El “lado b” del abandono de chacras frutícolas en el Alto Valle: Los productores alertan que se vuelven un reservorio de plagas como la carpocapsa y reclaman una ley provincial urgente

En el país de las peras y las manzanas, hay un fenómeno que tristemente solo parece profundizarse con los años. Se trata del abandono de las chacras productivas, principalmente en la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, en un contexto donde la rentabilidad se encuentra en rojo desde hace varias campañas, y la urbanización avanza sobre tierras rurales.
Las consecuencias de este panorama son múltiples y exceden a lo económico. Esto es lo que buscan mostrar los productores locales, que advierten por las implicancias que tiene en el sistema regional de control sanitario y en la propia sustentabilidad de la producción.
“La sanidad en las chacras que están trabajando es buena. Los productores hacen los trabajos que tienen que hacer. El problema lo tenemos con algunas chacras abandonadas, y eso le genera un costo altísimo a los productores que están alrededor”, planteó el presidente de la Federación de Productores de Rio Negro y Neuquén, Sebastián Hernández, en una entrevista concedida al medio Agrovalle.

Según dio cuenta, el abandono de fincas genera que haya cada vez más montes frutales sin manejo sanitario, sin aplicaciones ni mantenimiento, lo que termina funcionado como un reservorio de plagas de suma importancia como la carpocapsa. Quienes aún persisten deben, por esta razón, aumentar la cantidad de curas realizadas y, por ende, invertir más recursos.
Es en este escenario que la Federación, según informó el citado medio, comenzó a trabajar junto a cámaras de productores, técnicos, legisladores y organismos provinciales en la elaboración de una ley provincial específica para abordar el problema.
El objetivo sería otorgar herramientas legales y sanitarias para actuar sobre montes abandonados, particularmente en casos donde existen sucesiones inconclusas, conflictos de titularidad o ausencia de responsables identificables.
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“Hoy dentro de las leyes que existen no hay nada que contenga o resuelva este tema”, dijo Hernández, que rápidamente aclaró: “No podemos matar a alguien por una situación particular de un año. El problema empieza cuando una chacra lleva dos o tres temporadas abandonadas”.
Pero este no es el único obstáculo al combate de esta plaga. Según el productor, histórica Ley Nacional 25.614, que declaró de interés nacional la erradicacion de la carpocapsa y estableció programas de control, promoción tecnológica y mecanismos de financiamiento sanitario, hoy se encuentra desfinanciada y sumergida en una gran incertidumbre.
“Es claro que no se está utilizando, porque no tiene efecto. Si hubiera un programa funcionando realmente, esto tendría otra realidad. En estos últimos años el Gobierno nacional se ha retirado del financiamiento, del aporte y del acompañamiento sanitario, no solamente con nosotros, sino con muchas actividades. No sabemos dónde están esos fondos ni por qué hoy no están llegando a la región”, afirmó el patagónico.
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Por este motivo, y en paralelo con la otra iniciativa, la Federación se encuentra trabajando también en una propuesta para modernizar el sistema de supresión de carpocapsa, sumando nuevas tecnologías que permitan mejorar en eficiencia, reduciendo a la vez el costo para los productores.
Sin embargo, Hernández aseguró que el desafío es enorme. “Estamos hablando de muchos millones de dólares. Primero tenemos que tener claro cuánto cuesta y después ver cómo financiarlo”, indicó.
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El productor concluyó solicitando que quienes detecten fincas abandonadas se comuniquen con las cámaras correspondientes para canalizar su gestión junto a la Federación y la Secretaria de Futicultura.
“Es importante que los productores se acerquen a la cámara. Nosotros podemos interceder y trabajar junto a la provincia para buscar una solución rápida”, resumió.
Foto de portada: Agrovalle
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