Mientras acá nos resignamos a la Urea cara, Brasil aprobó un nuevo plan para intentar reducir su alta dependencia de los fertilizantes importados

Hubo una vez en la Argentina varios proyectos de ley que establecían algún tipo de estímulo para el uso de fertilizantes, y que hubieran permitido desgravar ese costo del Impuesto a las Ganancias. Pero no prosperaron nunca, como casi todas las iniciativas que en la Argentina tienen costo fiscal. No vaya a ser que los políticos de turno resignen recaudación en aras de poder recomponer la alarmante pérdida de nutrientes de los suelos agrícolas del país.
Enfrente nomás, en Brasil, las discusiones suelen ser mucho más serias y todavía tienen como un eje conductor conseguir el “bien común”, algo que aquí hemos olvidado desde hace rato.
Por eso no es de extrañar que la Cámara de Diputados de ese país haya aprobado este miércoles casi como un trámite el Proyecto de Ley 699/2023, que creará un Programa de Desarrollo de la Industria de Fertilizantes (Profert). La iniciativa tenía todos los consensos posibles. El sector agrícola la ha apoyado a pleno y coordinó su aprobación a través del Frente Parlamentario Agrario (FPA). Pero la ley también había sido consensuada previamente con el gobierno de Lula Da Silva.

“El sector agrícola considera que esta propuesta es estratégica para reducir la dependencia de Brasil de los insumos importados, expandir la producción nacional y fortalecer la seguridad alimentaria del país”, indicó un informe de la Bancada Ruralista que dio la buena noticia.
Sucede que Brasil importa cerca del 85% de los fertilizantes que utiliza en su agricultura. En 2023, año en que comenzó a discutirse este proyecto, se compraron del exterior 41 millones de tonelada de los diferentes fertilizantes, siendo ese país uno de los mayores importadores mundiales de estos insumos. El año pasado, rozó compras por 50 millones de toneladas. Por eso existe una elevada dependencia externa que “incrementa la exposición de la producción brasileña a riesgos geopolíticos, fluctuaciones de precios internacionales y dificultades logísticas”.
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Está sucediendo ahora, en que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán a disparado los valores internacionales. Pero mientras en Argentina no es motivo de ninguna discusión tan fuerte suba de los costos de los productores, en Brasil esa coyuntura sirvió para apurar el debate sobre este plan estratégico.
El texto aprobado sustituye la versión original del proyecto de ley, que inicialmente se basaba en las exenciones fiscales de impuestos llamados PIS y Cofins. Se trata de contribuciones federales obligatorias que financian los programas sociales en Brasil. Estos impuestos, que en conjunto suman un impuesto general del 9,25 % (1,65 % del PIS y 7,6 % del Cofins), afectan a la mayoría de las empresas y también se aplican a la importación de bienes. Por eso también encarecían la compra de fertilizantes.
Pero ambos tributos tenderán a desaparecer gradualmente como parte de los cambios introducidos por la Reforma Tributaria a partir de 2027. Por eso ahora el Plan Profert se estructura en torno a mecanismos de créditos fiscales, financiación e incentivos para la producción nacional.
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“La reformulación del texto fue realizada con representantes de la industria de fertilizantes, el sector agrícola y el gobierno federal. Este trabajo permitió la elaboración de un texto consensuado, adaptado a los cambios impulsados ​​por la Reforma Tributaria”, celebró el trabajo compartido el Frente Parlamentario.
El proyecto establece objetivos graduales para la mezcla obligatoria de fertilizantes nacionales con productos comercializados en el país. El mínimo inicial será del 2% a partir de julio de 2027, con una meta del 10% para 2037. Pero el Consejo Nacional de Fertilizantes y Nutrición Vegetal (Confert) podrá aumentar este porcentaje hasta un 30%, según la capacidad de producción nacional y sujeto a un análisis de impacto regulatorio.
El texto autoriza además la creación del Fondo para Estímulo a la Producción Nacional de Fertilizantes (FPNF), de carácter contable y financiero, destinado a financiar la cadena de suministro nacional de fertilizantes. Este fondo podrá operar con garantías de crédito, contratos por diferencias, igualación parcial de tasas de interés y apoyo a proyectos de investigación, desarrollo e innovación.

Además, el proyecto incluye líneas de financiación a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para la modernización, expansión y reactivación de plantas industriales, así como inversiones en logística e infraestructura relacionadas con la cadena de suministro de fertilizantes, bioinsumos y remineralizadores.
Otro aspecto clave del plan Profert es la creación de créditos fiscales de hasta el 20% de los gastos en fertilizantes de producción nacional, limitados a 2.000 millones de reales anuales entre 2027 y 2031. Durante este período, el beneficio podría alcanzar los 10.000 millones de la moneda brasileña.
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Entre los productos incluidos en el programa se encuentran la urea, el nitrato de amonio, los fosfatos, el cloruro de potasio, el amoníaco, el azufre, el ácido fosfórico, los bioinsumos y los biofertilizantes.
El proyecto también crea un crédito financiero extraordinario de hasta 1.000 millones de reales para 2026, destinado a productores e importadores de fertilizantes que acepten trasladar el beneficio a los precios de comercialización de los productos. Según el informe, la medida busca mitigar los efectos de la crisis de precios internacionales provocada por el conflicto en Oriente Medio.
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