La forestoindustria protagonizó un nuevo “retiro espiritual” en Corrientes para intentar convencer al gobierno de Milei de que vale la pena apostar más por el sector

La innegable cercanía de la conducción de la Sociedad Rural Argentina (SRA) con funcionarios del gobierno nacional actúo, una vez más, como facilitadora de un encuentro (casi como un retiro espiritual)e representantes de la cadena forestoindustrial con funcionarios nacionales. El objetivo de este tipo de reuniones es claro: la familia forestal quiere convencer al gobierno nacional de que vale la pena apostar unas fichas a esta actividad, y no tanto as la energía y la minería.
Aprovechando que el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, habían viajado a Corrientes para participar de un encuentro ganadero llamado Las Nacionales, el Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar) lo invitó a integrarse a una “jornada de intercambio orientada a fortalecer la competitividad, la innovación y la articulación público-privada en una de las cadenas productivas con mayor potencial de desarrollo federal del país”, según se informó en una gacetilla.

La intervención de la SRA para lograr la participación del concuñado de Agricultura en dicho retiro ha sido más que evidente: la reunión se hizo en el establecimiento “Aña Cuá”, de la empresa Eucaforest, de la cual es socio gerente Ignacio Méndez Cunill, representante de la Rural dentro de Confiar. La entidad ya había movido fichas para hacer otras reuniones de este tipo en Buenos Aires, pero había logrado convocar hasta ahora a funcionarios de menor rango, como el subsecretario Manuel Chiappe.
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“Los participantes recorrieron plantaciones forestales, conocieron experiencias vinculadas al manejo silvopastoril, avances en genética forestal y nuevas tecnologías aplicadas a la producción, además de intercambiar perspectivas sobre el presente y futuro del sector”, indica el informe de Confiar. Hubo representantes del sector privado, instituciones técnicas, organismos de investigación y autoridades nacionales y provinciales.
La gacetilla prosigue: “Más allá de los aspectos técnicos, uno de los principales ejes de la jornada fue la necesidad de profundizar el trabajo conjunto entre el sector público, las empresas y las instituciones vinculadas a la actividad para impulsar nuevas inversiones y consolidar una estrategia de desarrollo de largo plazo para la región”.
Es la vieja aspiración  del sector forestoindustrial: que se consoliden grandes inversiones en industrias capaces de procesar la gran masa boscosa que existe en Corrientes y Misiones, y que quedó sin demasiado destino posible más que la exportación de los rollizos sin procesar luego del escándalo en torno a la radicación de Botnia, allá lejos en 2007.

Obviamente que para que esto suceda se requieren de políticas que estimulen esas inversiones, semejantes a las que el gobierno de Javier Milei ha puesto en práctica, con una altísimo costo fiscal, para atraer a jugadores globales de la minería o el petróleo.
En este sentido, durante el encuentro, Fernando Correa, director del proyecto ARPulp, expuso sobre el impacto estratégico que tendrá esta iniciativa para Corrientes y el sur de Misiones, destacando la importancia de fortalecer la cooperación entre todos los actores de la cadena foresto-industrial para aprovechar plenamente las oportunidades de crecimiento que se abren para la región.
El proyecto ArPulp es impulsado por la familia Aranda -dueños de parte del grupo Clarín y de la arroccera Copra en Corrientes- y consiste en la construcción de una mega planta de celulosa en el Parque Industrial de Ituzaingó, Corrientes, con una inversión de cerca de 2.000 millones de dólares, orientada a la producción de pasta fluff (fibra larga de pino para higiene absorbente). Absorberá gran parte de la masa boscosa de esa región cuando esté en funcionamiento.
Una empresa vinculada al Grupo Clarín anunció que instalará en Corrientes la primera gran planta de celulosa en 40 años con una inversión de 2 mil millones de dólares

Lo que reclama la oferto industria es un tratamiento político acorde con  otros sectores, y eso es lo que le debió quedar claro a Iraeta. Lo sugiere con rodeos la gacetilla de Confiar: “Durante los intercambios se destacó la importancia de mantener espacios permanentes de diálogo que permitan construir consensos, mejorar las condiciones de competitividad y acompañar el crecimiento de una actividad que genera empleo, moviliza inversiones y aporta valor agregado en numerosas economías regionales”.
En el mismo sentido, también hubo tirón de orejas cuando “se abordó la situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas del sector, especialmente aquellas vinculadas a la industria de transformación de la madera, donde la desaceleración de la construcción y las dificultades para acceder a financiamiento continúan representando desafíos relevantes para el desarrollo de nuevos proyectos productivos”.
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