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“Pura improvisación”. Cuando los militares condenaron a los que condujeron la Guerra de Malvinas y el informe que “sugirió” pena de muerte
Hace 40 años, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas condenó a los comandantes de la Junta Militar por su desempeño en la Guerra de Malvinas
El 15 de mayo de 1986, el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CONSUFA) emitió un fallo histórico en la denominada “Causa Malvinas”. Tras un juicio que duró poco más de dos años y seis meses, condenó a los comandantes que integraban la segunda Junta Militar: el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Isaac Anaya y el brigadier Eduardo Lami Dozo.Es el único acto de Justicia que hay en relación a las responsabilidades estratégicas, operativas y penales derivadas de la Guerra de Malvinas. Las malas decisiones, las fallas operativas, los “errores de cálculo”, la falta de profesionalismo, la negligencia e improvisación criminal... todo recayó en tres condenados. Nada más.Héctor Tessey es capitán (RE) del Ejército Argentino y veterano de la Guerra de Malvinas: se desempeñó como Jefe de la Batería C del Grupo de Artillería 3 en los combates por la defensa de Puerto Argentino. Puso el cuerpo en el campo de batalla y padeció en carne propia la ineptitud de los superiores. Es, entre otros títulos, Licenciado en Ciencias de la Educación y Magíster en Defensa Nacional. Hizo su tesis sobre el “Informe Rattenbach”, el documento que utilizó el CONSUFA como base para el juicio por la “Causa Malvinas”. Hoy dedica su vida a la docencia y la investigación.-¿Por qué el gobierno militar decide enjuiciar a los comandantes que ordenaron y condujeron la guerra?-Los militares necesitaban dar una respuesta al interior de la fuerza, que se debatía en internas, como siempre, pero también a la sociedad que manifestaba su descontento con el Proceso de Reorganización Nacional.-Ni el “Informe Rattenbach” primero ni el CONSUFA después cuestionan el derecho legítimo de la República Argentina sobre la soberanía de las islas Malvinas, pero ambos condenan de manera categórica la decisión de ir a la guerra en las condiciones en que se hizo.-Rattenbach sostiene que la Guerra de Malvinas fue una maniobra política, de política internacional, pensada, analizada y planteada, pero mal prevista. Él dice que está bien hacer una operación de ese tipo para decirle a Gran Bretaña “vamos a dialogar, déjense de correr el arco”.-Habla del plan original, la Operación Virgen del Rosario.-Sí, el que proponía “ocupar para negociar”. Todos los países usan el instrumento militar para su política exterior. Rattenbach dice que fue un buen plan, aunque extemporáneo. En una de las citaciones, el general Rattenbach le pregunta a Galtieri “¿por qué hicieron eso el 2 de abril? ¿por qué no esperó que mejore el clima, que la flota británica se desarme?“. Galtieri declara que había que defender la dignidad nacional tras el ”Incidente Davidoff” en las Islas Georgias (Nota del Editor: el 19 de marzo de 1982, el chatarrero Constantino Davidoff junto a un grupo de obreros iza la bandera argentina y entona el Himno Nacional en Puerto Leith, desencadenando la reacción del gobierno británico). Además, Galtieri dice que anticipó la operación porque en 1983 se iban a cumplir 150 años de ocupación británica y eso hubiese puesto al país en una situación legalmente incómoda. A lo que Rattenbach responde que en el Derecho Internacional, 150 años no dan derecho a nada.-Entre el “incidente Davidoff” y el día del desembarco argentino, el 2 de abril, pasaron apenas dos semanas.-El plan estaba muy a mano. En diciembre de 1981, cuando le ordenan al almirante Carlos Büsser, al general Osvaldo García y al brigadier Sigfrido Plessl “piensen esto”, los tres contestan “bueno, pero nunca antes de agosto o septiembre”. Y después les dicen “achiquen” y ellos responden “bueno, pero nunca antes del 15 de mayo”. Y cuando pasa lo de Davidoff, en marzo, Galtieri les dice: “Ya, es ahora”. Büsser tenía al Batallón de Infantería de Marina 2 entrenándose en operaciones anfibias y de desembarco en la zona de Puerto Madryn. Estaban con el fusil tibio, digamos. Así, sin más juicio ni argumentos, se precipitó la acción.-¿Quiénes son los responsables del plan de guerra?-El plan de ocupación, el original, lo armaron entre Büsser, García y Plessl, por pedido de la Junta. El que lo impulsa dentro de la Junta es Anaya.-El informe lo pide un presidente de facto, Cristino Nicolaides.-Él es quien convoca a la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur (CAERCAS), que estaba conformada por dos oficiales de cada arma, todos de gran prestigio interno y difícilmente presionables. El presidente de la comisión fue el teniente general Benjamín Rattenbach, el general más antiguo, por eso se la recuerda como “Comisión Rattenbach”.-Pero no era la idea, en principio, hacer un juicio. El informe podría considerarse como una auditoría interna.-Lo que pide Nicolaides es “analicen y díganme responsabilidades”. El comodoro Rubén Moro, que murió en marzo, fue secretario de la CAERCAS. Él me contó que cuando se juntaron los seis por primera vez en el Congreso, donde trabajaron, Rattenbach propuso hacer un informe “rápido y corto” para darle pronta respuesta a la Junta. Y los otros cinco, encabezados por Cabrera, le respondieron: “General, usted es el más antiguo, pero acá somos seis pares, vamos a votar. Yo propongo un informe, lo extenso que sea, no importa cuánto, para ir a fondo y para aprovechar porque esta es una oportunidad única”. La votación terminó 5 a 1 a favor del informe largo. Después de tres meses de investigación, Rattenbach creyó que tenía algo contundente y le llevó un informe corto a Nicolaides. “¿Firmaron los seis?“, preguntó el entonces presidente. Cuando supo que la respuesta era negativa, ordenó: ”Tráigame lo que quiera, pero filmado por los seis". El informe final fue firmado por Rattenbach pero “en disidencia”, molesto por la extensión y el tiempo insumido.-¿Qué pasó con ese informe corto?-Se lo pedí al hijo de Rattenbach, que era coronel, artillero y músico, que tuvo una sala del Teatro Colón a cargo. Pero no me lo dio.-¿Cuál es, a su criterio, la calidad del informe?-El informe largo está muy bien trabajado, es un documento valiosísimo. Tuve la posibilidad de estudiar un ejemplar impreso. Cada miembro del CAERCAS se llevó una copia. Cuando murió el brigadier Carlos Alberto Rey, la mujer lo llamó a Moro y le dijo “mi marido me dijo que cuando él falleciera le diera esto a usted”. Y le dio el ejemplar completo, los 17 tomos. Después, Moro me lo prestó. El tomo 1 es el informe final. Después tiene un tomo de actas, otros diez de documentos y cinco de declaraciones.-El informe es presentado días antes del regreso de la democracia.-El 30 de septiembre de 83, un mes antes de las elecciones. Lo recibe el presidente Reynaldo Bignone y lo remite al Equipo de Compatibilización Interfuerza (ECI), también compuesto por dos oficiales de cada fuerza. El ECI le dice a la Junta “esto es muy extenso, el tiempo que tenemos no nos alcanza, pero por lo que hemos visto, el documento tiene vida propia”. Y le sugieren a Bignone que lo clasifique como un documento secreto, por que su contenido podía afectar las relaciones internacionales de la Argentina. Así es como, en un mismo decreto (el 2971/83), Bignone ordena que el Informe Rattenbach pase a ser un secreto político y militar “hasta que la Argentina ejerza efectivamente la soberanía sobre los alchipiélagos” y le dice al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CONSUFA) que enjuicie a los responsables que surgen de estos documentos.-El informe, naturalmente, no fue bien recibido por las Fuerzas Armadas. Pero, años más tarde, la desclasificación tampoco tuvo una gran recepción en el arco político.-Yo inicié el proceso de desclasificación. Cuando se desclasifica, en 2012, la presidenta era Cristina Fernández de Kirchner, con la política de desmalvinización y antimilitar a full... Los militares interpretaron que la desclasificación era una maniobra política para atacarlos. Ningunearon el informe, dijeron que está mal hecho. En el video que hizo el gobierno para presentar el Informe Rattenbach, se dice “por fin tenemos los testimonios de los torturados”. Pablo Echarri pone la voz en off. ¿Para qué boludear? Si el Informe Rattenbach tiene 61 testimonios y no hay soldados, ni suboficiales, ni oficiales jóvenes. Son todos capos, porque el objetivo del Rattenbach era mirar el nivel político y el nivel estratégico militar. Al final, como los kirchneristas no encuentran en el Informe Rattenbach las pruebas de torturas y de terrorismo de Estado en las islas, tampoco le dan bola. En definitiva, no le da bola a nadie.-¿No hay testimonios de torturas a soldados en el Rattenbach?-No, en el Rattenbach no hay nada de eso. La confusión se genera por que al mismo tiempo se desclasificó otra documentación donde sí hay denuncias de soldados. Pero estos te mezclan todo...-¿A quienes sienta en el banquillo de los acusados el CONSUFA?-Son 16 militares y un civil, Nicanor Costa Méndez. Pero como el ex canciller no estaba en los temas militares, enseguida lo dejan de lado.-No juzga la decisión de ocupar Malvinas, pero sí cómo se hizo.-El CONSUFA entiende que si se mete en la cuestión política puede generar problemas en el plano internacional. La resolución de las Naciones Unidas dice, claramente, “colonia” y “descolonizar”. Si critica la operación de “ocupar para negociar” puede lastimar nuestra posición en el derecho internacional. Por eso deja de lado lo político y se centra en la parte militar.-El informe refiere a una pésima evaluación de la capacidad militar del enemigo.-Hay una parte que es contundente. Rattenbach le pregunta a Galtieri: “¿Usted pensó hacerle la guerra a Gran Bretaña?“. Y Galtieri responde: ”No, porque yo no quería derrotar militarmente a Gran Bretaña y a Estados Unidos para no poner a la Argentina en una situación difícil“. Está textual. Entonces Rattenbach le pregunta: “¿y qué pensó usted cuando dijo la frase ‘si quieren venir que vengan’? ¿la pensó o fue una improvisación?“. Responde Galtieri: ”No, fue una improvisación producto de la emoción”.-El plan original terminaba el 3 de abril.-Exacto. A partir de ahí, todo e