Misterio en Coghlan: comenzaron las excavaciones en el jardín donde fue enterrado el adolescente asesinado en 1984

Un año y ocho días después de que fueran hallados los restos óseos de Diego Fernández Lima, el chico de 16 años que fue visto por última vez el 26 de julio de 1984, especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comenzaron a hacer nuevas excavaciones en el jardín de la casa de Coghlan donde fue enterrado hace casi 42 años después de haber sido asesinado. Las nuevas excavaciones en el jardín de la casa situada en la Avenida Congreso 3742, donde aún vive Norberto Cristian Graf, quien había sido compañero de Fernández Lima en la escuela secundaria, fueron ordenadas por el juez nacional en lo criminal y correccional Alejandro Litvack tras un pedido del fiscal Martín López Perrando, a cargo de la investigación.La decisión de hacer nuevas excavaciones fue tomada después de que personal de la Gendarmería Nacional hiciera un análisis del terreno con un georradar y recomendara “explorar una zona determinada a fines de establecer algo que se ve en las imágenes”.El caso quedó bajo la lupa judicial cuando personal de la Policía de la Ciudad fue alertado de que obreros que trabajaban en una obra en construcción en un lote situado en la avenida Congreso 3748 encontraron restos óseos mientras hacían una excavación para fundar cimientos. En ese lugar había un chalet donde, a principios de este siglo, vivió el músico Gustavo Cerati, quien se lo había alquilado a la artista plástica Marina Olmi, hermana del actor Boy Olmi.La propiedad fue demolida para la construcción de un edificio. En el momento del hallazgo, los albañiles trabajaban sobre la medianera que da al fondo del inmueble situado en Congreso 3742.Tras el hallazgo de los huesos se inició una investigación que quedó a cargo del fiscal López Perrando, quien, dadas las particularidades del caso –se trataba de un cuerpo que, evidentemente, llevaba muchos años enterrado, lo que requería de métodos especiales de análisis–, convocó a especialistas del EAAF. Ellos fueron los encargados de la “intervención arqueológica” en la escena donde aparecieron los restos óseos y otros objetos el 29 de mayo pasado.“Fuimos convocados por la fiscalía de López Perrando para realizar una ‘intervención arqueológica’ para aportar una mirada y una interpretación del contexto en el que se produjo el hallazgo. Ingresamos por la avenida Congreso 3748, donde se encuentra el obrador. El lugar del hallazgo fue en la medianera con la propiedad de la avenida Congreso 3742. No se trataba de una medianera de concreto: era una medianera ‘verde’, un ligustro frondoso. Buscamos indicios para determinar la fosa original donde fue enterrado el cuerpo”, explicó oportunamente a LA NACION la directora para la Argentina del EAAF, Mariella Fumagalli.La mayoría de los 150 fragmentos óseos fueron levantados por peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) de la Policía de la Ciudad, que trabajó en la escena el día del hallazgo de los huesos.Los especialistas del EAAF recolectaron una serie de “elementos asociados”: una etiqueta de una prenda que podía corresponder a una campera o a un pantalón de jean marca UFO, una media y cuero que podría haber sido parte de un par de botas. El personal de la Policía de la Ciudad ya había secuestrado el reloj y la corbata azul.A partir de la “lectura y limpieza arqueológica”, los peritos del EAAF estimaron que el foso donde fue enterrado Fernández Lima tenía 60 centímetros de profundidad, 1,20 metros de largo y aproximadamente 60 centímetros de ancho, explicó Fumagalli.“La evidencia nos permitió inferir que el foso está situado en el lote de la avenida Congreso 3742. Que el hallazgo se haya producido en el lote de al lado, sumado al hecho de que en esa casa vivió Cerati, fue un factor clave para la difusión del caso y una señal de alarma para la familia de Diego, porque seguían la información que salía en los medios de comunicación y todo les hacía ‘ruido’”, explicó la directora para la Argentina del EAAF.Los peritos del EAAF tuvieron a su cargo la elaboración de un perfil biológico de los fragmentos óseos hallados en el jardín de Coghlan. Se trata de un estudio que permite determinar el sexo, la edad estimada al momento de la muerte, la estatura y posibles lesiones que presentara el cuerpo, entre otras cuestiones.De pronto hubo un giro en el caso: la familia de Diego Fernández Lima se comunicó con la fiscalía de López Perrando y con el EAAF. A partir de la información que publicaba la prensa relativa a los huesos hallados en la casa de al lado de la que había alquilado Cerati, las primeras sospechas de los Fernández Lima se convirtieron en señales de alarma.Entonces se le tomó una muestra de sangre a la madre de Diego, Bernabella Lima, que hoy tiene 87 años. Hubo “match”: el adolescente desaparecido en julio de 1984 había sido asesinado y enterrado en el jardín de una casa de Coghlan.Desde ese momento, Graf, al que en la adolescencia apodaban Jirafa, quedó bajo sospecha. Primero fue absuelto por Litvack, pero la Cámara del Crimen revocó el primer pronunciamiento y ordenó continuar la investigación.
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