esto”, concluyó.
No ha sido, de todos modos, el único caso curioso sucedido en la Quebrada de Humahuaca:
Agro & Campo
Curiosidades veterinarias en la Quebrada: De la vaca de Humahuaca de María Elena Walsh al parto de dos terneros mellizos nacidos en Tilcara
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